La presidenta Claudia Sheinbaum ha presentado un ambicioso plan para fortalecer la atención primaria en México, anunciando la creación de 12,750 consultorios que entrarán en operación a partir de enero de 2027. Este proyecto, concebido como un pilar fundamental del Sistema Universal de Salud (SUS), busca expandir significativamente el acceso a servicios médicos básicos en 24 estados de la República.

Según los detalles proporcionados por el gobierno federal, cada uno de estos nuevos consultorios estará dotado de un médico y una enfermera con licenciatura, garantizando así la presencia de personal calificado para ofrecer la primera atención a los ciudadanos. La iniciativa contempla la realización de hasta 40 millones de consultas anuales, con horarios ampliados para facilitar el acceso a quienes trabajan o tienen otras responsabilidades.

Uno de los aspectos más destacados del plan es la promesa de medicamentos gratuitos y la implementación de un expediente clínico electrónico. Estos elementos buscan no solo agilizar la atención, sino también asegurar la continuidad del cuidado del paciente y facilitar su referencia al segundo nivel de atención médica cuando sea necesario. La visión es crear un sistema de salud más integrado y eficiente.

Sin embargo, la propuesta ha generado un debate considerable. El análisis de Gustavo Leal F., publicado en La Jornada, cuestiona la viabilidad y el alcance real de esta iniciativa. La pregunta central gira en torno a si estos 12,750 consultorios representan una expansión genuina de la capacidad instalada o si se trata de una reconfiguración de recursos existentes, posiblemente bajo un nuevo nombre y con promesas que podrían ser difíciles de cumplir en la práctica.

En el contexto de la salud pública mexicana, la atención primaria es crucial. Históricamente, ha sido el primer filtro para la detección y manejo de enfermedades, además de ser el pilar de la prevención y la promoción de la salud. Un fortalecimiento efectivo de este nivel podría descongestionar los hospitales de segundo y tercer nivel, reducir costos y mejorar la calidad de vida de la población.

La promesa de "médico por consultorio" y "horarios ampliados" suena atractiva, pero la realidad operativa puede ser compleja. La disponibilidad de personal médico calificado, especialmente en zonas rurales o de difícil acceso, es un desafío persistente en el país. Asegurar que cada consultorio cuente con el personal adecuado y que este permanezca en su puesto es una tarea titánica que requiere una planificación logística y financiera robusta.

La gratuidad de los medicamentos es otro punto que genera interrogantes. Si bien es un objetivo deseable, la sostenibilidad de un programa de abasto de medicamentos gratuitos a gran escala depende de factores como la eficiencia en la compra, la distribución y la prevención del desabasto, problemas que han aquejado al sistema de salud en diversas ocasiones.

El expediente clínico electrónico, si bien es una herramienta moderna y necesaria, también implica una inversión considerable en infraestructura tecnológica, capacitación del personal y seguridad de los datos. Su implementación exitosa requiere un plan detallado y recursos suficientes para evitar fallos y garantizar la protección de la información sensible de los pacientes.

La referencia al segundo nivel de atención es igualmente importante. Un sistema de salud eficaz no solo debe resolver los problemas en atención primaria, sino también asegurar que los pacientes que requieren atención especializada puedan acceder a ella de manera oportuna y sin barreras. La coordinación entre los diferentes niveles de atención es fundamental para el éxito del SUS.

El análisis de Leal F. sugiere que la cifra de 12,750 consultorios podría ser engañosa. La duda reside en si se trata de unidades completamente nuevas o si se están reclasificando o adaptando espacios ya existentes. La distinción es crucial para evaluar el impacto real de la inversión y el esfuerzo gubernamental. Si la mayoría son adaptaciones, el avance podría ser menor de lo que se presenta.

La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta el reto de demostrar que este plan no es solo una declaración de intenciones, sino una estrategia concreta y bien financiada. La transparencia en la ejecución, la rendición de cuentas y la evaluación constante de los resultados serán clave para generar confianza en la ciudadanía y asegurar que el Sistema Universal de Salud cumpla sus promesas.

En retrospectiva, las reformas en salud en México han enfrentado obstáculos similares. La fragmentación del sistema, la falta de presupuesto adecuado y la resistencia al cambio han sido barreras recurrentes. El éxito del SUS dependerá de la capacidad del gobierno para superar estos desafíos históricos y construir un sistema verdaderamente universal y equitativo.

La comunidad médica y los expertos en salud pública estarán observando de cerca la implementación de este plan. Las primeras evaluaciones, una vez que los consultorios comiencen a operar, serán determinantes para calibrar el alcance real de la iniciativa y su contribución a la mejora de la salud en México. La expectativa es alta, pero las preguntas sobre la ejecución y los resultados concretos persisten.