Claudia Sheinbaum, Presidenta de México, y Nayib Bukele, mandatario de El Salvador, se mantienen como los líderes latinoamericanos con mayor aprobación ciudadana por segundo mes consecutivo. Sin embargo, ambos experimentaron una leve disminución en sus niveles de aceptación durante el último mes, según revela un sondeo de CB Global Data.
Bukele se posiciona en el primer lugar con un 67.4% de favorabilidad, aunque su respaldo ha descendido 1.7 puntos porcentuales desde junio, cuando alcanzó el 69.1%. El presidente salvadoreño ha mantenido un régimen de excepción desde marzo de 2022 como pilar de su política de seguridad contra las pandillas, una estrategia que ha generado tanto apoyo interno como escrutinio internacional.
Por su parte, Sheinbaum, la primera mujer en asumir la presidencia de México, ocupa el segundo sitio con un 65.1% de imagen positiva. Su aprobación ha disminuido marginalmente en 0.4 puntos porcentuales respecto al 65.5% registrado en junio. Durante el periodo de evaluación, México fue coanfitrión del Mundial de Fútbol de 2026, un evento que capturó la atención global.
En el tercer puesto se encuentra Laura Fernández, quien recientemente asumió la Presidencia de Costa Rica. Fernández ostenta un 55.5% de favorabilidad, con un 38.2% de imagen negativa, lo que representa una caída de 0.6 puntos porcentuales respecto al mes anterior.
En contraste, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se ubica en el último lugar de la tabla, con un escaso 22.7% de respaldo ciudadano y un elevado 70.8% de imagen negativa. Rodríguez fue la mandataria que más perdió en la medición de julio, con una caída de 6.8 puntos porcentuales. Venezuela ha enfrentado recientemente dos devastadores terremotos que han dejado miles de víctimas y una compleja crisis humanitaria.
El mandatario interino de Perú, José María Balcázar, se sitúa en penúltimo lugar con un 23% de aceptación y un 68.5% de rechazo. A pesar de su baja calificación, Balcázar fue el presidente que más mejoró en la medición mensual, al ganar 4.8 puntos porcentuales. Entregará el poder el próximo 28 de julio a Keiko Fujimori.
El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, completa el grupo de los mandatarios peor valorados, con un 30.8% de apoyo y un 63.4% de imagen negativa, lo que representa una disminución de 2.3 puntos porcentuales respecto a junio.
En la mitad de la tabla, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, registra un 51.2% de imagen positiva y un 45.7% de rechazo, mostrando una mejora respecto a junio. Le sigue el mandatario de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con un 50.6% de favorabilidad y un 47.1% de imagen negativa, superando su registro del mes anterior.
Rodrigo Paz, presidente de Bolivia, ocupa el sexto lugar con un 49.1% de imagen positiva y un 47.7% de rechazo, también por encima de su calificación de junio.
Otros líderes regionales que se encuentran en la parte media de la tabla incluyen al presidente de República Dominicana, Luis Abinader (48.7% favorabilidad), el hondureño Nasry Asfura (45.3% respaldo) y el chileno José Antonio Kast (44.6% aceptación).
El contexto de la aprobación presidencial en América Latina es complejo y multifacético. Factores como la gestión económica, la seguridad pública, la respuesta a crisis sociales y naturales, y la percepción de liderazgo influyen significativamente en la opinión pública. La tendencia de Sheinbaum y Bukele a mantenerse en los primeros lugares, a pesar de ligeras fluctuaciones, sugiere una consolidación de sus proyectos políticos y una conexión percibida con las demandas ciudadanas en sus respectivos países.
El caso de Bukele, en particular, se asocia a su férrea política de seguridad, que ha sido aplaudida por una parte de la población salvadoreña que anhelaba un control efectivo sobre la delincuencia. Sin embargo, las críticas sobre posibles violaciones a derechos humanos y el debilitamiento de las instituciones democráticas persisten en el debate internacional.
Por otro lado, la presidencia de Sheinbaum en México se desarrolla en un escenario de continuidad con la administración anterior, pero también con el desafío de imprimir su propio sello y responder a las expectativas generadas durante su campaña. La gestión de la economía, la atención a la desigualdad social y la relación con Estados Unidos son algunos de los ejes clave de su gobierno.
La caída de mandatarios como Delcy Rodríguez en Venezuela subraya las dificultades que enfrentan los gobiernos en contextos de crisis económicas severas, desastres naturales y tensiones políticas internas. La percepción de ineficacia en la gestión de emergencias, como los recientes terremotos, puede erosionar rápidamente la confianza ciudadana.
El análisis de CB Global Data, aunque se centra en la aprobación, es un termómetro importante de la coyuntura política en la región. Las variaciones en los porcentajes reflejan la dinámica cambiante de la opinión pública y la constante evaluación a la que están sometidos los líderes por parte de sus gobernados. La capacidad de los mandatarios para adaptarse a estas demandas y mantener la confianza será crucial para su permanencia y el éxito de sus agendas.
En el panorama latinoamericano, la seguridad ciudadana y la estabilidad económica continúan siendo las principales preocupaciones de la población. Los líderes que logran ofrecer soluciones tangibles y percibidas en estas áreas tienden a gozar de mayor respaldo. La forma en que Sheinbaum y Bukele han abordado estos temas, aunque con enfoques distintos, parece resonar positivamente en sus electorados.
La comparación entre los distintos presidentes ofrece una visión panorámica de los desafíos y éxitos en la gobernanza regional. Mientras algunos consolidan su liderazgo, otros luchan por mantener el apoyo en entornos cada vez más exigentes y polarizados. La política latinoamericana, en constante ebullición, sigue ofreciendo ejemplos de estrategias de liderazgo y gestión que merecen ser analizadas con detenimiento.