El panorama económico para México bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se vislumbra sombrío, según las proyecciones del economista Alejandro Werner. En un análisis publicado por el Peterson Institute for International Economics (PIIE), Werner estima que el país podría enfrentar déficits fiscales recurrentes de entre 4% y 5% del Producto Interno Bruto (PIB) durante el resto del sexenio. Esta cifra contrasta marcadamente con la meta del gobierno de Sheinbaum de reducir el déficit a 3% del PIB para 2032, como se planteó en el Paquete Económico 2027.

La Sombra de Pemex y la Urgencia de una Reforma Fiscal

Werner, quien fungió como director del departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2013 a 2021 y previamente como subsecretario de Hacienda (2006-2010), subraya que la estabilización de la deuda pública como proporción del PIB exige una mejora sustancial en el balance primario. Esta mejora, según el economista, solo será posible mediante la implementación de una reforma fiscal profunda. La falta de solidez financiera autónoma de Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha convertido en un lastre significativo, arrastrando la calificación soberana de México hacia el grado especulativo, según Werner.

El análisis del PIIE señala que, a pesar de las proyecciones oficiales que apuntan a un déficit de 3.9% del PIB para 2027, esta cifra se queda corta frente a las recomendaciones del FMI y México Evalúa, quienes sugieren un 2.5% del PIB para una consolidación fiscal efectiva. La trayectoria de la deuda se ve además presionada por el incremento en el gasto destinado a pensiones y salud, aunado a un crecimiento económico anémico y tasas de interés elevadas.

Resiliencia Financiera en Medio de la Tormenta

A pesar de las sombrías perspectivas fiscales, Werner reconoce ciertos contrapesos. La ausencia de desequilibrios externos significativos y el crecimiento del ahorro administrado por inversionistas institucionales locales, particularmente del sistema de pensiones, permiten al gobierno financiar sus déficits con recursos internos. Los bancos mexicanos se mantienen bien capitalizados, las reservas internacionales continúan fortaleciéndose y la demanda de deuda soberana en pesos es robusta, lo que facilita el acceso al financiamiento.

Incluso si la deuda pública superara el 60% del PIB y México perdiera su calificación de grado de inversión, Werner considera probable que el país mantenga su acceso a los mercados financieros, un escenario común entre economías emergentes sin grado de inversión.

El Freno del Bajo Crecimiento Económico

El economista también aborda el persistente problema del bajo crecimiento económico en México. A lo largo del siglo XXI, el país ha registrado una de las tasas de crecimiento promedio más bajas de América Latina, solo superada por Venezuela. Werner atribuye la desaceleración más reciente a tres factores clave: el deterioro de las instituciones y del Estado de derecho durante los últimos años; la incertidumbre sobre el futuro del acceso preferencial al mercado estadounidense; y el considerable aumento de los costos laborales unitarios en los últimos seis años.

Si bien se requiere un análisis empírico más detallado para cuantificar la contribución de cada factor, la pregunta central para el mediano plazo es si alguno de estos elementos restrictivos mostrará una mejora.

Comercio Exterior: Una Espada de Doble Filo

En el ámbito del comercio exterior, México ha navegado con éxito negociaciones bilaterales complejas, logrando mantener una ventaja arancelaria significativa en el mercado estadounidense. Sin embargo, la incertidumbre sobre las reglas comerciales a largo plazo persiste, especialmente en el marco del T-MEC.

Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos han experimentado un auge considerable, impulsadas en gran medida por el sector de equipos electrónicos y la inversión en inteligencia artificial. No obstante, Werner advierte que este dinamismo podría volverse un factor de presión en futuras negociaciones, dado el objetivo declarado de la política comercial estadounidense de reducir los déficits bilaterales.

La falta de una reforma fiscal y la debilidad de Pemex, según Werner, son factores determinantes que arrastran la calificación de México y amenazan su grado de inversión, obligando a una reflexión profunda sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas en el corto y mediano plazo.