La estrategia del Servicio de Administración Tributaria (SAT) para incrementar la recaudación fiscal a través de auditorías parece estar perdiendo su efectividad. Durante el primer semestre de 2026, el fisco mexicano logró recaudar 580,782 millones de pesos, lo que representa una disminución del 1.05% respecto al mismo periodo del año anterior. Este descenso ocurre a pesar de que se incrementó el número de actos de fiscalización, con 5,598 auditorías más realizadas, según cifras oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El Agotamiento de los "Peces Gordos"
Históricamente, la administración federal, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, ha buscado aumentar la recaudación sin recurrir a reformas fiscales profundas. Una de las políticas clave implementadas desde 2019 fue el fin de la condonación de impuestos a grandes corporativos y la revisión de sus ejercicios fiscales anteriores. Esta estrategia, que comenzó a mostrar resultados positivos a partir de 2020, alcanzó su punto álgido en 2024. Sin embargo, a partir de 2025, y continuando en 2026, se observa una tendencia a la baja en los ingresos generados por cada auditoría.
En promedio, cada acto de fiscalización en la primera mitad de 2026 generó 20.1 millones de pesos. Este monto es el nivel más bajo registrado desde 2021, cuando la cifra fue de 23.1 millones de pesos. Comparado con el primer semestre de 2024, que marcó el pico del periodo 2021-2026, la recuperación de dinero por auditoría en 2026 ha disminuido un 49.3%, de acuerdo con estimaciones de Expansión basadas en datos de Hacienda.
Allen Saracho Carrillo, integrante de la Comisión Fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP), señala que el espacio para exprimir más recursos de los mismos contribuyentes se está reduciendo. "Los peces gordos que son fáciles de identificar, que pueden mandar a un equipo a negociar, se están acabando", afirmó. Según el especialista, los pagos extraordinarios que se obtuvieron de grandes corporativos en años anteriores difícilmente se repetirán. La autoridad fiscal ahora se enfoca en segmentos que antes no eran objeto de tanta fiscalización intensiva.
Nuevas Estrategias y Rentabilidad Decreciente
Desde principios de 2026, el SAT ha estado publicando las tasas efectivas de impuestos para diversos sectores, incluyendo comercio al por mayor y al por menor, construcción, electricidad, minería y servicios financieros. El objetivo es incentivar la autocorrección de aquellos contribuyentes que han pagado tasas de impuestos inferiores a las de referencia, o bien, identificarlos para futuras revisiones.
Sin embargo, esta estrategia de ampliar el espectro de fiscalización podría implicar costos más elevados para la autoridad, ya que los montos a recaudar por cada caso podrían ser menores. La rentabilidad de la inversión en fiscalización ha disminuido notablemente. En el primer semestre de 2024, por cada peso invertido en auditorías se recuperaban 315 pesos. Esta cifra descendió a 246 pesos en 2025, y en 2026 se reportaron 250.5 pesos, lo que indica una menor eficiencia en términos de retorno de la inversión.
Impacto en la Recaudación Total
Un análisis realizado por la organización México Evalúa destaca que las caídas en los cobros derivados de la fiscalización han tenido un impacto directo en la recaudación tributaria total del país. En el primer semestre de 2026, la recaudación tributaria registró su crecimiento real más bajo desde 2021, alcanzando poco más de 2.9 billones de pesos, lo que se traduce en un avance real de apenas 0.4%.
"Este resultado revela los límites del modelo de recaudación por fiscalización que sostuvo el crecimiento tributario desde 2021, pero que registró caídas en 2025 y ahora en 2026", advierte la organización, dirigida por Mariana Campos. La dependencia de la fiscalización como motor principal del crecimiento recaudatorio parece haber llegado a su límite, obligando al gobierno a buscar nuevas alternativas para fortalecer las finanzas públicas.
Contexto y Perspectivas Futuras
La política fiscal implementada por la administración de Claudia Sheinbaum, que buscó maximizar la recaudación sin reformas fiscales, se basó en gran medida en la intensificación de las auditorías y la revisión exhaustiva de grandes contribuyentes. Si bien esta estrategia fue exitosa en sus primeros años, el presente análisis sugiere que sus rendimientos están disminuyendo.
El agotamiento de las grandes regularizaciones y la dificultad para encontrar nuevos focos de recaudación masiva plantean un desafío significativo para el SAT. La autoridad fiscal se enfrenta a la necesidad de innovar en sus métodos de fiscalización y, posiblemente, explorar otras vías para asegurar el cumplimiento tributario y el crecimiento de los ingresos públicos.
La tendencia a la baja en la recaudación por auditoría podría tener implicaciones a largo plazo en la capacidad del gobierno para financiar programas sociales y proyectos de infraestructura, especialmente si no se encuentran mecanismos alternativos efectivos para compensar esta disminución.
El enfoque en sectores específicos y la publicación de tasas efectivas son pasos en la dirección correcta para ampliar la base de fiscalización, pero la efectividad de estas medidas a mediano y largo plazo aún está por determinarse. La autoridad fiscal deberá monitorear de cerca la respuesta de los contribuyentes y ajustar sus estrategias para mantener la salud de las finanzas públicas.
En retrospectiva, el periodo 2021-2024 marcó una era de alta recaudación por fiscalización, impulsada por la regularización de grandes empresas. El periodo actual, 2025-2026, parece ser una fase de ajuste y búsqueda de nuevos paradigmas recaudatorios, donde la eficiencia y la innovación serán claves para el éxito del SAT.