El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, desmintió categóricamente que las amenazas de Donald Trump dirigidas a los cárteles mexicanos estén influyendo o se mezclen con las negociaciones en curso para la renovación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Según Ebrard, estas dos esferas de la relación bilateral operan en "mesas" separadas y no deben ser entrelazadas, ya que tal fusión no beneficiaría a ninguno de los dos países.
En declaraciones realizadas tras una reunión con senadores, Ebrard Casaubón enfatizó que en las 115 reuniones sostenidas hasta la fecha, el tema de las amenazas contra el crimen organizado nunca ha sido planteado en el contexto de las discusiones económicas. "Está en otra mesa, le toca a otras áreas", afirmó, subrayando la autonomía de cada agenda diplomática.
El funcionario argumentó que la relación económica entre México y Estados Unidos es vasta y compleja, abarcando múltiples facetas como la migración, el acceso al agua, la protección del medio ambiente y la seguridad. Mezclar todos estos asuntos, advirtió, impediría cualquier avance significativo y sería contraproducente para los intereses de ambas naciones.
Ebrard destacó la posición ventajosa de México en el panorama económico global, a pesar de las presiones arancelarias ejercidas por la administración Trump. Señaló que México paga una tarifa efectiva del 3.2 por ciento en sus exportaciones a Estados Unidos, una cifra considerablemente menor al 22 por ciento que enfrenta China, lo que demuestra la competitividad del país.
El rol de México como principal socio exportador de Estados Unidos es, para Ebrard, una prueba fehaciente de que las negociaciones comerciales han rendido frutos positivos. La fortaleza de este vínculo económico es un pilar fundamental en la relación bilateral.
Respecto a los anuncios de Trump sobre un posible nuevo acuerdo, el Secretario de Economía explicó que la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum tiene como objetivo primordial la reducción de los aranceles impuestos bajo la Sección 232. Particularmente, se busca eliminar estas barreras en las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio. La meta es que la revisión del T-MEC culmine antes de 2026, proporcionando así un marco de certidumbre crucial para los inversionistas nacionales y extranjeros.
Ebrard pronosticó que el T-MEC se mantendrá vigente durante la próxima década, sujeto a revisiones anuales. Anticipó que la revisión de este año será particularmente exhaustiva, dada la dinámica de la relación comercial.
Al ser cuestionado sobre el riesgo real de que Trump pudiera dar por terminado el T-MEC, Ebrard admitió que "sí hubo un riesgo, pero se sorteó". Esta declaración reconoce la volatilidad inherente a las negociaciones, pero reafirma la capacidad de México para navegar y superar tales desafíos.
El Secretario de Economía también refutó las críticas provenientes de la oposición en el Senado, quienes argumentan que el tratado ha fracasado al quedar sujeto a revisiones anuales. Ebrard defendió la postura de México, calificando el acuerdo como un "gran éxito" y un "gran trato" en términos objetivos, evidenciado por las bajas tarifas arancelarias y el volumen de exportaciones.
Ante la pregunta sobre si las declaraciones de Trump, tanto sobre el tratado como en materia de seguridad, responden a una estrategia electoral, Ebrard declinó calificar las intenciones del mandatario estadounidense. "Es su estrategia de campaña. Yo voy a los hechos", afirmó, contrastando la retórica con la realidad de los acuerdos alcanzados.
Finalmente, Ebrard compartió que otros países miembros del G-20 han expresado envidia por la posición de México en sus negociaciones con Estados Unidos. "Felicítame a tu Presidenta, yo quisiera estar como ustedes, te lo cambio", le habrían dicho algunos de sus homólogos, subrayando el éxito diplomático y económico de la estrategia mexicana.
En el contexto de la economía mexicana, la administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha priorizado la consolidación de acuerdos comerciales que fortalezcan la posición del país como socio estratégico de Estados Unidos. La revisión del T-MEC se presenta como una oportunidad clave para asegurar condiciones más favorables, especialmente en sectores sensibles como el automotriz y el de metales, buscando mitigar los efectos de políticas proteccionistas y garantizar un flujo constante de inversión.
Históricamente, las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos han estado marcadas por periodos de tensión y negociación intensa. El T-MEC, que reemplazó al TLCAN, representó un hito en esta dinámica, buscando modernizar las reglas de comercio y abordar nuevas áreas como el comercio digital y las disposiciones laborales. La administración actual enfrenta el desafío de mantener y mejorar estos acuerdos en un entorno internacional cada vez más volátil y sujeto a cambios políticos en Estados Unidos.
El análisis de las declaraciones de Donald Trump debe ser contextualizado dentro de su conocida retórica política, a menudo utilizada como herramienta de negociación y movilización electoral. Sin embargo, la respuesta de Ebrard se centra en los resultados tangibles y los beneficios económicos concretos para México, demostrando una estrategia de comunicación enfocada en los hechos y los logros diplomáticos, más allá de la polarización política.
La afirmación de que otros países del G-20 envidian la posición de México resalta la percepción de que, a pesar de las presiones, el país ha logrado asegurar acuerdos favorables. Esto no solo fortalece su economía, sino que también eleva su perfil en el escenario internacional como un actor capaz de negociar eficazmente con la principal potencia económica mundial.