Chihuahua ha dado un paso crucial para la reactivación de su sector ganadero al reanudar este jueves 24 de septiembre la exportación de ganado en pie hacia los Estados Unidos. Este hito llega después de una interrupción de 16 meses, provocada por la contingencia sanitaria del gusano barrenador, una plaga que puso en vilo uno de los mercados más importantes para la economía estatal.

El primer embarque, compuesto por 750 cabezas de ganado, cruzó la frontera por el punto de San Jerónimo-Santa Teresa, en Ciudad Juárez. La operación se llevó a cabo bajo un riguroso esquema de inspección sanitaria, diseñado en conjunto por las autoridades mexicanas y estadounidenses para garantizar la sanidad animal y prevenir cualquier riesgo de reintroducción de la plaga.

Un Mercado Histórico y Esencial

La reanudación de esta exportación representa un bálsamo para los productores de Chihuahua, quienes ven en el mercado estadounidense un destino natural y vital para su producción desde hace más de un siglo. Álvaro Bustillos, presidente de la Unión Ganadera Regional de Chihuahua, calificó el momento como histórico, recordando que solo en tres ocasiones anteriores se había interrumpido este flujo comercial: durante la Revolución Mexicana, por la fiebre aftosa y, ahora, por el gusano barrenador.

"Por más de 120 años nuestro mercado natural es la exportación hasta Estados Unidos", señaló Bustillos, subrayando la profunda dependencia y la larga tradición que une a la ganadería de Chihuahua con el vecino país del norte. La interrupción de este comercio no solo afectó la economía local, sino que también representó un golpe a una identidad productiva arraigada.

Esfuerzo Coordinado y Nuevos Protocolos

La reapertura no fue un evento fortuito, sino el resultado de casi dos años de intensos trabajos y adecuaciones logísticas y sanitarias. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) jugó un papel fundamental en la implementación de nuevos protocolos. Estos incluyen el reforzamiento de la infraestructura de inspección con binomios caninos especializados, la incorporación de lectores de radiofrecuencia para una trazabilidad más eficiente del ganado y la modificación de los tratamientos sanitarios aplicados a los animales.

Juan Carlos Flores, jefe del Departamento de Ganadería de la Secretaría de Desarrollo Rural del Gobierno de Chihuahua, destacó la estrecha coordinación entre los distintos niveles de gobierno y las organizaciones ganaderas. "Finalmente, podemos ver la cosecha de todo lo que hemos estado haciendo en coordinación siempre con el comité estatal, con el gobierno del estado y con la Unión Ganadera, para poder cumplir con todos los protocolos", afirmó Flores, reconociendo el esfuerzo colectivo.

Hacia la Recuperación Total

Las autoridades sanitarias han fijado una meta ambiciosa: alcanzar un flujo de hasta mil 500 animales diarios a partir de la cuarta semana de operaciones. Esta meta se mantendrá sujeta a la continua vigilancia de las condiciones sanitarias y al estricto cumplimiento de los protocolos establecidos. El objetivo primordial es asegurar que la amenaza del gusano barrenador permanezca a raya y no ponga en riesgo la salud del hato ganadero ni la relación comercial con Estados Unidos.

La recuperación de este mercado es vital para la economía de Chihuahua. El sector ganadero no solo genera empleo y divisas, sino que también es un pilar fundamental para el desarrollo rural y el sustento de miles de familias. La reapertura de la exportación representa una luz de esperanza y un impulso significativo para la recuperación económica tras el prolongado cierre.

Contexto y Perspectivas Futuras

Históricamente, la ganadería ha sido uno de los motores económicos de Chihuahua, con una fuerte vocación exportadora. La dependencia del mercado estadounidense, si bien representa una fortaleza por su tamaño y demanda, también expone al sector a riesgos sanitarios y a las fluctuaciones de las políticas comerciales y sanitarias del vecino país. La experiencia con el gusano barrenador subraya la importancia de mantener una vigilancia epidemiológica constante y de invertir en infraestructura sanitaria moderna y eficiente.

El éxito de esta reapertura dependerá de la capacidad de las autoridades y los productores para mantener la disciplina sanitaria y la comunicación fluida. La implementación de tecnologías como la trazabilidad por radiofrecuencia y el uso de perros detectores son pasos importantes hacia una gestión de riesgos más proactiva y efectiva. El sector empresarial y productivo de Chihuahua celebra este logro, que se suma a otros esfuerzos por diversificar y fortalecer la economía estatal, siempre con la mirada puesta en la calidad y la sanidad como sellos distintivos de sus productos.

La comunidad ejidataria y campesina, que forma la base de la producción ganadera, ve en esta reapertura una oportunidad para estabilizar sus ingresos y mejorar sus condiciones de vida. El trabajo arduo en las rancherías y campos de Chihuahua, a menudo pasado por alto, es el que permite que estos animales cumplan con los estándares de calidad exigidos por el mercado internacional. La recuperación de la exportación es, en esencia, un reconocimiento al esfuerzo y la dedicación de quienes trabajan la tierra y cuidan del ganado día a día.

Este evento marca un punto de inflexión positivo, pero también sirve como recordatorio de la fragilidad de las cadenas de suministro ante amenazas sanitarias. La colaboración entre el sector público y privado, junto con la adopción de tecnologías avanzadas, será clave para asegurar la resiliencia y el crecimiento sostenido de la ganadería chihuahuense en los años venideros, consolidando su posición como un actor relevante en el comercio internacional de ganado.

La Unión Ganadera Regional de Chihuahua, junto con las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Rural, continuarán monitoreando de cerca la evolución de las exportaciones y trabajando para superar cualquier obstáculo que pudiera surgir. El objetivo es no solo mantener abierto el mercado estadounidense, sino también explorar nuevas oportunidades y fortalecer la competitividad del sector ganadero de Chihuahua a nivel global, siempre priorizando la sanidad y la calidad.

En el ámbito empresarial, la reactivación de la exportación de ganado es vista como una señal alentadora de la capacidad de adaptación y recuperación del sector productivo ante adversidades. La inversión en infraestructura y tecnología sanitaria, aunque representa un costo inicial, se traduce en beneficios a largo plazo al garantizar el acceso a mercados internacionales y mantener la confianza de los compradores. Este logro refuerza la imagen de Chihuahua como un estado con potencial productivo y con la capacidad de cumplir con los más altos estándares de calidad y sanidad.

La comunidad ganadera, desde los grandes productores hasta los pequeños ejidatarios, celebra este avance. La posibilidad de volver a colocar su ganado en el mercado estadounidense no solo significa un alivio económico, sino también la validación de años de esfuerzo y dedicación. La confianza depositada en los protocolos sanitarios y la colaboración interinstitucional son pilares sobre los que se construirá el futuro de la ganadería en la región, asegurando su crecimiento y sostenibilidad.