El partido Morena enfrenta una crisis interna de credibilidad, evidenciada por las declaraciones de Pablo Gutiérrez Lazarus, recién designado coordinador de Morena para la Defensa de la Transformación en Campeche. En un acto de aparente purga interna y buscando desmarcarse de figuras polémicas, Gutiérrez Lazarus hizo un llamado contundente a no solapar a aquellos que, en su opinión, perjudican al movimiento y siembran la desesperanza entre la población. La crítica se dirigió explícitamente al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, cuya situación legal y señalamientos de vínculos con el narcotráfico han puesto en jaque la imagen del partido.
"Si uno los solapa se vuelve el cómplice, no estamos para eso, nos contamina, desesperanza al pueblo, el solapar a personajes que no nos ayudan y que sí menoscaban y dañan", afirmó Gutiérrez Lazarus ante medios de comunicación, dejando clara su postura de no querer ser asociado con las controversias que rodean a Rocha Moya.
La declaración surge en el contexto de la segunda licencia solicitada por Rocha Moya, tras las acusaciones formuladas en Estados Unidos sobre presuntos nexos con el cártel de Los Chapitos. A pesar de que la Fiscalía General de la República (FGR) no encontró elementos para sustentar su participación en conductas penales, la sombra de la duda persiste y ha generado un cisma dentro de las filas de Morena.
Gutiérrez Lazarus, quien también es alcalde de Ciudad del Carmen y ha sido tres veces edil de esa demarcación, enfatizó que los miembros de Morena deben rendir cuentas por sus acciones, sin importar su cargo o afiliación. "Es que nos queda muy lejos, de verdad Sinaloa, estamos muy lejos. Pero si el comportamiento es indebido, todos tienen que someterse", sentenció, aunque reconoció que "hay de todo, como en la familia hay de todo un poco. Personas que nos hacen daño no merecen estar ni representan a este movimiento".
La designación de Gutiérrez Lazarus como coordinador en Campeche ha sido objeto de especulación, con rumores que apuntaban a un respaldo de la gobernadora Layda Sansores. Sin embargo, el alcalde de Ciudad del Carmen desmintió categóricamente estas versiones, asegurando que su trayectoria se ha construido "del pueblo, al pueblo" y sin el apoyo de figuras políticas externas. "Los habitantes de mi municipio lo saben, sin padrinos, sin madrinas", declaró, buscando proyectar una imagen de autonomía y cercanía con la ciudadanía.
El efímero regreso de Rocha Moya
La situación de Rocha Moya se tornó aún más compleja tras su breve reincorporación como gobernador de Sinaloa. Tras 112 días de licencia, anunció su regreso, pero este duró apenas unas 34 horas. La decisión de volver al cargo fue criticada por la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien la calificó como "una decisión personal" que no le parecía "pertinente".
Sheinbaum Pardo, en su conferencia mañanera, dejó claro que la decisión no era del Gobierno de México y expresó su respaldo a que Rocha Moya solicitara nuevamente licencia. "No me parecía pertinente, por decir lo menos", señaló la mandataria, marcando una clara distancia del gobernador sinaloense.
Tras esta segunda licencia, el Congreso de Sinaloa designó a Graciela Domínguez Nava como gobernadora interina, buscando dar certeza y estabilidad al estado en medio de la controversia.
Morena inicia proceso contra Rocha Moya
La controversia ha escalado hasta los órganos internos de Morena. La Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido ha iniciado un procedimiento para investigar la actuación de Rubén Rocha Moya. La gravedad del asunto es tal que incluso se está analizando la posibilidad de su expulsión del partido, lo que significaría un golpe demoledor para su carrera política y para la imagen de Morena.
Este procedimiento interno se suma a las acusaciones provenientes de Estados Unidos, que señalan presuntos vínculos del gobernador con el crimen organizado. Aunque Rocha Moya ha negado reiteradamente estas imputaciones, el proceso en curso dentro de su propio partido y las investigaciones internacionales ponen en entredicho su permanencia en la vida pública.
Implicaciones para Morena y la 4T
Las declaraciones de Gutiérrez Lazarus y el procedimiento contra Rocha Moya ponen de manifiesto las profundas divisiones y las crisis de confianza que atraviesa Morena. La necesidad de deslindarse de figuras cuestionadas revela una estrategia desesperada por preservar la imagen del partido ante la opinión pública y ante el electorado, especialmente de cara a futuros procesos electorales.
El "solapar" a personajes como Rocha Moya, como advierte el alcalde de Campeche, no solo "contamina" al movimiento, sino que erosiona la confianza ciudadana en la "Cuarta Transformación". La promesa de un cambio real y de erradicar la corrupción parece tambalearse cuando figuras señaladas por presuntos vínculos con el crimen organizado permanecen en posiciones de poder o buscan refugio en licencias temporales.
El caso Rocha Moya se convierte así en un termómetro de la salud interna de Morena y de su capacidad para aplicar sus propios principios de honestidad y transparencia. La decisión que tome la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia será crucial para definir el rumbo del partido y para enviar un mensaje claro sobre su compromiso con la legalidad y la integridad, o bien, para confirmar las sospechas de que las lealtades políticas pueden pesar más que la justicia y la ética.
La postura de Gutiérrez Lazarus, aunque pueda ser vista como una jugada política para fortalecer su propia posición en Campeche, también refleja una corriente de opinión dentro de Morena que exige una mayor rigurosidad y una depuración de sus filas. La pregunta que queda en el aire es si el partido tendrá la voluntad política para actuar con contundencia o si las inerces y las redes de complicidad prevalecerán, dejando a la ciudadanía con la amarga sensación de que la "Cuarta Transformación" no ha logrado erradicar las viejas prácticas.
En este contexto, la figura de la presidenta Claudia Sheinbaum se ve también interpelada. Su crítica a la reincorporación de Rocha Moya fue un gesto importante, pero la resolución del caso y la posible expulsión del gobernador de Sinaloa pondrán a prueba su liderazgo y su compromiso con la "cuarta transformación" en su versión más pura y honesta. La credibilidad de su gobierno y del partido que la llevó al poder está en juego.