La alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, ha respondido con firmeza ante la negativa del senador de Morena, Gerardo Fernández Noroña, de ofrecer una disculpa pública tras ser sancionado por violencia política de género en su contra. Quiroz, visiblemente decepcionada pero resuelta, ha dejado la decisión de disculparse en manos de la conciencia del legislador, subrayando que su acción legal no es solo por ella, sino por todas las mujeres que han sido objeto de ataques y descalificaciones por parte de Noroña.
En una entrevista concedida al programa de Ciro Gómez Leyva, la edil michoacana expresó su sentir ante la postura del senador. "Que él haga lo correspondiente, yo estoy haciendo lo propio y el hecho de que él tenga que dar una disculpa pública, lo dejo a su consideración y a su conciencia", declaró Quiroz, marcando una clara distancia y dejando la responsabilidad moral en Noroña.
La denuncia interpuesta por Quiroz no es un acto aislado, sino una lucha que abarca a muchas otras mujeres. "Constantemente yo he visto que él se refiere de manera despectiva a muchas mujeres, no solamente a mí. Esta decisión que yo tomé no solamente lo hice por mí sino por todas esas mujeres y todas esas personas que de alguna u otra forma han sido violentadas por él", afirmó la alcaldesa, evidenciando la magnitud del problema y su compromiso con la causa.
Grecia Quiroz aprovechó para hacer un llamado enérgico a la ciudadanía. Instó a los votantes a reflexionar y a no elegir a representantes que demuestran una falta de respeto flagrante hacia la gente. "No podemos permitir que personas como el senador tengan representaciones populares cuando en realidad no representa, no respeta los derechos de las mujeres y se dirige a las personas de una manera despectiva", sentenció, haciendo hincapié en la importancia de la integridad y el respeto en la función pública.
Por su parte, Gerardo Fernández Noroña ha manifestado su intención de impugnar la resolución del Tribunal Electoral de Michoacán. El senador argumenta que sus críticas hacia Quiroz fueron de índole política y no de género, desestimando la calificación de violencia política de género. "Simplemente que no fue violencia de género… Ahora resulta que decir que a alguien se le despertó la ambición… Ahora resulta que uno no le puede responder a una política porque es violencia política de género", señaló Noroña en declaraciones a medios, defendiendo su postura y cuestionando la interpretación del tribunal.
Noroña también se ha negado a confirmar si cumplirá con la orden del Tribunal de ofrecer una disculpa pública a Grecia Quiroz. Sus comentarios sobre la supuesta ambición de Quiroz de gobernar Michoacán en 2027, tras el asesinato de su esposo Carlos Manzo, han sido el eje de la controversia. "Sólo dije que se le despertó su ambición y que su acusación contra (Raúl) Morón (senador de Morena) y (Leonel) Godoy (diputado de Morena) es irresponsable y temeraria, ¿dónde está la violencia política de género?", reiteró el senador, buscando deslindarse de la acusación.
El Tribunal Electoral de Michoacán, sin embargo, fue contundente en su fallo. Determinó que Fernández Noroña sí incurrió en violencia política de género al demeritar la imagen de Grecia Quiroz, especialmente en el contexto de su nombramiento como presidenta sustituta de Uruapan tras el trágico asesinato de su esposo. El tribunal consideró que las acciones de Noroña buscaron deslegitimar a Quiroz y dañar su reputación pública, lo cual es inaceptable.
Como consecuencia de esta resolución, el senador de Morena ha sido inscrito en el Registro Nacional de Personas Sancionadas en materia de violencia política en razón de género. Esta medida busca prevenir y sancionar este tipo de actos, enviando un mensaje claro sobre la intolerancia hacia la violencia contra las mujeres en la política.
El incidente se remonta a pocos días después del asesinato de Carlos Manzo, cuando Noroña, a través de su canal de YouTube, acusó que a Grecia Quiroz "se le despertó la ambición" de gobernar Michoacán en 2027. Estas declaraciones, consideradas por el tribunal como un ataque directo a su imagen y trayectoria política por el simple hecho de ser mujer, sentaron las bases para la sanción.
El caso pone de relieve la persistente problemática de la violencia política de género en México, un fenómeno que afecta a numerosas mujeres en el ámbito público y que requiere de una atención constante y de sanciones ejemplares. La postura de Noroña, al negarse a reconocer la violencia ejercida y a disculparse, refleja una resistencia a aceptar las consecuencias de sus actos y una falta de empatía hacia las víctimas.
La respuesta de Grecia Quiroz, por otro lado, se erige como un faro de valentía y determinación. Su lucha trasciende lo personal para convertirse en un símbolo de resistencia para muchas otras mujeres que enfrentan situaciones similares. Su llamado a la ciudadanía es un recordatorio de que la elección de representantes debe basarse en el respeto, la integridad y el compromiso con los derechos humanos, especialmente los de las mujeres.
En el contexto político actual, donde la violencia de género sigue siendo un flagelo, casos como este subrayan la urgencia de fortalecer los mecanismos de protección y sanción. La inscripción de Noroña en el registro nacional es un paso importante, pero la verdadera transformación vendrá cuando figuras públicas como él asuman la responsabilidad de sus palabras y actos, y cuando la ciudadanía exija un estándar de conducta más elevado para sus representantes.
La negativa de Noroña a disculparse y su intento por desviar la atención hacia supuestas motivaciones políticas en lugar de reconocer la violencia de género, son tácticas que buscan minimizar la gravedad del asunto. Sin embargo, la resolución del Tribunal Electoral y la firmeza de Grecia Quiroz han puesto en evidencia la conducta del senador, dejando claro que la impunidad no será la norma.
El debate sobre la violencia política de género en México continúa abierto, y este caso se suma a la larga lista de incidentes que evidencian la necesidad de un cambio cultural profundo. La postura de Quiroz, al no ceder ante la presión y al mantener su denuncia, inspira a otras mujeres a alzar la voz y a defender sus derechos en un espacio que, históricamente, ha sido dominado por hombres y donde la discriminación de género aún persiste.