La estrategia del gobierno federal para mantener a raya la inflación está teniendo un costo devastador para Petropóleos Mexicanos (Pemex). La paraestatal está perdiendo la estratosférica suma de 1,756 millones de pesos cada mes debido a la política de contención de precios de la gasolina regular y el diésel, una medida que, si bien busca aliviar el bolsillo ciudadano, ahoga financieramente a la empresa productiva del Estado.
El Costo Oculto de la Inflación
Un estudio de la plataforma PetroIntelligence, titulado ‘Impacto del alza de precios internacionales en el sector gasolinero en México’, revela que entre marzo y agosto de este año, Pemex ha dejado de percibir 10,541 millones de pesos por concepto de descuentos aplicados en sus terminales. Esta política de igualar precios, sin importar los costos logísticos o la ubicación, genera distorsiones competitivas significativas. Las empresas importadoras de combustible, que no pueden igualar estos descuentos, se ven en desventaja frente a la petrolera estatal.
La estrategia gubernamental de establecer pactos voluntarios de precios máximos de venta al público, complementada con estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) que no cubren el 100% de la volatilidad, ha demostrado ser insuficiente para controlar las fluctuaciones del mercado. Esto, a su vez, incrementa la presión sobre Pemex, obligándola a absorber las pérdidas.
Cronología de la Contención
La gasolina regular fue objeto de un tope de precios en febrero de 2025, una medida que se ha renovado cada seis meses. Aunque de carácter voluntario, el gobierno logró que la mayor parte del sector firmara acuerdos para no superar los 24 pesos por litro. En cuanto al diésel, la medida se implementó en abril pasado, estableciendo un límite de 27 pesos por litro, también bajo un esquema ‘voluntario’ sin firma de documento. Ambos acuerdos fueron ratificados por seis meses adicionales, extendiendo su vigencia hasta febrero de 2027.
Alejandro Montufar, CEO de PetroIntelligence, señala que esta contención de precios responde a la ausencia de partidas presupuestarias o reclasificaciones que permitan al gobierno absorber directamente estas pérdidas. La prioridad es mantener bajos los índices de inflación, incluso si eso significa sacrificar los ingresos de Pemex.
“Claramente es una pérdida de ingresos, claro que Pemex está ganando menos, se está sacrificando ese ingreso para poder mantener la inflación”, advierte Montufar. “La estrategia del pacto voluntario y los efectos adversos que está teniendo es poner en la cuerda floja a un Pemex cada vez más debilitado financieramente, más la afectación de la inversión en el sector gasolinero, esos son los costos ocultos por combatir la inflación”.
Propuestas para Sanear a Pemex
PetroIntelligence propone liberar nuevamente los precios de venta final de la gasolina regular y el diésel. La idea es que el precio refleje las fluctuaciones del mercado y no decisiones gubernamentales. Adicionalmente, sugieren eximir a Pemex de la obligación de otorgar descuentos en sus terminales y permitir que los precios se determinen por su ubicación y costos logísticos.
Otra recomendación clave es la aplicación del 100% de estímulo fiscal al IEPS como medida de control. En caso de volatilidad al alza que provoque incrementos sustanciales en el precio de las gasolinas en las estaciones de servicio, se podría considerar la aplicación de estímulos complementarios cuando sea necesario.
Para reforzar la salud financiera de Pemex, se plantea la necesidad de sanear su crisis financiera. Esto permitiría a la empresa enfrentar futuras crisis energéticas globales sin acumular pérdidas millonarias, limitándose a sacrificar ganancias. Sin embargo, esto solo sería posible si la empresa no arrastra grandes deudas.
Los empresarios del sector gasolinero, aunque financieramente más robustos y capaces de operar con mínimos márgenes de utilidad o incluso en equilibrio, también resienten las afectaciones. La mayor preocupación a largo plazo es la imposibilidad de invertir en los próximos años debido a la falta de recursos disponibles, sumado a mayores regulaciones y la disminución en la venta de gasolina premium.
Lecciones de la Crisis de 2022
En 2022, México ya había enfrentado una crisis similar de altos precios de combustibles, exacerbada por el conflicto entre Rusia y Ucrania. En aquel entonces, la administración pública respondió con estímulos al IEPS hasta alcanzar el 100%, e incluso aplicó estímulos adicionales para evitar que los precios de la gasolina y el diésel superaran los 30 pesos por litro.
Uno de los beneficios colaterales de aquellos estímulos fue la erradicación del “huachicol fiscal”. Al no cobrarse impuestos a la importación, se eliminaba la necesidad de declarar los combustibles como otro producto o usar fracciones arancelarias distintas para evadir impuestos.
Los resultados de 2022 sugieren que la solución más efectiva para proteger financieramente a Pemex y al consumidor es liberar los precios ofrecidos a las estaciones de servicio y priorizar la aplicación de estímulos al IEPS. Este mecanismo, al ser general, evita otorgar ventajas indebidas a un proveedor específico y garantiza una competencia más equitativa en el mercado.