La presidenta electa de Perú, Keiko Fujimori, ha manifestado de manera explícita su intención de retomar las relaciones diplomáticas con México, un gesto que busca tender puentes tras la abrupta ruptura de vínculos ocurrida en noviembre de 2025.
En declaraciones a la prensa tras un evento en la Municipalidad de Lima, Fujimori afirmó: "De mi lado, habrá toda la intención para poder retomar las relaciones entre Perú y México". Estas palabras llegan en un momento de incertidumbre, luego de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, dejara en vilo la posibilidad de una reconciliación diplomática.
Sheinbaum, por su parte, señaló este miércoles que hasta el momento no ha habido comunicación directa con Fujimori y se mostró reservada sobre la reanudación de las relaciones. "No he tenido comunicación (con Fujimori). Vamos a esperar. Recuerden que ellos rompieron relación con nosotros", declaró la mandataria mexicana durante su conferencia matutina, recordando el origen de la tensión bilateral.
El Origen de la Discordia: El Caso Castillo
La ruptura diplomática entre México y Perú se gestó a raíz de la postura adoptada por el gobierno mexicano respecto al proceso judicial contra el expresidente peruano Pedro Castillo. México, a través de la voz de Sheinbaum, había expresado su punto de vista de que Castillo se encontraba "preso ilegalmente" tras su destitución y posterior detención en diciembre de 2022, luego de un intento fallido de disolver el Congreso de manera inconstitucional.
La mandataria mexicana enfatizó que esta postura mexicana era meramente declarativa y se basaba en "pruebas" sobre la falta de votos suficientes en el Congreso para la destitución, y no en una afinidad política. "Ese punto de vista, es nuestro punto de vista. Y tiene pruebas. No es un invento, no es que hubiera una afinidad política, no. Tiene pruebas. La cantidad de votos que se necesitaban para ello no se cumplieron en el Congreso. Es tan sencillo como eso de Perú. Esa es nuestra posición", reiteró.
Sin embargo, esta declaración fue interpretada por el gobierno peruano de entonces como una injerencia, lo que derivó en la decisión de romper relaciones diplomáticas con México. "Pero ellos, por esa posición que nosotros tuvimos, que además es declarativa, en ningún momento representó nada más, ellos decidieron romper las relaciones con nosotros", explicó Sheinbaum.
Un Legado de Tensión y la Esperanza de Reencuentro
Las declaraciones de Keiko Fujimori, hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori, reflejan un deseo de superar las diferencias y priorizar los lazos de amistad entre ambas naciones. Fujimori, quien asumirá la Presidencia de Perú el próximo 28 de julio, ha expresado previamente su interés en fortalecer los vínculos bilaterales tras su victoria electoral.
La relación entre México y Perú se encuentra suspendida a "todo nivel" desde noviembre de 2025, fecha en que el gobierno mexicano concedió asilo político a Betssy Chávez, ex primera ministra peruana y figura clave en el entorno de Pedro Castillo, quien estaba procesada por su presunta participación en el intento de golpe de Estado. A pesar de la ruptura diplomática, ambos países mantienen lazos de cooperación en foros de integración regional, como la Alianza del Pacífico.
El escenario político actual presenta un desafío para la diplomacia. Mientras Fujimori se muestra abierta a la reconciliación, la postura cautelosa de Sheinbaum sugiere que la normalización de las relaciones podría requerir un diálogo más profundo y la superación de las diferencias políticas que marcaron la ruptura.
El futuro de la relación bilateral dependerá de las acciones y declaraciones de ambas mandatarias en los próximos meses. La voluntad expresada por Keiko Fujimori abre una puerta a la esperanza, pero la resolución final recaerá en la capacidad de ambos gobiernos para encontrar un terreno común y restablecer la confianza mutua.
En el ámbito internacional, la relación entre Perú y México ha sido un tema de interés, dada la influencia y el peso de ambos países en la región. La ruptura diplomática generó un vacío que ahora se busca llenar con la posibilidad de un nuevo acercamiento.
La comunidad internacional observa con atención este posible restablecimiento de lazos, que podría sentar un precedente para la resolución de disputas diplomáticas en América Latina. La diplomacia, en este caso, se enfrenta al reto de sanar heridas y construir un futuro de cooperación.
La presidencia de Keiko Fujimori en Perú marca un nuevo capítulo, y su disposición a dialogar con México es un primer paso significativo. La respuesta de la administración Sheinbaum será crucial para determinar el curso de esta relación en los próximos años.
El contexto histórico de las relaciones bilaterales, marcado por periodos de cooperación y tensión, añade complejidad a la situación actual. Sin embargo, la voluntad política expresada por la futura mandataria peruana ofrece una oportunidad para reescribir este capítulo y fortalecer los lazos de hermandad.