En una jugada política que sacude los cimientos del discurso oficialista, la oposición en la Cámara de Diputados, encabezada por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), ha lanzado una dura crítica contra la administración de Claudia Sheinbaum, alineándose sorprendentemente con las declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump.

Los legisladores de oposición no solo han coincidido con Trump en que México ha perdido el control frente al crimen organizado, sino que han ido más allá, acusando al gobierno de la Cuarta Transformación de "maquillar cifras", de "no tener una estrategia efectiva de combate al crimen organizado" y, lo más grave, de "no investigar ni castigar los vínculos de políticos con los cárteles".

La diputada panista Genoveva Huerta calificó como "doloroso e indignante" que el presidente de Estados Unidos haya señalado ante las potencias del G7 que México perdió el control del país. Sin embargo, para Huerta, lo verdaderamente grave es la actitud de Sheinbaum al "minimizar" estas declaraciones, lo que, a su juicio, demuestra una falta de seriedad ante una crisis que azota a la nación.

Por su parte, el también panista Marcelo Torres Cofiño, arremetió contra la narrativa oficial de seguridad, acusando al gobierno de "engañarse solo" al manipular y maquillar las cifras de seguridad. Según Torres Cofiño, se busca presumir una disminución artificial en los homicidios dolosos, mientras se omite deliberadamente el alarmante aumento de desapariciones y otros delitos que, en conjunto, han arrebatado la vida a miles de mexicanos.

El PRI, aunque rechazó categóricamente cualquier tipo de intervención extranjera en territorio nacional, reconoció la gravedad de la situación. El diputado Rubén Moreira, voz del tricolor en San Lázaro, enfatizó que la resolución de los problemas de inseguridad es una responsabilidad exclusiva del Estado mexicano, pero sus palabras resuenan con la crítica opositora sobre la ineficacia del gobierno actual.

Las declaraciones de Trump, quien ha insistido en que los cárteles de la droga gobiernan México, resonaron con fuerza en la Cumbre del Grupo de los 7 (G7). "México perdió el control del país, los cárteles gobiernan México, es triste", sentenció desde Francia, añadiendo que, si bien Sheinbaum es una "buena persona", es una "mujer muy asustada".

Esta coincidencia entre la oposición mexicana y Donald Trump no es casual. Refleja una profunda preocupación por la escalada de violencia y la aparente impunidad que rodea a figuras políticas presuntamente vinculadas con el crimen organizado. La estrategia de "abrazos, no balazos" del presidente López Obrador, y ahora la minimización de la crisis por parte de Sheinbaum, son vistas por los adversarios políticos como un claro abandono del Estado en su deber de garantizar la seguridad de los ciudadanos.

El contexto de estas acusaciones se enmarca en un escenario de creciente inseguridad en México, donde las cifras oficiales a menudo contrastan con la realidad palpable en las calles. El aumento de desapariciones, secuestros y ejecuciones, sumado a la percepción de que el crimen organizado opera con cada vez mayor libertad y poder, ha generado un caldo de cultivo para el descontento y la crítica.

La postura de Trump, aunque controversial, ha puesto el foco internacional sobre la crisis de seguridad en México. La respuesta de Sheinbaum, intentando desestimar las palabras del expresidente estadounidense, ha sido interpretada por la oposición no como diplomacia, sino como un intento de ocultar la verdad y proteger a "narcopolíticos" que, según sus denuncias, operan con impunidad dentro del propio gobierno.

El "error grave" al que aluden los diputados del PAN y PRI radica en la percepción de que, al minimizar las advertencias de Trump, Sheinbaum no solo ignora una grave alerta internacional, sino que también valida implícitamente la idea de que el gobierno morenista es incapaz de controlar la situación, o peor aún, que está coludido con los grupos criminales.

La insistencia de Trump en que los cárteles gobiernan México, y su llamado a que EU "no tenga que intervenir", añade una capa de presión adicional. La oposición parece capitalizar esta coyuntura para exigir cuentas al gobierno actual, señalando que la falta de acción contundente contra el crimen organizado y la presunta protección a "narcopolíticos" son las verdaderas razones por las que México se encuentra en esta precaria situación.

El PRI, al rechazar la intervención extranjera, se posiciona en una línea de defensa de la soberanía nacional, pero al mismo tiempo, sus declaraciones se suman a la crítica generalizada sobre la incapacidad del gobierno para resolver la crisis de inseguridad por sí mismo. Esto crea una paradoja: se defiende la soberanía, pero se admite la ineficacia del Estado para proteger a sus ciudadanos.

La estrategia de la 4T de "maquillar cifras" es un señalamiento recurrente de la oposición. La manipulación de estadísticas para proyectar una imagen de éxito en seguridad, mientras la violencia sigue cobrando vidas y desapareciendo personas, es vista como una falta de respeto a las víctimas y a la verdad. La omisión de delitos como las desapariciones es una táctica que, según los críticos, busca ocultar la magnitud real del problema.

En definitiva, la oposición mexicana ha encontrado en las palabras de Donald Trump un eco para amplificar sus propias críticas contra el gobierno de Claudia Sheinbaum. La acusación de que "no se investiga ni se castigan a los narcopolíticos" se convierte en el eje central de su discurso, pintando un panorama sombrío donde el crimen organizado no solo campa a sus anchas, sino que parece tener cómplices en las más altas esferas del poder.