En un despliegue de lealtad política, la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado Pineda, encabezó desde Chilpancingo una celebración para conmemorar los dos años del triunfo de la presidenta Claudia Sheinbaum. Rodeada de miles de simpatizantes y militantes de Morena y partidos afines, Salgado Pineda pronunció un discurso cargado de elogios, agradeciendo a Sheinbaum por su supuesto apoyo incondicional a la entidad y por mantener el rumbo de la Cuarta Transformación.
"Desde la cuna de los Sentimientos de la Nación queremos decirle: gracias, presidenta; gracias por no soltar a Guerrero. Gracias por caminar junto a nuestro pueblo y por recordarnos que el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás", afirmó la mandataria estatal, en un evento que buscaba proyectar unidad y fortaleza del oficialismo.
La ceremonia, realizada en el zócalo de la capital guerrerense, incluyó la transmisión nacional del mensaje de rendición de cuentas de la presidenta, quien se encontraba en el centro del país. La presencia de Evelyn Salgado, flanqueada por representantes de las ocho regiones de Guerrero y diversos sectores sociales, subrayó el respaldo del gobierno estatal al proyecto de Sheinbaum.
"El agradecimiento es la memoria del corazón. Y en Guerrero hay un corazón que no la olvida y no la olvidará jamás. Hoy, desde Guerrero, donde la patria es primero, refrendamos nuestro compromiso con la Cuarta Transformación y la convicción de seguir trabajando por un México libre, soberano, justo y con bienestar para todas y para todos", declaró Salgado, evocando el fervor patriótico y la lealtad al proyecto de la 4T.
La gobernadora destacó la supuesta nueva etapa que vive el país, donde la patria prevalece sobre el interés personal. Mencionó cifras millonarias, como los más de 37 mil millones de pesos que, según ella, llegan a Guerrero a través de los programas de Bienestar, becas y apoyos, argumentando que garantizan el desarrollo para los más necesitados. Sin embargo, estas cifras contrastan con la persistente pobreza y desigualdad que azotan a la entidad.
Este acto en Guerrero formó parte de una estrategia nacional de Morena para proyectar una imagen de éxito y unidad, replicada en 31 plazas públicas del país. La narrativa oficialista busca capitalizar la victoria electoral de Sheinbaum y refrendar el apoyo al proyecto de la Cuarta Transformación, a pesar de las crecientes críticas y los evidentes desafíos que enfrenta el gobierno.
Evelyn Salgado, en su discurso, hizo hincapié en la continuidad de los programas sociales y las acciones destinadas a reducir las desigualdades históricas en las comunidades más vulnerables. "Un pueblo que ve renacer Acapulco con una visión de justicia social; un pueblo que ve cómo los caminos artesanales acercan comunidades históricamente olvidadas y cómo se fortalecen las oportunidades para nuestros hermanos indígenas y afromexicanos", señaló, pintando un cuadro idílico que poco se asemeja a la realidad de inseguridad y abandono que sufren muchas regiones.
La mandataria afirmó que Guerrero se mantiene firme en el proceso de transformación nacional, asegurando que miles de ciudadanos se congregaron para celebrar "la victoria de la esperanza y la continuidad de la transformación". Este discurso busca contrarrestar la percepción pública de un gobierno que, en muchos aspectos, ha fallado en cumplir sus promesas.
Las actividades culturales, artísticas y musicales que acompañaron la transmisión del mensaje presidencial pretendían crear un ambiente de respaldo y unidad. Sin embargo, la opulencia del evento contrasta con las carencias que aquejan a la población, generando dudas sobre la autenticidad del apoyo y la efectividad de las políticas implementadas.
Por su parte, Claudia Sheinbaum, en su mensaje, enfatizó el triunfo del pueblo y los logros del "segundo piso de la transformación". Mencionó a Guerrero como un estado que se sumó a la celebración, destacando los logros de los primeros 20 meses de su gobierno, bajo la premisa de que el dinero público pertenece al pueblo. Esta retórica, sin embargo, ignora las críticas sobre la falta de resultados tangibles y el deterioro de la situación económica y social en diversas partes del país.
"Aquí no hay espacio para la corrupción ni para los privilegios", sentenció Sheinbaum, reiterando el discurso de honestidad y servicio al pueblo. "Los recursos son sagrados convertidos en programas de Bienestar, para escuelas, para vivienda y obra pública, consolidando un gobierno para la gente". Estas afirmaciones suenan huecas ante la evidencia de la persistencia de la corrupción y la ineficacia en la gestión de los recursos públicos.
La celebración en Guerrero, más allá de ser un acto de conmemoración, parece ser un intento desesperado por parte de Morena y sus aliados de proyectar una imagen de éxito y unidad que no se corresponde con la realidad. Mientras se exaltan supuestos logros, la inseguridad, la pobreza y la desigualdad continúan siendo los principales flagelos que afectan a la mayoría de los mexicanos, especialmente en estados como Guerrero.
El discurso de Evelyn Salgado, alineado con la narrativa oficialista, omite convenientemente los graves problemas que enfrenta la entidad, como la violencia del crimen organizado, la falta de oportunidades laborales y la precariedad de los servicios públicos. La gobernadora parece más preocupada por mantener su lealtad al partido y a la figura presidencial que por atender las urgentes necesidades de su pueblo.
En definitiva, la celebración en Guerrero no es más que un montaje político diseñado para generar una percepción favorable que contrasta con la cruda realidad. La "victoria de la esperanza" y la "continuidad de la transformación" son eslóganes vacíos que ocultan un panorama de estancamiento y retroceso para el país, y particularmente para un estado tan golpeado como Guerrero.