El Banco de México (Banxico) ha pospuesto sus proyecciones para alcanzar la meta de inflación del 3%, situando ahora la convergencia hasta finales de 2027. Esta revisión, anunciada recientemente, refleja las crecientes preocupaciones de los expertos sobre las presiones estructurales que dificultan el control de precios en la economía mexicana.
Presiones Laborales en el Horizonte
Analistas consultados por Expansión señalan que el próximo incremento al salario mínimo, que se anticipa de doble dígito, y la inminente implementación de la reforma laboral que reduce la jornada a 40 horas semanales, representarán un desafío significativo para la inflación subyacente, particularmente en el sector de servicios. Pamela Díaz, economista en jefe de BNP Paribas, estima que la inflación de servicios cerrará el año en 4.2%, a pesar de haber mostrado una tendencia a la baja en los últimos 21 meses, manteniéndose por debajo del 5%.
Díaz destacó que miembros de la Junta de Gobierno de Banxico ya han identificado los costos laborales como un factor clave en la inflación de servicios, además de las dinámicas de consumo. "Tendremos probablemente otro incremento de salario mínimo de doble dígito para 2027 y también va a comenzar a implementarse la reforma laboral de reducción de jornada de trabajo", advirtió, sugiriendo que estos factores se trasladarán a los precios de los servicios.
La preocupación por el componente de servicios no es exclusiva de BNP Paribas. El subgobernador de Banxico, Gabriel Cuadra, expresó recientemente que, si bien la inflación de servicios ha estado descendiendo, su proceso es lento y gradual. Históricamente, este componente ha superado el 5% durante más de dos años, y su moderación es crucial para alcanzar la meta general de inflación.
El Impacto Histórico del Salario Mínimo y la Jornada Laboral
Un estudio de Banamex revela que entre 2016 y 2025, el salario mínimo nominal se multiplicó por 3.8, mientras que los precios generales aumentaron poco más del 50%. Esto implica que, en términos reales y medido en salarios mínimos, el poder adquisitivo ha disminuido, lo que genera presiones distributivas y salariales.
Rodolfo Ostolaza Berman, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, explicó que, además de los efectos de distribución del salario mínimo, la reforma de las 40 horas laborales tendrá implicaciones. La necesidad de mantener la productividad con menos horas de trabajo podría llevar a los empresarios a reestructurar plantillas, emplear más personal a tiempo parcial o buscar eficiencias, decisiones que podrían o no ser trasladadas completamente a los precios finales.
Factores Externos: Clima y Geopolítica
Más allá de los costos laborales, otros factores amenazan con complicar el panorama inflacionario. El cambio climático, particularmente el fenómeno de "El Niño", representa un riesgo latente para la segunda mitad del año. Ostolaza advierte que podría alterar los ciclos agrícolas, provocando sequías en el norte y lluvias intensas en el sur, lo que podría generar impactos inflacionarios estimados entre 0.3 y 0.4 puntos porcentuales, una cifra considerable dado que se espera que la inflación cierre el año en 4.2%.
La reciente alerta de Estados Unidos para retener la exportación de aguacate también podría afectar los precios de los productos agropecuarios. Si las exportaciones se restringen, el producto podría dirigirse al mercado nacional a precios más bajos, generando volatilidad.
En el ámbito internacional, aunque el conflicto en Medio Oriente no ha impactado directamente los precios de las gasolinas gracias al subsidio del IEPS, sí genera riesgos en los costos de insumos clave. Ostolaza señala un incremento cercano al 50% en los precios de la urea, un fertilizante esencial, debido a tensiones como las del Estrecho de Ormuz, lo que podría repercutir en los costos de producción agrícola.
Perspectivas de la Tasa de Interés
Los expertos anticipan que Banxico podría realizar ajustes a la tasa de interés de referencia, actualmente en 6.5%, dependiendo de la evolución de la inflación. Sin embargo, el escenario base para el resto del año es mantenerla sin cambios.
Existe una percepción entre algunos miembros de la Junta de Gobierno de Banxico de una inclinación hacia un recorte adicional en los próximos meses, especialmente si la inflación muestra una desaceleración mayor a la esperada. No obstante, algunos analistas consideran que esta medida podría ser un error, ya que la tasa ya se encuentra en un nivel considerado neutral y una reducción podría no impulsar la actividad económica y, en cambio, presionar los precios.
Por otro lado, Pamela Díaz sugiere que Banxico podría optar por un aumento en la tasa si se presentan tres escenarios: una inflación subyacente superior a la proyectada, una menor incidencia de la brecha de producto negativa sobre la inflación de servicios, o si la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) decide subir sus tasas de manera anticipada. Estos factores mantendrán la atención sobre las decisiones futuras del banco central.