El prestigioso ranking mundial de universidades QS ha revelado un panorama desalentador para la educación superior en México. Ni la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ni el Tecnológico de Monterrey (Tec) lograron figurar entre las 100 mejores instituciones del planeta en su edición 2027. La UNAM se ubica en el lugar 145, mientras que el Tec desciende hasta la posición 188, marcando una caída considerable respecto a sus posiciones anteriores y evidenciando un declive sostenido en los últimos seis años.
UNAM: De la Cima a la Caída Libre
La UNAM, que en ediciones pasadas del ranking QS llegó a posicionarse dentro del codiciado grupo de las 100 mejores universidades del mundo, ha experimentado un notable retroceso. En 2021, la máxima casa de estudios se encontraba en el lugar 100, con una calificación general de 58.8 puntos. Para 2022, la posición se movió al 105, y en 2023 se recuperó ligeramente al 104. El año 2024 representó un pico de rendimiento para la institución, alcanzando el lugar 93 con 61.4 puntos. Sin embargo, a partir de entonces, la tendencia ha sido descendente: en 2025 se ubicó en el puesto 94, para 2026 cayó drásticamente al 136, y en la edición más reciente, la de 2027, se encuentra en el lugar 145. La diferencia entre su mejor posición en este periodo (2024) y la actual es de 52 posiciones, una caída que preocupa a la comunidad académica.
Es importante señalar que, a pesar de la pérdida de posiciones generales, algunos indicadores de la UNAM han mostrado fortaleza. Su reputación académica se mantiene alta, con 99.3 puntos en 2027, superior a los 93.3 de 2021. Asimismo, el indicador de citas por profesor ha aumentado de 4 a 4.2 puntos, reflejando un impacto continuo en la investigación.
Tecnológico de Monterrey: Un Esfuerzo Constante sin Ingreso al Top 100
Por su parte, el Tecnológico de Monterrey, si bien nunca logró ingresar al top 100 durante el periodo analizado por QS, también ha mostrado una tendencia a la baja en su clasificación global. En 2021, el Tec se encontraba en su mejor posición histórica dentro de este ranking, el lugar 155. A partir de entonces, la institución ha ido perdiendo terreno: 161 en 2022, 170 en 2023, 184 en 2024, 185 en 2025, 187 en 2026 y finalmente 188 en la edición 2027. A diferencia de la UNAM, el Tec no ha logrado alcanzar las posiciones más altas, pero su descenso es igualmente notorio.
No obstante, el Tec de Monterrey ha demostrado una mejora significativa en su reputación académica, pasando de 41.7 puntos en 2021 a 72.7 puntos en 2027. Este avance, aunque positivo, no ha sido suficiente para contrarrestar la tendencia general a la baja en su clasificación global.
Metodología QS: Pilares del Ranking
El QS World University Rankings evalúa a las instituciones educativas a través de cinco grandes áreas: investigación y descubrimiento (50% del peso), empleabilidad y resultados (20%), compromiso global (15%), experiencia de aprendizaje (10%) y sostenibilidad (5%).
La investigación y descubrimiento, el pilar más importante, se mide a través de encuestas a académicos de todo el mundo que nominan a las universidades destacadas en sus áreas. Aquí, la UNAM sobresale con 99.3 puntos, superando al Tec (72.7 puntos). Las citas por profesor, que miden el impacto de la investigación, otorgan 4.2 puntos a la UNAM y 5 al Tec.
En cuanto a la relación profesores-alumnos, un indicador de los recursos disponibles para la enseñanza y el acompañamiento estudiantil, la UNAM registra 38.1 puntos, mientras que el Tec obtiene 65.5, mostrando una ventaja para la institución privada en este aspecto.
La reputación entre empleadores, que evalúa qué tan bien son percibidos los egresados en el mercado laboral, muestra una paridad entre ambas instituciones: UNAM con 91.8 puntos y Tec con 91.2.
Los resultados de empleo, que miden el éxito profesional de los egresados, favorecen ligeramente al Tec con 95 puntos frente a 94.2 de la UNAM.
En el ámbito de la internacionalización, el Tec de Monterrey muestra una ventaja considerable en la proporción de estudiantes internacionales (18.5 puntos frente a 3.1 de la UNAM) y en la proporción de profesores internacionales (24.3 puntos frente a 11 de la UNAM).
Sin embargo, la UNAM lidera en la red internacional de investigación, con 95.2 puntos frente a 75.2 del Tec, lo que indica una mayor fortaleza en colaboraciones académicas transfronterizas sostenidas.
Implicaciones y Contexto Educativo
La caída de la UNAM y el Tec en el ranking QS es un llamado de atención sobre el estado de la educación superior en México. Si bien ambas instituciones mantienen fortalezas en áreas clave como la reputación académica y la empleabilidad de sus egresados, la pérdida de posiciones globales sugiere desafíos importantes en otros rubros, como la investigación y la internacionalización en ciertos aspectos.
Históricamente, la UNAM ha sido un referente de la educación pública en América Latina, y su presencia en el top 100 mundial ha sido un motivo de orgullo nacional. Su reciente descenso plantea interrogantes sobre la financiación, la gestión y la competitividad de las universidades públicas frente a un panorama global cada vez más exigente.
El Tecnológico de Monterrey, por su parte, ha apostado por un modelo educativo enfocado en la innovación y la vinculación con el sector productivo. Aunque su esfuerzo por ascender en los rankings es constante, la competencia internacional es feroz, y mantener una posición destacada requiere una inversión continua y una adaptación estratégica a las nuevas tendencias académicas y tecnológicas.
El propio ranking QS ha introducido cambios en su metodología y ponderaciones a lo largo de los años. Esto significa que una caída en posiciones no siempre se traduce en un deterioro absoluto de la calidad o el desempeño de una universidad, sino que puede reflejar ajustes en los criterios de evaluación o un avance más rápido de otras instituciones a nivel mundial.
Analistas del sector educativo señalan que la competencia global por atraer talento, financiamiento y reconocimiento internacional es cada vez más intensa. Las universidades mexicanas, para recuperar terreno, deberán no solo fortalecer sus indicadores tradicionales, sino también innovar en sus enfoques pedagógicos, potenciar la investigación de vanguardia y fomentar una mayor colaboración internacional.
La pérdida de posiciones en rankings internacionales, aunque no define por sí sola la calidad educativa, sí tiene implicaciones en la percepción global, la atracción de estudiantes y académicos internacionales, y la competitividad de los egresados en el mercado laboral global. Es un reflejo de la necesidad de una reflexión profunda y de acciones concretas para asegurar que las instituciones mexicanas de educación superior sigan siendo referentes de excelencia a nivel mundial.