El llamado "superpeso" ha traído consigo un escenario de doble filo para las finanzas públicas de México al cierre de 2026. Por un lado, la apreciación de la moneda frente al dólar estadounidense se traduce en un alivio significativo para el erario, al reducir el costo de la deuda denominada en moneda extranjera. Sin embargo, esta misma fortaleza cambiaria impacta negativamente los ingresos petroleros del país, generando una merma que, según estimaciones, podría superar los ahorros obtenidos.
El Doble Filo de la Fortaleza Cambiaria
La divisa mexicana ha mostrado una notable fortaleza en los últimos meses. A mediados de agosto, el peso mexicano rompió la barrera de las 17 unidades por dólar, cotizando en niveles de 16.95, una cifra no vista desde mediados de 2024. Las proyecciones de los analistas, como las de la encuesta más reciente de Citi, apuntan a un cierre de año en 17.68 pesos por dólar. En contraste, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) estima un tipo de cambio de 18.40 pesos por dólar en sus Precriterios Generales de Política Económica 2027. Esta diferencia de 0.72 pesos por dólar entre el consenso y la estimación oficial tiene implicaciones directas en las finanzas públicas.
Ahorro en Deuda vs. Pérdida Petrolera
Gerónimo Ugarte Bedwell, economista en jefe de Valores Mexicanos (Valmex), explica que un peso más fuerte efectivamente reduce la valuación y el servicio de la deuda en pesos cuando esta está denominada en moneda extranjera. "Hacienda ya lo reportó (…) eso estaría ayudando por el lado del gasto público", señaló. De hecho, las cifras al cierre del primer semestre de 2026 muestran que el costo financiero de la deuda fue 110,483 millones de pesos menor a lo programado. Este ahorro representa un respiro para las finanzas públicas, permitiendo potencialmente reasignar recursos a otras áreas prioritarias.
Sin embargo, el panorama se complica al observar el otro lado de la moneda. La misma apreciación del peso genera ingresos faltantes, un fenómeno que Hacienda reconoce explícitamente. "Los episodios de apreciación cambiaria reducen la valuación en pesos de venta de hidrocarburos", detalla Ugarte Bedwell, comparándolo con un efecto similar al que ocurre con las remesas: los mismos dólares recibidos se traducen en menos pesos. En el periodo enero-junio de 2026, Hacienda reportó un faltante de 118,043 millones de pesos en ingresos petroleros respecto a lo programado. Al contrastar este faltante con el ahorro generado por el menor pago de intereses de la deuda, el saldo neto resulta negativo en -7,560 millones de pesos.
Estimaciones a Futuro y su Impacto Presupuestario
Las proyecciones para el cierre de 2026 sugieren que el faltante por ingresos petroleros será aún mayor que el ahorro derivado del menor pago de intereses de la deuda. Según los Precriterios de Hacienda, el efecto neto sobre el balance público ante una apreciación del tipo de cambio de un peso por dólar es una pérdida estimada de 24,700 millones de pesos. Esta cifra se desglosa en un ahorro en el costo financiero del sector público de 19,800 millones de pesos y una pérdida por concepto de ingresos petroleros de 44,600 millones de pesos.
La diferencia de 0.72 pesos entre el tipo de cambio calculado por el consenso de economistas privados y el proyectado por Hacienda podría significar una pérdida adicional para Hacienda de 17,784 millones de pesos. Esta cantidad se compone de 32,112 millones de pesos en menores ingresos petroleros, parcialmente compensados por un ahorro de 14,256 millones en el costo financiero. Es importante destacar que estos casi 18,000 millones de pesos que podrían dejar de percibirse equivalen a financiar, por ejemplo, el programa de Servicios de Guardería (17,120 millones) durante un año completo, o el programa de Infraestructura en materia de agua potable, alcantarillado y saneamiento (16,947 millones) por el mismo periodo. Alternativamente, podría financiar casi el doble del programa de Investigación, desarrollo tecnológico y formación en salud (10,700 millones).
Mecanismos de Compensación y el Papel del FEIP
Ante la posibilidad de faltantes en los ingresos presupuestarios, Hacienda cuenta con el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) como un mecanismo de compensación. Sin embargo, el economista en jefe de Valmex aclara que un faltante aislado no necesariamente activa el uso del FEIP. "Primero operan otro tipo de activos, como compensaciones dentro de las propias finanzas públicas, parte en ingresos tributarios, ajustes al gasto", explicó. En un escenario central, no se anticipa que la apreciación del peso por sí sola obligue a recurrir a este fondo de estabilización, sugiriendo que existen otros mecanismos internos para gestionar estas fluctuaciones.
La dinámica del superpeso, si bien beneficiosa en ciertos aspectos como la reducción del costo de la deuda, presenta un desafío considerable en términos de ingresos petroleros. La gestión de estas dualidades será crucial para mantener la estabilidad y salud de las finanzas públicas mexicanas en los próximos años, requiriendo una estrategia fiscal prudente y adaptativa ante las fluctuaciones del mercado cambiario internacional.