El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró este jueves que Washington mantiene un enfoque firme en transformar el sistema político de Cuba, horas después de que se formalizaran cargos contra el expresidente Raúl Castro. El funcionario cubanoestadounidense calificó a la isla caribeña como un "Estado fallido" sumido en una profunda crisis económica.

La acusación contra Castro, de 94 años, se relaciona con el derribo de dos avionetas de un grupo anticastrista en febrero de 1996, incidente que cobró la vida de cuatro personas cuando el exmandatario fungía como ministro de Defensa. La imputación representa un nuevo capítulo en la campaña de presión estadounidense sobre la nación insular, sometida a embargo desde 1962.

Rubio señaló desde Miami que el sistema económico cubano "no funciona" y resulta irreparable bajo el actual esquema político vigente desde 1959. El jefe de la diplomacia estadounidense indicó que, aunque Washington prefiere soluciones diplomáticas, el presidente Donald Trump dispone de otras alternativas frente a lo que considera una amenaza a la seguridad nacional.

El portaviones USS Nimitz y su grupo de escolta ingresaron al Caribe, aunque Trump descartó que el despliegue naval busque intimidar a Cuba. Paralelamente, Rubio reveló que La Habana aceptó en principio una oferta de 100 millones de dólares en ayuda a cambio de reformas, aunque persisten diferencias sobre las condiciones, particularmente respecto a GAESA, el conglomerado militar que controla la economía isleña.

Las autoridades cubanas convocaron a la población a manifestarse frente a la embajada estadounidense en La Habana este viernes, calificando la acusación contra Castro como "despreciable". El periódico oficial Granma hizo el llamado a protestar contra la medida judicial.

La jefa de diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, manifestó que la crisis económica cubana alcanza un "punto de ruptura" tras décadas de mala gestión y represión política. Desde México, la funcionaria europea sostuvo que el pueblo cubano merece oportunidades y libertad en lugar de mayor control y aislamiento.

China y Rusia criticaron las acciones estadounidenses. Pekín instó a Washington a abandonar las sanciones y amenazas de fuerza contra Cuba, mientras que el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, rechazó el uso de métodos "que rozan la violencia" contra jefes de Estado actuales o anteriores.