EL RETORNO DEL GANADO
México ha dado un paso significativo en la reactivación de su sector ganadero con la reanudación de las exportaciones de ganado en pie hacia Estados Unidos. El cruce fronterizo de Puerto Palomas, en Chihuahua, se convirtió este lunes en el punto de partida para un primer envío de 750 cabezas de ganado, marcando el fin de una racha de restricciones sanitarias impuestas por Washington. Este logro representa un bálsamo para los productores mexicanos, quienes han enfrentado un panorama complicado debido a la propagación del gusano barrenador del ganado, una plaga que había puesto en jaque la actividad económica.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura) ha comunicado oficialmente esta reactivación, destacando que con este primer embarque se retoma un ritmo considerable, alcanzando un promedio diario de 3 mil 500 cabezas exportadas a través de los puntos fronterizos habilitados en Chihuahua y Sonora. Este flujo constante es vital para la economía local y nacional, demostrando la capacidad de México para cumplir con los exigentes estándares sanitarios internacionales.
COMPROMISO GUBERNAMENTAL Y ESTÁNDARES SANITARIOS
El director del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Javier Calderón, enfatizó que esta acción es el resultado directo del compromiso del Gobierno de México para mantener y elevar los estándares sanitarios, así como para impulsar la reconversión productiva orientada a la exportación. La instrucción clara de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha sido la de trabajar mano a mano con los productores del país, asegurando el cumplimiento riguroso de las medidas acordadas con el Servicio de Inspección Sanitaria de Animales y Plantas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (APHIS-USDA).
Esta colaboración binacional es fundamental para sostener una actividad económica que genera beneficios tangibles para una amplia cadena de valor. Desde los ganaderos de pequeña escala hasta los grandes acopiadores, pasando por los transportistas y la población en general, la reanudación de las exportaciones representa una inyección de optimismo y estabilidad. La presencia de altos funcionarios del USDA, como el subsecretario Dudley Hoskins y la administradora de APHIS, Kelly Moore, junto a representantes mexicanos como María Romano y Gabriel Ayala, subraya la importancia diplomática y económica de este acuerdo.
UN CAMINO DE REAPERTURAS Y DESAFÍOS
La reapertura de operaciones se ha dado de manera gradual y estratégica. Actualmente, las estaciones cuarentenarias de Agua Prieta, Sonora, y San Jerónimo y Puerto Palomas, en Chihuahua, se encuentran operativas para la exportación. Se espera que para finales de noviembre, el importante puerto de Nogales, Sonora, también se sume a la lista, normalizando aún más el flujo comercial. Este proceso de reapertura no ha estado exento de contratiempos, como la interrupción temporal de exportaciones desde Sonora el pasado 16 de octubre, debido a un caso sospechoso de fiebre aftosa.
La detección de aftas en la boca de un animal durante una inspección en la estación cuarentenaria de Agua Prieta activó las alarmas y llevó a una pausa preventiva. Sin embargo, las investigaciones posteriores descartaron un brote mayor, permitiendo la reanudación de los envíos. Este incidente, aunque preocupante, demuestra la efectividad de los protocolos de vigilancia y respuesta rápida implementados por las autoridades sanitarias mexicanas y estadounidenses.
ANTECEDENTES DE LA PLAGA Y LA RECUPERACIÓN
El camino hacia la normalización de las exportaciones ha sido largo y marcado por la persistencia del gusano barrenador. Agua Prieta, por ejemplo, había reanudado sus envíos el 24 de agosto, con el objetivo de alcanzar gradualmente mil 500 animales diarios, tras más de un año de interrupciones relacionadas con esta plaga. La reaparición del gusano barrenador en Estados Unidos, incluso a días de la reapertura al ganado mexicano, recordó la fragilidad de la situación y la necesidad de una vigilancia constante.
Históricamente, Estados Unidos suspendió las importaciones de ganado mexicano en noviembre de 2024, tras la detección del primer caso de gusano barrenador en Chiapas. A pesar de una reanudación inicial, Washington volvió a cerrar sus puertos fronterizos el 11 de mayo de 2025, debido a la expansión de la plaga hacia Oaxaca y Veracruz. El paso por Douglas, Arizona, reabrió el 7 de julio de 2025, pero fue cerrado nuevamente dos días después tras notificarse otro caso en Veracruz, hasta su reapertura definitiva en agosto. La resiliencia del sector ganadero mexicano, apoyado por el gobierno, ha sido clave para superar estos obstáculos y recuperar el acceso al vital mercado estadounidense.
IMPLICACIONES PARA EL SECTOR PRODUCTIVO
La reanudación de las exportaciones de ganado a Estados Unidos es una noticia de gran calado para el sector productivo mexicano. Representa no solo la recuperación de un mercado crucial, sino también la validación de los esfuerzos realizados en materia de sanidad animal y control de plagas. Los empresarios y productores ven en esta apertura una señal de confianza por parte de las autoridades estadounidenses y un respaldo a las políticas implementadas por el gobierno de la Presidenta Sheinbaum.
Este logro es particularmente importante para los pequeños productores y para las economías regionales que dependen en gran medida de la ganadería. La posibilidad de exportar ganado de manera regular y segura fortalece la cadena de valor, genera empleos y contribuye a la estabilidad económica del país. El compromiso de México con los estándares sanitarios, ahora reafirmado, posiciona al país como un socio confiable en el comercio internacional de productos agropecuarios.
EL PAPEL DE LOS EJIDATARIOS Y CAMPESINOS
Para los ejidatarios y campesinos, la reapertura de las exportaciones de ganado a Estados Unidos es un motivo de celebración y un alivio significativo. Ellos son la base de la producción ganadera en muchas regiones del país, y las restricciones previas habían mermado sus ingresos y su capacidad de inversión. La posibilidad de colocar sus animales en el mercado estadounidense, cumpliendo con las normativas sanitarias, les permite recuperar la rentabilidad de sus esfuerzos y planificar a futuro.
El gobierno ha reiterado su apoyo a este sector, reconociendo su papel fundamental en la seguridad alimentaria y en la economía rural. La colaboración entre el gobierno y los productores, como se ha evidenciado en este proceso de reapertura, es esencial para superar los desafíos sanitarios y fitosanitarios que puedan surgir. La confianza depositada en los productores mexicanos para cumplir con los estándares acordados es un reconocimiento a su labor y dedicación.
PERSPECTIVAS FUTURAS Y VIGILANCIA CONSTANTE
Si bien la noticia es positiva, el sector ganadero y las autoridades mexicanas son conscientes de que la vigilancia sanitaria debe ser una constante. La amenaza de plagas como el gusano barrenador y enfermedades como la fiebre aftosa requiere de un monitoreo permanente y de la aplicación rigurosa de protocolos de prevención y control. La experiencia reciente ha servido como un recordatorio de la importancia de mantener la guardia alta y de invertir en tecnología y capacitación para el personal encargado de la sanidad animal.
El éxito de esta reapertura dependerá en gran medida de la continuidad en el cumplimiento de las normativas y de la capacidad para responder de manera efectiva ante cualquier eventualidad. La cooperación entre México y Estados Unidos en materia de sanidad animal seguirá siendo un pilar fundamental para garantizar el flujo comercial y proteger la salud del ganado en ambos lados de la frontera. La meta es consolidar esta recuperación y asegurar un futuro próspero para la ganadería mexicana.