La relación comercial entre México y Estados Unidos se encuentra en un punto crucial. El próximo 20 de julio, ambos países se sentarán a la mesa para la primera ronda de negociaciones bilaterales de fondo sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Esta reunión, convocada tras la decisión de Washington de no renovar automáticamente el acuerdo el pasado 1 de julio, definirá el rumbo de las discusiones y buscará resolver los principales puntos de desacuerdo que han surgido.

Agenda Mexicana: Defensa y Fortalecimiento

La Secretaría de Economía de México ha delineado una estrategia clara para esta negociación, presentando seis prioridades fundamentales. El objetivo principal es salvaguardar los intereses del país frente a un panorama internacional cada vez más marcado por políticas comerciales proteccionistas, especialmente por parte de Estados Unidos. La primera prioridad es tajante: impedir la aplicación de medidas comerciales unilaterales por parte de Washington. Esto busca evitar acciones que puedan perjudicar a la industria mexicana sin un proceso de consulta adecuado.

En segundo lugar, México buscará la eliminación de los aranceles impuestos al acero, un sector clave para la manufactura nacional. La tercera prioridad se centra en preservar la competitividad de la industria automotriz, un pilar de la economía mexicana y una fuente importante de empleo. Para ello, se buscará mantener reglas de origen que favorezcan la producción regional y evitar barreras que puedan desincentivar la inversión en este sector.

La cuarta prioridad es la construcción de un marco de seguridad económica, que implica generar mayor certidumbre y estabilidad para las operaciones comerciales. Esto se vincula directamente con la quinta prioridad: atender los temas bilaterales pendientes que aún generan fricciones y que requieren soluciones consensuadas. Finalmente, la sexta prioridad es elevar la certidumbre para la inversión, un factor crucial para atraer y retener capitales en un entorno global volátil.

Impulso a Sectores Estratégicos y Dependencia Asiática

En el marco de estas negociaciones, México también impulsará activamente inversiones en sectores considerados estratégicos para el futuro de la región. Entre ellos destacan los semiconductores, medicamentos, cómputo y electrónica. La meta es clara: fortalecer la producción regional de América del Norte y, al mismo tiempo, reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia, una vulnerabilidad que se ha hecho evidente en los últimos años.

La reunión del 20 de julio no solo servirá para avanzar en estos puntos, sino también para definir los siguientes pasos del proceso de revisión del T-MEC y comunicar los acuerdos alcanzados. La Secretaría de Economía ha informado que, gracias al trabajo técnico previo, el número de asuntos pendientes entre ambos gobiernos se ha reducido significativamente, pasando de 54 a 14.

La Perspectiva Estadounidense y las Preocupaciones Mexicanas

Del lado estadounidense, la agenda se concentra en cinco temas principales: la pérdida de empleos manufactureros, la dependencia de proveedores de terceros países, el déficit comercial, las reglas de origen y la seguridad económica. Si bien existen diferencias, México sostiene que muchas de las preocupaciones de Estados Unidos pueden abordarse mediante una estrategia regional que fortalezca la producción de América del Norte, en lugar de recurrir a mayores restricciones comerciales.

Sin embargo, México también llevará a la mesa 13 preocupaciones comerciales propias. Entre ellas se encuentran los aranceles que Estados Unidos mantiene sobre industrias estratégicas bajo la Sección 232, tarifas aplicadas a productos no originarios del tratado, diversas restricciones sectoriales, el uso del Mecanismo Laboral de Respuesta Rápida y barreras comerciales impuestas por algunos estados estadounidenses. Estas medidas son vistas como obstáculos que afectan el equilibrio de la relación comercial bilateral y que requieren atención prioritaria.

El T-MEC Sigue Vigente: Un Mecanismo de Revisión Continua

Es importante recordar que, a pesar de la decisión de Estados Unidos de no renovar automáticamente el acuerdo, el T-MEC sigue vigente. La primera revisión sexenal, realizada el 1 de julio, concluyó con México y Canadá respaldando la extensión del acuerdo por 16 años más, mientras que Estados Unidos optó por activar el mecanismo de revisiones anuales. Esto asegura que el tratado permanezca en vigor al menos hasta 2036.

La Secretaría de Economía ha enfatizado que estas revisiones anuales no implican la terminación del tratado ni la suspensión de sus beneficios. Por el contrario, son un mecanismo diseñado para evaluar su funcionamiento, resolver diferencias y ofrecer mayor certidumbre a la inversión. Este proceso se desarrolla en un contexto de profunda reconfiguración del comercio internacional, impulsada en gran medida por la política comercial estadounidense.

Ventajas Competitivas de México

Según la dependencia, las medidas arancelarias adoptadas por Washington han mermado la efectividad de muchos tratados comerciales. No obstante, el T-MEC conserva ventajas significativas gracias a sus reglas de origen y a las excepciones arancelarias que mantiene para una parte considerable del comercio regional. México se beneficia de esta estructura, manteniendo libre de arancel alrededor del 85% de sus exportaciones hacia Estados Unidos, una ventaja considerable frente a competidores que enfrentan tarifas de entre el 10% y 25%.

Los datos respaldan la fortaleza de esta relación. Durante los últimos 12 meses, las exportaciones mexicanas superaron los 550,000 millones de dólares, consolidando a México como el principal socio comercial de Estados Unidos. En abril de 2026, las ventas mexicanas experimentaron un crecimiento anual del 21%, alcanzando una participación del 17% en el mercado estadounidense, con una tasa arancelaria promedio de apenas el 3.6%, una de las más bajas entre los principales exportadores a ese país.

La próxima ronda de negociaciones será determinante para consolidar estas ventajas y enfrentar los desafíos que presenta el nuevo escenario económico global. La postura de México, firme en la defensa de sus prioridades, busca asegurar un futuro próspero y estable para su relación comercial con Estados Unidos y Canadá.