Empresas tecnológicas de Taiwán están intensificando sus planes de expansión hacia México, buscando aprovechar la coyuntura global para aumentar su capacidad productiva y consolidar sus cadenas de suministro en el mercado norteamericano. Esta estrategia responde a la dinámica cambiante del comercio internacional y al crecimiento exponencial de sectores como la inteligencia artificial, los centros de datos, la electrónica avanzada y los componentes para la industria automotriz.
En los últimos dos años, al menos ocho compañías taiwanesas del sector tecnológico han iniciado formalmente los trámites para establecer operaciones en territorio mexicano. Así lo reveló Edgar Braham-Herrera, socio director de AccessBridge International, una firma especializada en la atracción de inversiones y desarrollo de negocios transfronterizos, quien participó en la Computex 2026, uno de los eventos tecnológicos más importantes a nivel mundial.
Braham-Herrera detalló que una de estas empresas, a la que su firma ha asesorado en el proceso de instalación, se encuentra en una fase avanzada de planificación para iniciar operaciones en la frontera entre México y Estados Unidos. Este ambicioso proyecto requerirá la contratación de aproximadamente 600 trabajadores, evidenciando la escala de la inversión y el impacto potencial en la economía local.
"En los últimos dos años hemos podido llevar aproximadamente ocho empresas taiwanesas del sector tecnológico a México", afirmó Braham-Herrera durante una entrevista concedida en Taipéi. Estas cifras subrayan una tendencia creciente de deslocalización y diversificación de la producción asiática hacia geografías más cercanas a los mercados de consumo clave.
La persistente incertidumbre en torno a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no ha disuadido a estas empresas. Por el contrario, continúan considerando a Norteamérica como una región sumamente atractiva para la expansión de sus operaciones. "Sí ven a Norteamérica, y es algo que nosotros promovemos mucho, como bloque comercial, como uno de los bloques más atractivos para invertir", señaló el especialista.
Las compañías tecnológicas de gran envergadura, como las que se congregan en eventos de la talla de Computex, suelen operar con horizontes de inversión a largo plazo. Sus estrategias de expansión trascienden los ciclos políticos o las negociaciones comerciales de corto plazo, priorizando la estabilidad y el potencial de crecimiento sostenido.
"Las empresas generalmente de la talla de tecnología que vemos aquí piensan a un plazo muy largo también. Tienen una visión más allá de dos o tres años, o un sexenio en el caso de México", explicó Braham-Herrera, enfatizando la naturaleza estratégica de estas decisiones de inversión.
México se ha consolidado como un socio fundamental en los planes de expansión de los fabricantes asiáticos. El país ofrece una plataforma competitiva para incrementar la producción destinada al mercado estadounidense, sirviendo como un puente logístico y manufacturero esencial.
"México claramente es un socio fundamental para ellos, porque les permite escalar también producción que a lo mejor ellos antes hacían en Asia, o en China, o en otros países asiáticos, pero que ahora por las condiciones del mercado, geopolíticas, etcétera, necesitan un partner que les permita seguir escalando", sostuvo el directivo.
La estrategia de combinar operaciones en Estados Unidos y México permite a estas empresas optimizar su competitividad frente a los desafíos emergentes del comercio internacional. Esta sinergia binacional fortalece sus posiciones en el mercado global.
"El invertir en Estados Unidos y México les da a las empresas una mejor condición de competitividad, y eso beneficia a los dos países", agregó, destacando el potencial de beneficio mutuo de esta colaboración.
El interés se concentra principalmente en compañías relacionadas con la manufactura de electrónica avanzada, infraestructura tecnológica y componentes electrónicos para vehículos. Estos segmentos han experimentado un crecimiento acelerado, impulsado en gran medida por la expansión de la inteligencia artificial y la creciente demanda de vehículos conectados y autónomos.
"Hemos recibido empresas del segmento automotriz, pero no precisamente de lo tradicional de estampado o maquinado, sino productos electrónicos para autos", especificó Braham-Herrera.
Asimismo, se observa un interés creciente en fabricantes de computadoras, servidores, racks y otros componentes esenciales para la infraestructura de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial. La inversión masiva en IA en Estados Unidos ha generado una demanda significativa de estos insumos.
"Desde computadoras, servidores, racks y todo este supply chain de lo que está pasando en Estados Unidos, que es el segmento de inteligencia artificial, que ha llegado una inversión brutal", afirmó.
Sin embargo, el directivo reconoció la existencia de factores que generan cautela entre los potenciales inversionistas. La incertidumbre sobre las futuras reglas del T-MEC, la disponibilidad de energía para proyectos de alta demanda eléctrica y el cumplimiento regulatorio asociado a programas de comercio exterior como IMMEX y PROSEC son puntos clave.
"El T-MEC es un tema clave, porque quieren entender cómo van a ser estas nuevas condiciones que hemos estado escuchando que probablemente cambien las reglas de origen o algún tema relacionado al contenido regional o nacional", señaló.
Algunas empresas han optado por esperar una mayor claridad regulatoria antes de comprometerse con inversiones significativas. Otras, sin embargo, han decidido avanzar, ya que sus planes de negocio no admiten postergación, demostrando una fuerte convicción en el potencial de México como centro de producción estratégica.
"Hay un gran número que está esperando ver cuál va a ser la regulación para tomar esa decisión", comentó, mientras que otras avanzan a pesar de la incertidumbre, priorizando la oportunidad de mercado.