La aparente paradoja económica en México se manifiesta en el sector de las pequeñas y medianas empresas (pymes): hay liquidez disponible en el sistema financiero, pero la demanda de crédito por parte de estas compañías se ha desacelerado. Instituciones bancarias y sociedades financieras de objeto múltiple (Sofomes) aseguran contar con los recursos necesarios para expandir el financiamiento, sin embargo, señalan que el freno principal no reside en la oferta, sino en la cautela de las propias empresas para emprender nuevos proyectos de inversión.

Cautela Empresarial y Menor Dinamismo Económico

Jorge Avante, director general de la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México (Asofom), ha observado una tendencia a la baja en la colocación de crédito para pymes, situando los niveles actuales de financiamiento en un punto similar al del año anterior. Según Avante, el problema fundamental no es la escasez de fondos, sino una menor demanda intrínseca, derivada de la reticencia de las empresas a comprometerse en nuevas inversiones. Alrededor del 60% de la cartera crediticia de las Sofomes está destinada a pymes, lo que subraya la importancia de la dinámica de este sector para el desempeño general de las financieras.

Esta cautela se refleja también en los procesos de evaluación de nuevos créditos. En un contexto de menor dinamismo económico, las instituciones financieras están intensificando el escrutinio sobre las fuentes de pago y la viabilidad de los proyectos. El objetivo es evitar la concesión de financiamientos que solo sirvan para mantener a flote a empresas que dependen de refinanciamientos constantes, buscando así una sostenibilidad financiera más robusta.

Perspectiva desde la Banca Comercial

Desde la perspectiva de la banca comercial, el panorama presenta matices. Marcos Abal, director ejecutivo de Pymes de Santander México, indica que el mercado no se ha paralizado y que los ritmos de colocación se mantienen comparables a los de 2025. El banco reporta un crecimiento anual de su cartera pyme cercano al 6%, con un aumento del 4.4% en su base de clientes. Para el presente año, Santander se ha fijado metas ambiciosas: colocar 36,000 millones de pesos adicionales, incorporar 40,000 nuevos clientes y otorgar 16,000 créditos nuevos.

No obstante, Abal coincide en que una de las barreras más significativas se presenta antes de que las empresas siquiera lleguen a las ventanillas bancarias. La formalización y la calidad de la información financiera son aspectos cruciales que aún presentan desafíos para muchas pymes. La separación clara entre las finanzas personales y las empresariales, el mantenimiento de registros contables ordenados, como estados de cuenta y balances, y la demostración de flujos de efectivo suficientes son requisitos indispensables para acceder al financiamiento bancario.

"Con historial y un proyecto viable, sí hay crédito", afirma Abal, pero reconoce que el acceso se complica para negocios que operan parcialmente en la informalidad, que mezclan gastos personales con los de la compañía, o que carecen de documentación financiera adecuada para probar su capacidad de pago, incluso si el banco dispone de fondos.

Informalidad y Digitalización como Puertas de Acceso

La Asociación de Bancos de México (ABM) vincula estos problemas de acceso al financiamiento con la persistente informalidad en la economía mexicana. Al segundo trimestre de 2026, aproximadamente el 55.1% de la población ocupada se encontraba en condiciones de informalidad, y la economía informal representaba el 25.4% del Producto Interno Bruto (PIB). La ABM sugiere que una mayor adopción de herramientas de digitalización podría ser un catalizador para la formalización de las empresas, abriendo así puertas hacia el acceso a financiamiento.

Los datos de la banca muestran un avance continuo en la colocación de crédito. A junio de 2026, la cartera destinada a MiPyMEs alcanzó los 551,000 millones de pesos, lo que representa un incremento anual del 7.4%. La ABM destaca que, desde la firma de un acuerdo para impulsar el financiamiento dentro del Plan México, se han incorporado más de 25,000 nuevas MiPyMEs, las cuales han recibido más de 47,000 millones de pesos en crédito. El porcentaje de MiPyMEs con acceso a financiamiento ha aumentado del 24.6% al momento del acuerdo al 28%, con una meta proyectada del 30% para 2030.

Costos de Financiamiento y Profundidad del Sistema Financiero

Paralelamente, el costo del crédito ha comenzado a disminuir. La tasa de interés promedio para nuevos créditos a MiPyMEs ha cedido, pasando de 14.9% en junio de 2024 a 14% al momento de la firma del acuerdo, y posteriormente a 13% en junio de 2026. La ABM estima que la tasa ha bajado 100 puntos base desde la firma del acuerdo. Para Santander, la tendencia a la baja en las tasas de interés podría ofrecer un impulso adicional. Marcos Abal estima que una reducción acumulada de dos a tres puntos porcentuales en la Tasa de Interés Interbancaria de Equilibrio (TIIE) podría traducirse en una disminución de hasta el 20% en los costos financieros para algunas pymes.

Sin embargo, un crédito más barato por sí solo no resuelve el problema estructural del acceso. Las empresas suelen destinar el financiamiento principalmente a la adquisición de activos fijos y a capital de trabajo. Santander observa una concentración del 80% en créditos amortizables y un 20% en líneas revolventes, una mezcla que, según el banco, podría ser más balanceada dependiendo de las necesidades específicas de cada negocio.

La discusión sobre el financiamiento a pymes se enmarca en un país donde la profundidad del sistema financiero sigue siendo limitada. El crédito al sector privado en México representa aproximadamente el 39% del PIB, una cifra considerablemente menor en comparación con otras economías de la región y del mundo. Por ejemplo, Colombia registra un 54.4%, Brasil un 93%, España un 119.3%, Chile un 130.5%, Estados Unidos un 140.3% y Canadá un 218.9%, según datos del Banco de Pagos Internacionales (BIS).

La banca proyecta que el financiamiento total al sector privado crecerá un 6.1% durante 2026, superando la expansión económica prevista del 1.2%. Sin embargo, se reconoce un desfase temporal de entre seis y nueve meses entre la actividad económica y la crediticia, lo que sugiere que la recuperación del crédito podría verse reflejada con cierto retraso en las estadísticas.