La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha revelado una nueva faceta de su vida activa, incursionando en la práctica del Chi Kung, una disciplina milenaria de origen chino. Este descubrimiento, según confesó la mandataria, se dio por recomendación directa de Rommel Pacheco, titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade).

Durante la conferencia matutina del 12 de agosto, Sheinbaum compartió que, tras expresar su interés por aprender Tai Chi, Pacheco le sugirió explorar el Chi Kung, una práctica que, según sus propias palabras, "ayuda mucho a la mente". La Presidenta incluso bromeó sobre la posibilidad de establecer una federación para este deporte en México, reconociendo las limitaciones de tiempo para actividades como correr, dada su investidura presidencial.

¿Qué es el Chi Kung y cuáles son sus beneficios?

El término Chi Kung, o Qigong, se traduce del chino como "dominio de la energía". La disciplina se basa en los principios de la medicina tradicional china, que postulan que el bloqueo del flujo de la energía vital (Qi) en el cuerpo puede derivar en problemas de salud. Por ello, el objetivo del Chi Kung es permitir que esta energía fluya libremente.

Esta práctica ancestral se utiliza como ejercicio, método de medicina preventiva, herramienta de sanación e incluso en el entrenamiento de artes marciales. Sus beneficios, según diversas fuentes, incluyen la mejora de la respiración, la coordinación, la concentración y la flexibilidad. Se le considera también un ejercicio para "retardar el envejecimiento".

El Chi Kung se enfoca en cultivar la energía a través de la respiración controlada y movimientos suaves, buscando fortalecer la salud física, mental y espiritual. Al igual que el Tai Chi, se cree que el Qigong puede ser coadyuvante en el tratamiento de diversas afecciones, aunque la investigación científica aún es limitada. Algunas de las condiciones en las que se ha asociado una mejora incluyen la hipertensión, enfermedades cardíacas, diabetes, fatiga crónica, estrés, insomnio y dolores de espalda y piernas.

La práctica puede manifestarse de diversas formas, destacando la "forma activa", que implica movimientos controlados y pausados, y la "forma pasiva", centrada en la quietud y la respiración calmada.

Un pasado deportivo y disciplinado

La conexión de Claudia Sheinbaum con el deporte no es nueva. Desde su infancia, mostró una inclinación por la actividad física, practicando ballet de técnica inglesa durante 12 años, desde los seis hasta los 18 años. "Cuando entré a la Facultad (de Ciencias de la UNAM) tuve que escoger entre ser bailarina o ser física: decidí ser física", recordó la Presidenta.

Ya en su etapa universitaria, Sheinbaum se integró a equipos deportivos de alto rendimiento de la UNAM. Fue parte del equipo de remo, desempeñándose tanto en la modalidad de doble como de timonel, llegando a competir incluso en Canadá. La exigencia de esta disciplina implicaba levantarse a las cinco de la mañana para entrenar en Cuemanco antes de asistir a sus clases.

"Fueron dos años de mucha disciplina, el deporte de alto rendimiento es de mucha disciplina", comentó en una ocasión, destacando el rigor que caracterizaba su etapa como atleta. Además del remo, también formó parte del equipo de atletismo de la UNAM, demostrando una versatilidad y compromiso con la actividad física que ha mantenido a lo largo de su vida.

La Presidenta ha compartido en redes sociales momentos que evocan su pasado deportivo, como cuando remó en Cuemanco, recordando sus años como atleta universitaria. Estas experiencias subrayan una trayectoria marcada por el esfuerzo, la disciplina y la búsqueda constante del bienestar físico y mental, ahora canalizada a través del Chi Kung.

La incursión de Sheinbaum en esta práctica oriental no solo resalta su interés personal por el cuidado de la salud, sino que también pone de relieve la creciente popularidad de disciplinas que integran cuerpo y mente, promoviendo un enfoque holístico del bienestar. La recomendación de Pacheco, un exatleta olímpico, añade un peso significativo a la difusión de estas prácticas entre la población.

En un contexto donde la salud y el equilibrio son cada vez más valorados, la adopción del Chi Kung por parte de la máxima figura política del país podría inspirar a muchos mexicanos a explorar alternativas de ejercicio que van más allá de lo convencional, fomentando una cultura de prevención y autocuidado.

La Presidenta ha demostrado consistentemente que, a pesar de las demandas de su cargo, prioriza su salud y bienestar. El Chi Kung, con su énfasis en la calma, la respiración y el movimiento consciente, parece ser la disciplina ideal para complementar su agenda, ofreciendo un refugio de serenidad en medio de las responsabilidades de gobernar.

El hecho de que Sheinbaum busque activamente nuevas formas de mantenerse activa y saludable, incluso explorando prácticas menos conocidas, habla de una mentalidad abierta y proactiva hacia el bienestar integral. La conexión con Rommel Pacheco, figura reconocida en el ámbito deportivo nacional, refuerza la credibilidad y el potencial alcance de esta iniciativa.

La difusión de estas prácticas por parte de figuras públicas como la Presidenta puede tener un impacto significativo en la promoción de estilos de vida saludables en México, alentando a la ciudadanía a adoptar hábitos que mejoren su calidad de vida y prevengan enfermedades.

El Chi Kung, con sus raíces profundas en la filosofía y la medicina tradicional china, ofrece una perspectiva única sobre la salud, integrando el cuerpo, la mente y el espíritu. La Presidenta Sheinbaum, al abrazar esta disciplina, no solo cuida de sí misma, sino que también se convierte en un referente para la adopción de prácticas de bienestar holístico en el país.