En un giro inesperado que pone en entredicho las declaraciones del gobierno mexicano, el exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, ha negado categóricamente que su país tuviera conocimiento o participación alguna en la operación que culminó con la detención de Ismael "El Mayo" Zambada y Joaquín Guzmán López.
Las afirmaciones de Salazar, realizadas en una entrevista exclusiva con Jorge Ramos, contradicen directamente las versiones que emanaron desde la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, donde se insinuó una posible participación del FBI y se cuestionó la veracidad de las comunicaciones diplomáticas.
"Miren, de la operación no lo sabíamos nosotros, no lo sabía Estados Unidos, no lo sabía nadie de los Estados Unidos y eso se lo comuniqué muy claramente a todos los oficiales de México, también el fiscal Garland y otros en mucha comunicación para decirlo claro, no fue nuestra operación", sentenció Salazar, dejando en claro la postura estadounidense.
Estas declaraciones surgen apenas tres días después de que la administración de Sheinbaum, a través de la Secretaría de Gobernación, señalara que de confirmarse la participación del FBI en la captura del "Mayo" Zambada sin informar al gobierno de México, se configuraría una grave violación a la soberanía nacional, la Constitución, la Ley de Seguridad Nacional y los tratados internacionales.
La secretaria Rosa Icela Rodríguez había declarado en la mañanera: "Las versiones son contradictorias, alguien mintió. De confirmarse la participación del FBI sin informar al gobierno de México representa una violación a la Carta de las Naciones Unidas, a la Carta de los Estados Americanos, a la Constitución de México y a la Ley de Seguridad. Lo más relevante, en su caso, es quién hace y quién ha hecho acuerdos con la delincuencia organizada. El gobierno mexicano no hace pactos criminales con nadie".
Ante la insistencia de Ramos sobre si Estados Unidos tuvo algún papel en la detención, Salazar se limitó a responder de manera ambigua: "Participamos en detenerlos en llegar acá", una frase que podría interpretarse de diversas maneras pero que no confirma la participación previa en la operación de captura.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum indicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y la Fiscalía General de la República (FGR) iniciarían una revisión para determinar si Ken Salazar incurrió en alguna falta o violó la confianza del gobierno mexicano al presuntamente mentir sobre el papel del FBI en la detención del capo sinaloense.
Sheinbaum reconoció que, si bien los embajadores gozan de inmunidad diplomática, era necesario esclarecer si existió una falta de transparencia o una omisión deliberada por parte del diplomático estadounidense.
"Es algo que tienen que revisar tanto Relaciones Exteriores como la Fiscalía General de la República; obviamente, todos los embajadores gozan de inmunidad diplomática (...). Entonces es muy relevante si un embajador de los Estados Unidos le mintió al gobierno de México", afirmó la mandataria.
En contraste con la polémica generada por la detención, Salazar aprovechó para elogiar la labor del gobierno de Sheinbaum en materia de extradición de narcotraficantes a Estados Unidos. "Lo hemos visto y la presidenta Claudia Sheinbaum con su nuevo equipo, con Omar García Harfuch, han hecho bastante de este trabajo. Nosotros le habíamos hecho estas peticiones al gobierno anterior que deberían de llevar a estos (narcotraficantes) que ya estaban muchos de ellos en las prisiones de México, extraditarlos a los Estados Unidos. Eso pasó ya llegando la presidenta Sheinbaum", reconoció.
Este intercambio de declaraciones subraya las tensiones y las complejidades en la relación bilateral en materia de seguridad y combate al crimen organizado, evidenciando la fragilidad de la confianza y la necesidad de una comunicación clara y veraz entre ambas naciones.
La versión de Salazar pone en duda la narrativa oficialista y abre la puerta a especulaciones sobre quién dice la verdad y cuáles fueron los verdaderos alcances de la cooperación (o falta de ella) entre México y Estados Unidos en una de las operaciones antinarcóticos más relevantes de los últimos tiempos.
El "Mayo" Zambada, considerado uno de los narcotraficantes más poderosos y esquivos del mundo, y Guzmán López, hijo de "El Chapo" Guzmán, fueron detenidos en operativos distintos, pero la presunta participación encubierta del FBI en la captura del primero ha desatado un conflicto diplomático que apenas comienza a ventilarse.
La postura de Salazar, al deslindar a Estados Unidos de la operación, podría interpretarse como un intento por evitar controversias internas o por mantener una línea de comunicación clara con el gobierno mexicano, aunque esto choque frontalmente con las acusaciones vertidas desde Palacio Nacional.
El caso pone de manifiesto la delicada balanza en la lucha contra el crimen organizado transnacional, donde la cooperación es esencial pero la transparencia y la verdad son pilares fundamentales para el éxito y la legitimidad de las acciones conjuntas.
La respuesta de Ken Salazar no solo desmiente la versión oficial mexicana, sino que también genera interrogantes sobre la efectividad de los canales de comunicación diplomática y la posible existencia de agendas ocultas o malentendidos que podrían afectar la colaboración futura en la lucha contra los cárteles.