La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha anunciado su intención de retomar la construcción de la Central de Ciclo Combinado (CCE) Lerdo, en Durango, una obra que prometía aportar 350 megawatts (MW) al sistema eléctrico nacional. Sin embargo, este anuncio llega más de un año después de que los trabajos fueran detenidos abruptamente, dejando tras de sí un rastro de incertidumbre y deudas millonarias con empresas subcontratistas.

Un Proyecto Olvidado y Contratos Rotos

A finales de julio de 2025, la CFE, bajo la dirección de Emilia Calleja Alor, decidió dar por terminado de manera anticipada el contrato con el consorcio conformado por la empresa china HBP y la mexicana SOLARTEM. Estas compañías eran las responsables de llevar a cabo el proyecto, en el cual se habían destinado 319 millones de dólares. La decisión de detener la construcción, calificada como poco clara por algunos observadores, se justificó oficialmente por la ineficiencia de los contratistas asiáticos. Estos habían recibido un contrato "llave en mano" desde diciembre de 2021 y, según la CFE, abandonaron la obra con un avance superior al 80 por ciento, sin ofrecer mayores explicaciones.

El Drama de los Subcontratistas

La parálisis de la obra de Lerdo ha sumido en un limbo a 14 empresas subcontratistas. A estas Pymes, que no vieron rescindidos sus contratos ni recibieron liquidación alguna, se les acumula un adeudo superior a los 14 millones de dólares. El destino de estos fondos es incierto, y la CFE, hasta el momento, no ha dado la cara a este grupo de pequeños y medianos empresarios que hoy enfrentan serias dificultades financieras, llegando incluso a deber salarios a sus trabajadores.

Funcionarios de la CFE, como Vladimir Fernández Villarreal, subgerente Regional de Generación Norte, y Manuel Alejandro Alvarado Rodríguez, Secretario del Comité Técnico del Fideicomiso de Proyecto de Generación Convencional, han evitado atender llamadas y correos, manteniéndose ocultos ante las peticiones de explicación de los afectados.

La Promesa de Retomar el Proyecto

En un comunicado emitido el 23 de agosto, la CFE afirmó que retomará el proyecto de manera "ordenada, segura y jurídicamente sólida". La paraestatal asegura haber integrado la información técnica necesaria, elaborado las especificaciones para los trabajos pendientes y realizado acercamientos con el mercado para definir el esquema más adecuado para su conclusión. La planta, una vez terminada, aportará energía suficiente para iluminar a más de 1,400 hogares.

La CFE adelantó que en breve lanzará la convocatoria para contratar a las empresas que finalmente concluirán la planta de Lerdo. No obstante, el comunicado omite detalles cruciales sobre el destino de los pasivos generados en la primera fase. La pregunta clave es si la CFE pretende reiniciar el proyecto con "saldos blancos" o si arrastrará consigo los problemas financieros y las deudas pendientes, un escenario que, como bien se sabe, "mal empieza, mal acaba".

Contexto de Ineficiencia y Falta de Transparencia

Este incidente en Lerdo se suma a una larga historia de proyectos energéticos que han enfrentado retrasos, sobrecostos y opacidad bajo la administración actual. La decisión de la CFE de dar por terminado un contrato avanzado y, posteriormente, anunciar su intención de retomarlo, levanta serias dudas sobre la planificación y gestión de la paraestatal. La falta de atención a los subcontratistas, que son el motor de muchas obras de infraestructura, evidencia una desconexión entre las altas esferas de la CFE y la realidad operativa en el terreno.

Históricamente, la CFE ha sido un pilar en el desarrollo energético de México, pero en los últimos años, su papel ha sido objeto de debate. Mientras la administración actual defiende su fortalecimiento, casos como el de la planta de Lerdo exponen las deficiencias en la ejecución de proyectos y la falta de rendición de cuentas.

Implicaciones y Futuro Incierto

La conclusión de la planta de Lerdo es, sin duda, necesaria para satisfacer la creciente demanda de energía eléctrica en el país. Sin embargo, la forma en que la CFE ha manejado la situación genera preocupación. La falta de transparencia y la aparente desatención a las deudas con las Pymes podrían desalentar la participación de empresas en futuros proyectos, afectando la capacidad del país para desarrollar infraestructura energética de manera eficiente y oportuna.

Analistas señalan que la CFE debe no solo concluir la planta, sino también resolver de manera justa y expedita las deudas contraídas con los subcontratistas. De lo contrario, la "solución" anunciada podría convertirse en un nuevo foco de conflicto y desconfianza en el sector energético nacional.

La comunidad empresarial y los trabajadores afectados esperan una respuesta clara y acciones concretas por parte de la CFE. La promesa de retomar el proyecto debe ir acompañada de un compromiso firme para sanear las finanzas y cumplir con las obligaciones financieras, asegurando que este nuevo comienzo no se vea empañado por las sombras del pasado.