La reciente crisis que sacude al Instituto Nacional Electoral (INE), marcada por la renuncia de Guadalupe Taddei como consejera presidenta, ha reavivado las críticas y señalamientos hacia figuras clave del organismo, entre ellas, Lorenzo Córdova.

Sin embargo, pocos conocen la intrincada red de influencias y acuerdos políticos que rodearon la llegada de Córdova Vianello al entonces Instituto Federal Electoral (IFE). Según información que ha salido a la luz, la designación del exconsejero presidente contó con el respaldo de una figura emblemática de la izquierda mexicana: Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

Este dato emerge en un momento particularmente sensible, donde la presidenta Claudia Sheinbaum ha lanzado duras críticas contra la gestión de Córdova, acusándolo de presuntos actos de corrupción al interior del INE. Paralelamente, el reciente fallecimiento del ingeniero Cárdenas ha traído a la memoria su legado y su lucha por la democracia, especialmente tras las controvertidas elecciones de 1988.

El Legado de la Reforma Electoral

La historia de la llegada de Lorenzo Córdova al IFE se remonta a la reforma electoral de 2007, un parteaguas en la configuración del órgano electoral mexicano. Dicha reforma contempló un cambio escalonado en la integración del Consejo General del IFE, buscando una renovación paulatina de sus integrantes.

El proceso inició en febrero de 2008 con el nombramiento de Leonardo Valdés Zurita como presidente del IFE, acompañado por otros dos consejeros. Sin embargo, la integración completa del órgano electoral se vio obstaculizada por la falta de consenso en el Congreso.

Tres puestos clave en el Consejo General permanecieron vacantes durante un periodo prolongado, desde 2010 hasta diciembre de 2011. Esto significó que el IFE operara durante 14 meses con solo seis de los nueve consejeros que debía tener, una situación que evidenciaba las dificultades para alcanzar acuerdos políticos en materia electoral.

El Comité de Selección: Un Filtro de Prestigio

Ante la necesidad de completar el Consejo General para afrontar las elecciones de 2012, el Congreso de la Unión estableció un comité de selección con un perfil académico y de experiencia pública de alto nivel. Este comité, lejos de ser un órgano improvisado, fue integrado por personalidades de gran relevancia nacional.

Entre los miembros de este comité destacaron figuras como Jorge Carpizo McGregor, exrector de la UNAM, exsecretario de Gobernación y exministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). A él se sumó José Narro Robles, quien en ese entonces era rector de la UNAM y posteriormente ocuparía la Secretaría de Salud.

Completaban el panel Francisco José Paoli Bolio, investigador de la UNAM y profesor en el posgrado de Derecho, y, de manera crucial, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura histórica de la izquierda mexicana, exgobernador de Michoacán, exjefe de Gobierno de la Ciudad de México y tres veces candidato presidencial.

La Terna que Definió el Futuro del IFE

Fue este selecto grupo el encargado de elaborar la terna que finalmente completaría el Consejo General del IFE. La propuesta de este comité, según declaraciones de Guadalupe Acosta Naranjo, exdirigente del PRD, incluyó a Lorenzo Córdova Vianello, junto con otros dos perfiles que buscaban conformar un órgano electoral robusto y con legitimidad.

Este proceso de selección, diametralmente opuesto a la tómbolas o designaciones directas, buscaba garantizar la independencia y la capacidad técnica de los consejeros electorales. La participación de Cuauhtémoc Cárdenas en este comité subraya la importancia que se le otorgaba a la construcción de un árbitro electoral confiable, un pilar fundamental para la consolidación democrática del país.

La intervención de Cárdenas, un referente de la lucha por la transparencia y la justicia electoral, en la conformación del IFE que años después presidiría Córdova, añade una capa de complejidad a las actuales tensiones políticas. Mientras la presidenta Sheinbaum cuestiona la integridad de Córdova, el pasado revela un entramado donde figuras de distintas trayectorias políticas convergieron para dar forma a las instituciones electorales que hoy están en el centro del debate nacional.

En el contexto actual, donde el INE enfrenta una profunda crisis de credibilidad y la renuncia de su presidenta, la memoria de cómo se construyeron sus cimientos se vuelve esencial. La figura de Cuauhtémoc Cárdenas, más allá de su reciente fallecimiento, emerge como un actor clave en la historia del órgano que hoy es objeto de intensos cuestionamientos, recordándonos que las instituciones democráticas son el resultado de complejas negociaciones y de la participación de diversas fuerzas políticas.