El mandatario estadounidense, Donald Trump, ha ordenado el restablecimiento del bloqueo naval sobre los puertos iraníes y las embarcaciones que transitan por el vital Estrecho de Ormuz. La medida, que entra en vigor de inmediato, marca una escalada significativa en las hostilidades entre ambas naciones, rompiendo la frágil tregua alcanzada en abril.
EE.UU. SE AUTOPROCLAMA GUARDIÁN DE ORMUZ
Trump declaró que Estados Unidos asumirá el rol de "guardián del Estrecho de Ormuz", una vía marítima crucial para el comercio global de hidrocarburos. Como parte de esta nueva política, se impondrá una tasa del 20% sobre toda la carga que cruce el estrecho. Según el anuncio presidencial, estos fondos se destinarán a cubrir los costos operativos y de seguridad necesarios para garantizar el paso, aunque la decisión ha sido recibida con escepticismo y condena internacional.
El ejército estadounidense confirmó que el bloqueo naval iniciará formalmente este martes a las 20:00 GMT, lo que equivale a las 14:00 horas del Centro de México. Esta acción se produce tras un repunte de las hostilidades, que han puesto en jaque la estabilidad de una región ya de por sí volátil.
LA FURIA DE TEHERÁN Y LA GUERRA DE DECLARACIONES
La respuesta de Irán no se hizo esperar. El canciller iraní, Abás Araqchi, respondió con sarcasmo a través de redes sociales, sugiriendo que quien garantice el paso seguro de los buques comerciales debería ser compensado. "Irán siempre ha sido el GUARDIÁN del estrecho y lo seguirá siendo PARA SIEMPRE. El 20% es, por supuesto, demasiado. Seremos justos", escribió el ministro, en clara alusión a la pretensión estadounidense.
Teherán insiste en que no permitirá la "interferencia" de Estados Unidos en este paso estratégico, sobre el cual busca mantener el control que estableció durante los primeros días del conflicto. Además, el gobierno iraní responsabiliza a Washington por el "regreso de la inseguridad" en la zona. Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, acusan a EE.UU. de poner en peligro el suministro mundial de petróleo.
EL ESTRECHO, EPICENTRO DE LA CRISIS
La reanudación de las hostilidades y la disputa por el control del Estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado mundial, han provocado un alza en los precios del crudo. Desde el inicio de la guerra, desatada el 28 de febrero por una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos contra Irán, el estrecho se convirtió en un punto focal de tensión, llegando a ser bloqueado por Teherán como medida de presión.
EL ACUERDO DE TREGUA, EN JAQUE
Tras el alto el fuego de abril, Estados Unidos e Irán firmaron un protocolo de acuerdo el 17 de junio, que contemplaba una tregua de 60 días para negociar el fin del conflicto. Sin embargo, el presidente Trump declaró la semana pasada que el alto el fuego había terminado debido a los ataques iraníes contra buques en Ormuz. Las recientes hostilidades han puesto en grave peligro este acuerdo.
"No hay duda de que este acuerdo está en crisis. Pero Irán nunca ha sido el primero en incumplir sus compromisos", señaló el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, en una rueda de prensa. Las gestiones diplomáticas con mediadores como Qatar, Pakistán y Omán continúan en un intento por "evitar una escalada" con Estados Unidos.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha expresado su "profunda preocupación por la grave escalada de la reanudación de enfrentamientos militares en la región del Golfo". El acuerdo preveía la reapertura del estrecho, pero Teherán solo ha autorizado un corredor de navegación limitado, descartando volver a la situación de libre tránsito previa a la guerra.
ATAQUES Y REPRESALIAS EN LA REGIÓN
En el frente de batalla, las fuerzas estadounidenses informaron haber atacado "sistemas iraníes de defensa militar aérea, radares costeros, capacidades de misiles y drones y barcos pequeños". Medios estatales iraníes reportaron ataques estadounidenses en zonas del sur y oeste de Irán, incluyendo la isla de Qeshm y Bandar Abás, así como en la provincia de Juzestán, con un saldo preliminar de dos personas fallecidas.
La agencia Mehr reportó nuevas explosiones cerca del paso marítimo el lunes por la mañana. En total, 25 personas han perdido la vida desde el miércoles pasado, según un recuento basado en medios iraníes y fuentes oficiales. Como represalia, los Guardianes de la Revolución afirmaron haber bombardeado instalaciones estadounidenses en Omán, Baréin, Kuwait y Jordania.
Paralelamente, los rebeldes hutíes de Yemen lanzaron misiles contra Arabia Saudita, denunciando que el reino es responsable de un ataque contra el aeropuerto de la capital yemení, Saná. La situación en la región del Golfo Pérsico se mantiene en máxima tensión, con el riesgo de una conflagración mayor latente.