México se prepara para la siguiente ronda de negociaciones del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), programada para el 20 de julio, con una agenda cargada de 13 reclamos comerciales dirigidos a su vecino del norte. La Secretaría de Economía ha compilado estas preocupaciones, que serán presentadas ante la Cámara de Senadores, con el objetivo de abordar medidas que, desde la perspectiva mexicana, contravienen el espíritu del acuerdo comercial.

Entre las principales inquietudes que México llevará a la mesa se encuentran los aranceles impuestos por Estados Unidos bajo la Sección 232, que afectan a sectores clave como el acero, el aluminio y la industria automotriz. Además, se abordarán las restricciones aplicadas a productos que no cumplen con las reglas de origen del tratado, bajo la Sección 122, así como diversas barreras comerciales impuestas a nivel estatal que dificultan el comercio bilateral.

La Secretaría de Economía, encabezada por Marcelo Ebrard, ha enfatizado en su informe que estas medidas representan "obstáculos significativos para el comercio bilateral" y requieren una atención inmediata para mantener el equilibrio en la relación comercial entre ambas naciones. La postura mexicana busca no solo resolver disputas existentes, sino también fortalecer el marco del T-MEC para evitar futuras fricciones.

Prioridades Mexicanas en la Negociación

Además de los reclamos, México presentará seis prioridades estratégicas durante la próxima ronda de trabajo. Estas incluyen el establecimiento de un protocolo claro para prevenir la aplicación de medidas comerciales unilaterales, la resolución definitiva de los aranceles al acero, y la preservación de la competitividad de la industria automotriz mexicana. Asimismo, se buscará construir marcos de seguridad económica más robustos, atender otros temas bilaterales pendientes y generar un ambiente de mayor certidumbre para las inversiones en ambos países.

Una parte fundamental de esta estrategia es la promoción de inversiones regionales en sectores considerados estratégicos, como semiconductores, productos farmacéuticos, cómputo y electrónica. El objetivo es consolidar las cadenas de suministro de América del Norte, reduciendo así la dependencia de mercados asiáticos y fortaleciendo la resiliencia económica de la región.

Avances y Temas Pendientes

En paralelo a la presentación de sus propias demandas, la Secretaría de Economía destacó los avances logrados en las negociaciones. De los 54 asuntos planteados inicialmente por Estados Unidos, solo 14 permanecen como temas pendientes de resolución. Estos asuntos se relacionan con la pérdida de empleos manufactureros, la dependencia de terceros países en las cadenas de suministro, el déficit comercial, las reglas de origen y la seguridad económica.

Desde la perspectiva mexicana, la solución a estos temas pendientes radica en una estrategia regional que impulse la producción en Norteamérica y disminuya la dependencia de importaciones provenientes de Asia. Esta visión busca reconfigurar las cadenas de valor para beneficiar a la economía regional.

Vigencia y Perfeccionamiento del T-MEC

El informe también subraya la decisión de Estados Unidos de no extender automáticamente la vigencia del T-MEC, lo que implica que el tratado permanecerá vigente hasta al menos 2036 a través de revisiones anuales. La revisión en curso, por lo tanto, se enfoca en perfeccionar el funcionamiento del acuerdo sin interrumpir los beneficios comerciales ni generar incertidumbre para los inversionistas. México busca asegurar que el T-MEC continúe siendo un motor de crecimiento y estabilidad para la región.

La Secretaría de Economía reafirmó la posición comercial privilegiada de México. Actualmente, aproximadamente el 85 por ciento de las exportaciones mexicanas ingresan a Estados Unidos libres de aranceles, una ventaja significativa frente a competidores que enfrentan gravámenes de entre 10 y 25 por ciento. Este diferencial arancelario, sumado a la proximidad geográfica y la integración de cadenas productivas, consolida a México como el principal socio comercial de Estados Unidos, con exportaciones que superaron los 550 mil millones de dólares en los últimos 12 meses y un crecimiento anual del 21 por ciento en abril, alcanzando una cuota de mercado del 17 por ciento.

La administración mexicana busca, a través de esta activa participación en la revisión del T-MEC, no solo defender sus intereses comerciales, sino también reconfigurar la relación económica con Estados Unidos hacia un modelo más equilibrado y mutuamente beneficioso, aprovechando las oportunidades de relocalización y fortalecimiento de las cadenas de suministro regionales.