La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado una clara disposición para reanudar las relaciones diplomáticas con Perú, un gesto que surge tras las recientes declaraciones de la presidenta electa de la nación sudamericana, Keiko Fujimori. En su conferencia matutina, Sheinbaum expresó la intención de su gobierno de "recuperar la relación con Perú", subrayando que fue la administración peruana la que decidió romper los lazos diplomáticos en su momento.

"Sí tenemos intención de recuperar la relación con Perú, nosotros no rompimos esa relación, la rompieron ellos, decidieron. (...) Dadas sus declaraciones, yo le pedí al canciller que pudiera establecer comunicación con el nuevo equipo que va a gobernar", afirmó la mandataria mexicana, señalando un cambio de actitud tras la apertura mostrada por el nuevo liderazgo peruano.

La ruptura de relaciones diplomáticas entre México y Perú tuvo lugar durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El punto de quiebre se produjo cuando México otorgó asilo político a la ex primera ministra peruana Betssy Chávez, quien estaba implicada en un intento de golpe de Estado atribuido al expresidente Pedro Castillo. Este acto fue interpretado por el gobierno peruano de entonces como una injerencia inaceptable.

La apertura de Keiko Fujimori a retomar las relaciones se dio a conocer el día anterior a las declaraciones de Sheinbaum. Fujimori manifestó públicamente su interés en "retomar las relaciones entre Perú y México", aunque sin ofrecer detalles específicos sobre cómo se llevaría a cabo este proceso. Esta declaración de intenciones por parte de la presidenta electa de Perú parece haber sido el catalizador para la respuesta positiva de la mandataria mexicana.

En contraste, la situación con Ecuador presenta un panorama completamente diferente. A pesar de que Ecuador ha mostrado interés en restablecer los vínculos diplomáticos tras el fin de la administración de López Obrador, la Presidenta Sheinbaum ha mantenido una postura firme y renuente a dialogar con el gobierno de Daniel Noboa.

Las relaciones entre México y Ecuador se fracturaron drásticamente el 5 de abril de 2024, cuando agentes ecuatorianos asaltaron la Embajada mexicana en Quito con el objetivo de detener al exvicepresidente Jorge Glas. Este acto, considerado una violación flagrante del derecho internacional y la soberanía mexicana, llevó al entonces presidente López Obrador a ordenar la suspensión inmediata de las relaciones diplomáticas.

El expresidente López Obrador condenó enérgicamente el asalto a la embajada, calificándolo de "violación flagrante al derecho internacional, a la soberanía". La decisión de romper relaciones fue inmediata y contundente, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales.

A las tensiones diplomáticas se sumaron las medidas económicas adoptadas por Ecuador, como la imposición de aranceles del 27% a productos mexicanos a principios de 2025. En aquel entonces, la Presidenta Sheinbaum respondió con comentarios sobre la calidad de los camarones, sugiriendo que los de Sinaloa eran superiores a los ecuatorianos, lo que añadió un matiz de ironía a la disputa comercial.

Incluso después de que Ecuador expresara su deseo de normalizar las relaciones, la mandataria mexicana ha mantenido su posición. En junio de 2024, antes de asumir formalmente la presidencia, Sheinbaum declaró que la reanudación de relaciones dependía de la resolución de un juicio y del cumplimiento de las peticiones de México. "Hay un juicio, tiene que resolverse ese juicio. Si Ecuador asume lo que está pidiendo México en ese juicio, pues ya es distinto, pero tendría que cumplirse todo lo que está planteando México", señaló.

La postura de Sheinbaum se endureció aún más en abril de 2025, cuando, en su conferencia matutina, sentenció que "no se van a reanudar las relaciones". Añadió un comentario crítico sobre la legitimidad del triunfo electoral de Daniel Noboa, calificándolo de "muy dudoso". Esta declaración pareció cerrar definitivamente la puerta al diálogo con el gobierno ecuatoriano bajo las circunstancias actuales.

El contraste entre la apertura hacia Perú y el cierre hacia Ecuador subraya la política exterior de la administración Sheinbaum, que parece priorizar la reciprocidad y el respeto al derecho internacional, pero también demuestra una firmeza inquebrantable cuando considera que la soberanía de México ha sido vulnerada.

La diplomacia mexicana, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, navega así por aguas complejas en América Latina. Mientras se busca tender puentes con naciones con las que existieron tensiones, se mantiene una postura de firmeza ante lo que se percibe como agravios a la soberanía nacional, como en el caso de Ecuador.

El canciller mexicano, una vez que establezca comunicación con el equipo de Keiko Fujimori, tendrá la tarea de explorar los caminos para una eventual normalización de las relaciones. Los detalles sobre los términos y condiciones de esta reapertura diplomática con Perú aún están por definirse, pero la voluntad política parece estar presente en ambos lados.

La situación con Ecuador, por otro lado, permanece estancada. La resolución del litigio pendiente y un cambio significativo en la postura ecuatoriana respecto al asalto a la embajada serían, según las declaraciones de Sheinbaum, prerrequisitos para considerar una reapertura del diálogo diplomático.

En el ámbito internacional, la administración Sheinbaum busca proyectar una imagen de coherencia y defensa de los principios diplomáticos, equilibrando la necesidad de mantener relaciones funcionales con el imperativo de salvaguardar la soberanía y el respeto a las normas internacionales.