En un mundo marcado por la incertidumbre, la seguridad nacional y la creciente competencia global, Agustín Carstens, una figura prominente en el ámbito financiero internacional y expresidente del Banco de México, ha lanzado un llamado a México, Estados Unidos y Canadá para adoptar una estrategia de "integración inteligente" en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Carstens, quien también fungió como director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), expuso durante el NADBank Summit 2026 que la revisión del acuerdo comercial trilateral no debe ser un pretexto para desmantelar la robusta integración productiva que ha consolidado a la región como una potencia económica mundial. En lugar de ello, la actualización del T-MEC debe servir como una oportunidad para corregir las deficiencias acumuladas a lo largo de las últimas décadas, fortaleciendo al mismo tiempo la competitividad regional frente al resto del orbe.
"Tenemos que reintroducir una integración inteligente, un desarrollo regional inteligente, unir fuerzas y avanzar, y estar mejor preparados respecto a nuestra competitividad como región frente al resto del mundo", afirmó Carstens, subrayando la necesidad de una visión colectiva y estratégica.
El economista señaló que el panorama internacional ha mutado drásticamente desde la era de la globalización, caracterizada por cadenas de suministro altamente eficientes y modelos de producción "just in time". Eventos como la pandemia de COVID-19, las tensiones geopolíticas exacerbadas por conflictos como el de Rusia y Ucrania, y el resurgimiento del proteccionismo, han puesto de manifiesto los riesgos inherentes a una dependencia excesiva de proveedores externos. Ante este escenario, Carstens advirtió enfáticamente que la respuesta adecuada no reside en una fragmentación comercial, la cual, según su análisis, inevitablemente encarecería los costos de producción y mermaría el potencial de crecimiento económico de la región.
"Lo que hemos hecho durante los últimos 20 o 30 años necesita corregirse en muchas cosas", reconoció, al tiempo que enfatizó que la actualización del marco comercial debe "suavizar los bordes" de la relación económica regional, sin sacrificar los beneficios ya obtenidos.
Seguridad Nacional y Prudencia
Carstens reconoció la validez de las medidas de protección en sectores estratégicos, especialmente a la luz de las disrupciones causadas por la pandemia. Sin embargo, hizo hincapié en la importancia de que dichas políticas se apliquen con la debida prudencia. Citando incluso a Adam Smith, uno de los pilares del libre comercio, recordó que incluso él admitía la posibilidad de establecer protecciones cuando una nación se volviera excesivamente dependiente del suministro de bienes esenciales provenientes de otras potentes económicas.
"Como todo en la vida, depende de cómo se haga y hasta qué punto se haga. Y, más que nada, si se abusa de ello", sentenció, dejando claro que el equilibrio es fundamental.
La Sombra de China y la Visión a Largo Plazo
En otro orden de ideas, el exbanquero central instó a los países de Norteamérica a adoptar una perspectiva de largo plazo en su relación con China, cuyo avance en capacidad productiva y tecnológica representa uno de los desafíos más significativos para la región. Carstens consideró inviable un corte total de la interacción económica con el gigante asiático, dado los beneficios que su producción y tecnología han aportado a empresas y consumidores en Norteamérica.
"Es demasiado costoso para México, Canadá y Estados Unidos prohibir completamente cualquier interacción con China", afirmó. No obstante, reconoció la existencia de prácticas comerciales chinas que requieren atención y una respuesta coordinada por parte de Norteamérica. Destacó la fortaleza de China en su capacidad de planificación a largo plazo, anticipación de cuellos de botella y preparación para escenarios futuros, una habilidad que, según Carstens, México, Estados Unidos y Canadá deberían emular.
"Necesitamos desarrollar la capacidad de pensar hacia adelante y estar preparados para lo que viene", concluyó, haciendo un llamado a la adopción de una mentalidad proactiva y estratégica para asegurar la prosperidad y competitividad de la región en el complejo escenario global del siglo XXI.