Las aspiraciones de autosuficiencia energética en México parecen cada vez más lejanas, a juzgar por el reciente repunte en la importación de gasolinas. En mayo, el país incrementó en un contundente 23.1% sus compras de combustible al extranjero, alcanzando un volumen de 497,294 barriles diarios. Este aumento, impulsado principalmente por las mayores adquisiciones de Petróleos Mexicanos (Pemex), subraya una dependencia estructural de los mercados internacionales que la política energética nacional no ha logrado revertir.
El protagonismo de Pemex en este incremento es innegable. La paraestatal elevó sus importaciones de gasolina en un notable 36.3% respecto a abril, sumando 418,450 barriles diarios. Esta cifra consolida a Pemex como el principal motor de las compras externas, en un contexto donde la empresa aún opera la red de distribución más extensa del país, con más de 8,000 estaciones de servicio.
En contraste, los participantes privados del sector energético mostraron una tendencia a la baja en sus importaciones por segundo mes consecutivo. En mayo, estas empresas introdujeron al mercado nacional 79,237 barriles diarios, una cifra inferior a la registrada en abril y significativamente menor a los volúmenes habituales superiores a los 100,000 barriles diarios. Esta desaceleración coincide con el endurecimiento de las medidas gubernamentales para combatir el robo de combustible y el llamado "huachicol fiscal", lo que ha implicado mayores controles para los importadores privados.
Dependencia Externa Persistente
El aumento en las importaciones de gasolina se produce en un escenario donde México se encuentra lejos de alcanzar la meta de producir internamente la totalidad de los combustibles que consume. Analistas del sector energético, como Ramsés Pech, señalan que la dependencia del exterior es una realidad ineludible para el país. Según sus estimaciones, la gasolina regular depende en más de un 50% de las importaciones, mientras que la gasolina premium supera el 80% de dependencia externa. Para el diésel, el combustible importado representa aproximadamente el 35% del consumo nacional.
El mercado mexicano demanda entre 700,000 y 800,000 barriles diarios de gasolina, sumando las variedades magna y premium. Este volumen, que fluctúa según la temporada y la demanda, sigue siendo un desafío para la producción nacional, que aún no logra cubrir la totalidad de las necesidades.
Refinación Nacional Bajo Presión
La política energética del gobierno federal ha buscado fortalecer el Sistema Nacional de Refinación (SNR) para disminuir la dependencia de las importaciones. Sin embargo, los resultados han sido limitados, y varias refinerías de Pemex han experimentado caídas significativas en sus niveles de procesamiento y producción durante los primeros meses del año. Estos incidentes operativos y mantenimientos programados han mermado la capacidad de refinación del país.
Ejemplos recientes ilustran esta problemática. La refinería de Salamanca, en Guanajuato, vio caer su producción de combustibles en abril a 46,798 barriles diarios, lo que representó una disminución del 60% respecto a marzo. Por su parte, la refinería de Minatitlán redujo su procesamiento de crudo en mayo en un 52%, ubicándose en 56,646 barriles diarios. La refinería de Madero también experimentó un retroceso del 16% en su procesamiento de crudo en mayo, al registrar 92,602 barriles diarios.
Estos niveles de operación han obligado a mantener una elevada dependencia de las compras externas para satisfacer la demanda nacional de combustibles, creando un ciclo difícil de romper.
El Diésel También Aumenta su Importación
La tendencia al alza en las importaciones no se limitó a las gasolinas. En mayo, las compras externas de diésel también experimentaron un incremento considerable, alcanzando los 198,028 barriles diarios, en comparación con los 149,068 barriles registrados en abril. De este total, Pemex importó 125,648 barriles diarios, mientras que los comercializadores privados contribuyeron con 72,343 barriles diarios.
Contexto de Precios y Subsidios
El incremento en las importaciones de combustibles se dio en un contexto de volatilidad en los precios internacionales. El conflicto entre Estados Unidos e Irán, que llevó temporalmente el precio del petróleo de referencia por encima de los 120 dólares por barril, añadió presión a los costos de abastecimiento. La reciente reactivación de la tensión geopolítica, con nuevos ataques militares estadounidenses contra objetivos iraníes, podría exacerbar esta situación, afectando corredores de transporte marítimo cruciales como el Estrecho de Ormuz.
Un recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente implicaría un nuevo repunte en las cotizaciones internacionales del crudo, lo que a su vez presionaría al alza el costo de las gasolinas y el diésel. Para México, cuya demanda de combustibles depende en gran medida de las importaciones, esto se traduciría en mayores costos de abastecimiento y renovaría la presión para mantener los estímulos fiscales y evitar un traslado inmediato del incremento al consumidor final.
Para mitigar los efectos de la volatilidad en los precios, el gobierno federal ha recurrido a estímulos fiscales. La gasolina regular, por ejemplo, mantiene desde febrero de 2025 un precio máximo de 24 pesos por litro, como parte de un acuerdo con el sector gasolinero. Para sostener este nivel, Pemex ha aplicado descuentos, lo que representa un costo adicional para la empresa y, en última instancia, para el erario público.
La persistente necesidad de importar combustibles, sumada a las limitaciones en la capacidad de refinación nacional y la volatilidad de los precios internacionales, dibuja un panorama complejo para la autosuficiencia energética de México. La dependencia externa, lejos de disminuir, parece consolidarse como una característica definitoria de la política energética del país.