El Califa de León, la taquería que hizo historia al ser la primera en obtener una codiciada estrella Michelin, se prepara para un hito en su trayectoria: su incursión en el competitivo mercado de Nueva York. Este movimiento representa la expansión internacional más ambiciosa para este negocio familiar, fundado hace casi seis décadas en la Ciudad de México, que ha evolucionado de ser un local de barrio a un referente de la gastronomía mexicana a nivel global.

Aunque el reconocimiento de la estrella Michelin se obtuvo en 2024 y ya no figura en la edición más reciente de la Guía Michelin México 2026, el prestigio de El Califa de León permanece intacto. Ahora, la taquería busca consolidarse en uno de los epicentros culinarios más exigentes del mundo, llevando consigo la autenticidad y el sabor que la caracterizan.

Expansión en el Corazón de Manhattan

La primera sucursal de El Califa de León en suelo estadounidense se ubicará estratégicamente en el vibrante barrio de Flatiron, en Manhattan. Específicamente, el local estará situado en el 20 West 23rd Street, una zona reconocida por su alta actividad gastronómica y su afluencia de público.

La fecha de apertura está programada para finales de agosto de 2026. Con miras a asegurar su éxito, el restaurante ya ha habilitado una lista de espera para quienes deseen realizar reservaciones a través de su sitio web oficial, anticipando la gran demanda que se espera.

La dirección de esta nueva aventura correrá a cargo de José Andrés Hernández Elizalde, quien representa la tercera generación de la familia fundadora. Mientras tanto, Mario Hernández continuará al frente del emblemático local original en la colonia San Rafael, en la Ciudad de México, asegurando la continuidad y la calidad que definen a la marca.

Antes de materializar esta apertura permanente, El Califa de León ya había realizado diversas colaboraciones y eventos temporales en ciudades como Nueva York, Chicago, Washington D.C. y Miami. Estas experiencias sirvieron como un valioso termómetro para medir el interés del público estadounidense en su propuesta culinaria única.

El Sabor Auténtico que Cruza Fronteras

La esencia de El Califa de León se mantendrá fiel a sus raíces en esta nueva etapa neoyorquina. El menú ofrecerá los tacos que catapultaron al negocio a la fama, conservando la calidad y el sabor que lo han convertido en un ícono de la gastronomía mexicana.

Los comensales podrán deleitarse con el tradicional taco de gaonera, considerado la especialidad de la casa, así como con los exquisitos tacos de bistec, costilla y chuleta. Estos platillos se preparan con carne de primera calidad, cocinada a la perfección sobre una plancha de acero y servida en tortillas recién hechas al momento.

Una característica distintiva que se conservará es el servicio de salsas por separado, permitiendo a cada cliente ajustar el nivel de picante a su gusto personal, un sello de la casa desde su fundación. Esta atención al detalle refuerza la experiencia personalizada que ofrece la taquería.

Para adaptarse y cautivar al mercado estadounidense, el restaurante también presentará algunas novedades. Entre ellas, se incluirá una opción vegetariana, ampliando así la oferta para satisfacer diversas preferencias dietéticas. Además, se incorporará una oferta de bebidas más variada y sofisticada que la disponible en la sucursal de la Ciudad de México, buscando complementar la experiencia culinaria.

De un Local de Barrio a un Fenómeno Global

La historia de El Califa de León se remonta a 1968, cuando Juan Hernández González inauguró una modesta taquería en la colonia San Rafael. Su visión era simple pero efectiva: ofrecer un número limitado de platillos, pero elaborados con ingredientes de la más alta calidad y un cuidado excepcional en su preparación.

En contraste con otros establecimientos que optan por menús extensos, El Califa de León apostó por la especialización. Perfeccionaron la técnica de preparación de cada taco, logrando que el taco de gaonera se convirtiera en su platillo insignia. Este enfoque atrajo a una clientela fiel, así como a visitantes nacionales y extranjeros ávidos por probar su propuesta única.

El reconocimiento internacional llegó en 2024, cuando la prestigiosa Guía Michelin otorgó una estrella al establecimiento. Este galardón marcó un hito histórico, convirtiendo a El Califa de León en la primera taquería del mundo en recibir tal distinción. El logro no solo validó la calidad de la taquería, sino que también elevó la cocina popular mexicana al escenario de la alta gastronomía mundial.

El Legado Tras la Estrella Michelin

Sin embargo, el brillo de la estrella Michelin tuvo una duración de dos años. En la edición 2026 de la Guía Michelin México, El Califa de León ya no figuró entre los restaurantes galardonados con una estrella, pasando a formar parte del listado de establecimientos recomendados. Esta transición marca un nuevo capítulo en la evolución del restaurante.

La pérdida de la estrella se produjo poco después de la salida de Arturo Rivera Martínez, el parrillero cuya habilidad fue clave en el reconocimiento del local. Rivera Martínez se vio envuelto en un conflicto relacionado con la administración de su imagen y un contrato que, según él, cedía la mayor parte de los ingresos derivados de su fama.

Rivera Martínez ha desmentido versiones sobre una ruptura total con los propietarios de El Califa de León, afirmando que su salida se debió a expectativas profesionales no cumplidas dentro del negocio. Posteriormente, inició una nueva etapa profesional en Tacos Polo Inn, donde continuó deleitando a los comensales con tacos, alambres y cazuelas.

La llegada de El Califa de León a Nueva York simboliza el comienzo de una nueva era para una taquería que ha trascendido sus orígenes humildes para convertirse en un embajador de la gastronomía mexicana en el escenario internacional. La expansión a la Gran Manzana es un testimonio de su resiliencia, calidad y el innegable atractivo de sus sabores.