La dirigencia nacional de Morena ha puesto bajo la lupa al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ante la posibilidad de una sanción o incluso su expulsión del partido. La decisión surge tras un breve y unilateral regreso del mandatario a sus funciones, una maniobra que ha sido calificada como inaceptable por la cúpula guinda.
Citlalli Hernández, presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones de Morena, confirmó que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia (CNHJ) del partido está evaluando las acciones de Rocha Moya. "Hay una actuación unilateral que él realizó y que hemos manifestado que no estamos de acuerdo y se está investigando de cualquier delito", declaró Hernández a medios en la Ciudad de México, subrayando la gravedad de la situación.
El caso de Rocha Moya cobró relevancia pública hace meses cuando el gobierno de Estados Unidos lo incluyó en una lista de doce políticos, funcionarios y exfuncionarios sinaloenses presuntamente vinculados con el crimen organizado. Tras esta acusación, el gobernador solicitó una licencia indefinida para separarse del cargo, un periodo que se extendió por casi cuatro meses.
Sin embargo, su sorpresiva reincorporación a la gubernatura, aparentemente por decisión propia y sin consulta previa, ha generado un fuerte rechazo dentro de las filas de Morena. La dirigencia del partido considera que este tipo de acciones unilaterales van en contra de los principios y la disciplina partidista.
"Cualquier militante de Morena puede ser sujeto a un procedimiento ante la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia cuando existan elementos para ello", enfatizó Hernández a través de su cuenta de X, dejando claro que nadie está exento de escrutinio, sin importar su cargo o trayectoria.
La senadora y fundadora del partido añadió un matiz importante: "Investigar no significa prejuzgar ni declarar culpable a nadie. Precisamente para eso existen procedimientos, reglas y garantías". Con estas palabras, busca mantener la apariencia de un proceso justo, aunque la postura del partido parece ya definida en contra del gobernador.
La decisión de Rocha Moya de regresar brevemente al poder no solo generó el descontento de la dirigencia nacional, sino que también fue cuestionada por la presidenta Claudia Sheinbaum. Desde Palacio Nacional, Sheinbaum advirtió que ningún servidor público debe anteponer intereses personales al bienestar de la población y recordó que los cargos públicos son temporales.
Este episodio subraya las tensiones internas y la fragilidad de la unidad dentro de Morena, especialmente cuando se trata de figuras políticas que enfrentan acusaciones o toman decisiones controvertidas. La investigación sobre Rocha Moya podría sentar un precedente sobre cómo el partido manejará futuras crisis de liderazgo o escándalos.
Tras la polémica generada por su breve regreso, Rocha Moya anunció nuevamente su intención de solicitar licencia, lo que llevó al Congreso de Sinaloa a designar a Graciela Domínguez como gobernadora interina. La diputada con licencia asumió el cargo, y Sheinbaum expresó su respaldo, calificándola como una mujer "honesta" y "luchadora por la justicia social".
El caso de Rubén Rocha Moya pone de manifiesto los desafíos que enfrenta Morena para mantener la cohesión interna y la imagen de integridad, especialmente ante señalamientos de vínculos con el crimen organizado y decisiones políticas que generan controversia. La resolución de este caso será crucial para definir el rumbo y la disciplina dentro del partido oficialista.
En el contexto político actual, donde la transparencia y la rendición de cuentas son demandas ciudadanas constantes, las acciones de Rocha Moya y la respuesta de Morena serán observadas de cerca por la opinión pública y los adversarios políticos. La credibilidad del partido y de sus líderes está en juego, y cualquier decisión final sobre el futuro de Rocha Moya tendrá repercusiones significativas.
La investigación en curso por parte de la CNHJ no solo determinará el destino de Rocha Moya dentro de Morena, sino que también podría influir en la percepción pública sobre la capacidad del partido para autodepurarse y mantener la confianza de los ciudadanos en sus filas. La política mexicana, a menudo marcada por escándalos y controversias, espera la resolución de este nuevo capítulo.