En el rancho Querétaro, el Centro de Agricultura y Agrotecnología Experimental (CAETEC) del Tecnológico de Monterrey ha implementado una solución innovadora que está redefiniendo la ganadería lechera: un brazo robótico capaz de ordeñar vacas de manera continua y a una velocidad significativamente mayor que la humana.
Este sistema, que opera las 24 horas del día, no solo se enfoca en la eficiencia productiva, sino que también se ha convertido en una herramienta crucial para el monitoreo de la salud animal. Cada ordeño genera una gran cantidad de datos que, analizados por especialistas, permiten anticipar enfermedades, optimizar la información y, en última instancia, mejorar la rentabilidad de los establos.
La Eficiencia Robótica en Acción
Guadalupe López, veterinaria del CAETEC, ejemplifica el impacto de esta tecnología. Al finalizar su jornada, su labor no termina. Desde su teléfono móvil, puede supervisar el proceso de ordeño, identificar qué vacas han pasado por el robot, monitorear su producción de leche, revisar sus hábitos alimenticios y detectar cualquier comportamiento anómalo. Si el sistema detecta una irregularidad, López recibe una alerta inmediata, lo que le permite intervenir personalmente al día siguiente.
El robot de ordeña es el protagonista de esta "granja de datos y tecnología", como se describe al CAETEC. Este laboratorio agropecuario, el más grande de la institución, alberga aproximadamente 160 vacas. Sin embargo, la tecnología por sí sola no es suficiente; la verdadera clave reside en los especialistas capaces de interpretar la vasta cantidad de información que genera el sistema.
Transformación del Trabajo Humano
La automatización no elimina la necesidad de mano de obra humana, sino que transforma su naturaleza. Un estudio realizado en 217 granjas en Canadá, citado por la FAO AGRIS, reveló que la adopción de robots de ordeña redujo el tiempo dedicado exclusivamente a esta tarea en un 62%, pasando de 5.2 horas diarias a solo dos. El personal, liberado de esta labor repetitiva, puede ahora concentrarse en la supervisión de la operación y el análisis de los datos generados.
"La gente piensa que comprar un robot resuelve todo. En realidad, el reto está en capacitar al personal para que sepa responder cuando el sistema genera una alerta o surge una emergencia", comenta López. Este enfoque subraya la importancia de la formación continua del personal.
Un Sistema Integrado y Pionero en México
El sistema de ordeña robótica comenzó su implementación hace aproximadamente una década y ha estado operando a máxima capacidad durante los últimos cuatro años. Actualmente, existen cinco robots de este tipo en México, tres de los cuales se encuentran en las instalaciones del CAETEC. Los otros dos operan de forma aislada, lo que convierte al CAETEC en el único sistema integrado de ordeña voluntaria del país.
Cada robot está diseñado para procesar una producción cercana a los 2,400 litros de leche al día. Aunque el objetivo principal del establo es la investigación, la innovación y la formación de estudiantes, una parte de su producción se integra a la cadena de suministro de Alpura, gracias a una alianza estratégica con el Tec de Monterrey.
Funcionamiento y Monitoreo de Salud
El proceso de ordeño es voluntario para las vacas. Cada animal está equipado con un microchip que lo identifica al ingresar al módulo. El software verifica el tiempo transcurrido desde la última ordeña; si aún no es el momento adecuado, la puerta se abre y la vaca regresa al corral para continuar alimentándose o descansando.
Cuando es el momento de la extracción, un brazo robótico localiza automáticamente la ubre y coloca las unidades de ordeña. Este proceso, que dura entre siete y nueve minutos, permite al sistema medir diversos indicadores, como la producción de leche, la conductividad y la temperatura. Estas mediciones son fundamentales para detectar problemas de salud de manera temprana. En caso de detectar residuos de antibióticos o una alteración en la calidad de la leche, esta se separa automáticamente y no llega al tanque de almacenamiento.
Más Allá de la Leche: Generación de Datos Integrales
El robot no solo produce leche, sino que también genera un flujo constante de información valiosa. Cada chip de las vacas registra la frecuencia con la que pasan por el robot, los litros producidos, el consumo de alimento, el tiempo de descanso y su comportamiento general. Esta información permite identificar reducciones inesperadas en la producción o señales tempranas de enfermedad, incluso antes de que sean perceptibles para el personal.
La recopilación de datos trasciende los límites del establo. La información generada se cruza con registros de alimentación, consumo de agua, emisiones de metano e incluso con datos de otras áreas del campo experimental. El objetivo es construir modelos que permitan aumentar la producción utilizando menos recursos y transferir este conocimiento a empresas y productores.
Agricultura de Precisión en Todas las Áreas
Además del monitoreo de la producción de leche, el establo cruza información sobre alimentación, productividad y emisiones de metano. Las vacas se alimentan en estaciones inteligentes que registran datos cruciales, complementados por sensores que miden la producción de leche y cromatógrafos que analizan las emisiones de metano de cada animal. El propósito es comprender cómo pequeñas modificaciones en la dieta pueden mejorar la productividad sin incrementar el impacto ambiental.
El robot de ordeña es solo una pieza del ecosistema tecnológico del CAETEC. En las 70 hectáreas del campo experimental en Querétaro, los datos también provienen de drones que sobrevuelan los cultivos, tractores guiados por GPS de precisión, sensores instalados en invernaderos y un viñedo donde se monitorean variables para optimizar el uso del agua.
La filosofía subyacente es la misma en todas las áreas: transformar la agricultura de una práctica basada en la experiencia a una fundamentada en la información.
Retos y Capacitación del Personal
Arturo González de Cosío, director de CAETEC, enfatiza que el robot toma las decisiones sobre el flujo de ordeño y opera ininterrumpidamente. Si bien esta sala de ordeña es más costosa y requiere mayor capacidad que una tradicional, ofrece beneficios como vacas más longevas y saludables, y una menor necesidad de inseminaciones.
Sin embargo, la aparición de alarmas en el sistema exige la intervención humana para interpretar la información, revisar al animal y tomar decisiones. Fallas eléctricas o hidráulicas, por ejemplo, no son resueltas automáticamente por el software, lo que genera retrasos en la operación. Por ello, uno de los mayores desafíos no es la instalación de la tecnología, sino la formación de personal capacitado para operarla.
Veterinarios, técnicos e ingenieros reciben capacitación constante para detectar información relevante y reaccionar ante cualquier anomalía. El centro también acoge con frecuencia a productores y ganaderos interesados en conocer e incorporar este tipo de herramientas en sus propias operaciones, promoviendo así la adopción de tecnologías avanzadas en el sector agropecuario mexicano.