La euforia del Mundial 2026 y una agresiva oferta de tarjetas de crédito han comenzado a pasar factura a las finanzas de los mexicanos, provocando un incremento en los índices de morosidad. Sin embargo, el sector bancario, a través de la Asociación de Bancos de México (ABM), asegura que esta situación se mantiene bajo control y es una consecuencia natural del crecimiento en la colocación de crédito.

Expansión del Crédito y Ajuste Natural de la Morosidad

Emilio Romano, presidente de la ABM, reconoció un ligero repunte en las tasas de mora, particularmente en la cartera de consumo. No obstante, minimizó la preocupación al calificarlo como un fenómeno "muy puntual" y "razonable". Según Romano, este ajuste se debe a que el crédito bancario al sector privado sigue creciendo a un ritmo saludable, con una tasa real del 5.2%, mientras que el financiamiento al consumo avanza a un sólido 8.1%. En términos nominales, la cartera total ha experimentado un aumento del 8%.

El saldo de la cartera de crédito al sector privado ha alcanzado un máximo histórico de 7.6 billones de pesos, representando el 38.8% del Producto Interno Bruto (PIB). La ABM argumenta que, a medida que el crédito gana mayor penetración en la economía, es previsible que los índices de morosidad se ajusten al alza, ya que el financiamiento llega a sectores con perfiles de riesgo más elevados. Actualmente, la banca comercial registra un índice de morosidad del 3.3%, un nivel que la asociación considera favorable en comparación con otros intermediarios financieros.

El Mundial y la Reasignación del Gasto

Gabriela Siller, economista en jefe de Banco Base, sugirió que, si bien no existen datos concretos que vinculen directamente el Mundial 2026 con un disparo del crédito, sí hubo una reasignación del gasto de los consumidores. El dinero que antes se destinaba a otras actividades, como salidas a restaurantes, fue redirigido hacia el consumo relacionado con el evento deportivo, como botanas y reuniones sociales para ver los partidos. Siller enfatizó que no se trata de un consumo adicional, ya que no hubo un incremento en los ingresos de los hogares.

Indicadores de Deterioro y Comparativa Internacional

Los datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) revelan un deterioro en el pago de créditos en México, alcanzando máximos no vistos en más de cuatro años. En junio de 2026, el Índice de Morosidad Ajustado (IMORA), que incluye cartera vencida y créditos castigados, se situó en 11.31% para la cartera de consumo y en 13.70% para las tarjetas de crédito, niveles que no se observaban desde 2021. Este repunte coincide con un impulso significativo en la emisión de plásticos: al cierre del primer semestre de 2026, el saldo de las tarjetas de crédito creció un 8.2% anual, sumando 735 mil millones de pesos. Además, en junio pasado se alcanzó un récord histórico en el número de contratos de tarjetas de crédito bancarias, con 47.077 millones de plásticos en circulación.

En una comparativa internacional, México se ubica en una posición intermedia en cuanto a morosidad en el crédito al consumo. Con un índice del 3.3% al primer trimestre de 2026, el país se encuentra por debajo de naciones como Brasil (7.6%), Colombia (4.8%) y España (4%). Sin embargo, la cartera vencida mexicana supera a la de economías como Chile (2.5%), Canadá (2.2%) y Estados Unidos (1.2%).

Salud Financiera de los Hogares y Metas Futuras

A pesar del alza en la morosidad, la ABM destacó que la posición financiera de los hogares mexicanos muestra una evolución favorable, con un crecimiento del ahorro superior al del endeudamiento. El ahorro bruto de los hogares equivale al 67.8% del PIB, mientras que el endeudamiento representa solo el 17.4%. El ahorro neto, una vez descontada la deuda, alcanza el 50.4% del PIB.

Romano afirmó que el ahorro de los mexicanos crece a una tasa del 8%, manteniéndose por encima del 50% del PIB, lo cual calificó como un nivel récord. Estas cifras sugieren que la deuda de los hogares no está creciendo a la misma velocidad que el ahorro, descartando así un escenario generalizado de sobreendeudamiento. La ABM considera que aún existe un considerable espacio para aumentar la penetración del crédito en México, con el objetivo de elevar la proporción del financiamiento al sector privado del 38.8% actual a un 45% del PIB para el año 2030.

Contexto Económico y Perspectivas

Históricamente, el incremento en la oferta de productos financieros, como las tarjetas de crédito, suele ir acompañado de un aumento en los índices de morosidad, especialmente cuando el crédito se expande hacia segmentos de la población con menor historial crediticio o mayor vulnerabilidad económica. La estrategia de la banca por aumentar la penetración del crédito es un objetivo a largo plazo para fortalecer el sistema financiero y fomentar el crecimiento económico, pero requiere una gestión cuidadosa del riesgo.

Las autoridades financieras, incluyendo la CNBV y el Banco de México, monitorean de cerca estos indicadores para asegurar la estabilidad del sistema. Si bien el nivel actual de morosidad no representa una amenaza sistémica, un seguimiento constante es crucial, especialmente ante posibles fluctuaciones económicas o cambios en el comportamiento del consumidor.

La reasignación del gasto observada durante el Mundial 2026 es un fenómeno temporal que refleja la influencia de eventos de gran magnitud en los patrones de consumo. Sin embargo, el impacto a largo plazo dependerá de la capacidad de los hogares para gestionar sus deudas y de la efectividad de las estrategias de la banca para ofrecer productos financieros responsables.

El objetivo de la ABM de incrementar la penetración del crédito hasta el 45% del PIB para 2030 es ambicioso y requerirá un entorno económico estable, así como políticas que fomenten la inclusión financiera y la educación crediticia. El balance entre expansión del crédito y control de la morosidad será clave para el éxito de esta estrategia.

En conclusión, aunque los indicadores de morosidad han mostrado un alza, el sector bancario mexicano se mantiene optimista, confiando en la solidez financiera de los hogares y en su capacidad para gestionar el endeudamiento en un contexto de expansión crediticia.