Santiago Nieto, figura prominente de la "cuarta transformación" y exjefe de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), ha lanzado su ofensiva política para conquistar la gubernatura de Querétaro en 2027. Con una retórica encendida, Nieto no solo se declara listo para liderar la candidatura de Morena, sino que también promete una batalla frontal contra lo que denomina el "cártel inmobiliario" y las "élites del PRIAN" que, según él, han ostentado el poder en la entidad durante 30 años.
En una entrevista concedida a El Financiero Televisión, Nieto reconoció que Querétaro ha experimentado un "alto nivel de desarrollo" bajo las administraciones del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Sin embargo, fue enfático al señalar que "hay que cambiar lo que se ha hecho mal". Su propuesta no es una demolición total, sino una reconfiguración que preserve lo positivo y erradique las prácticas perjudiciales.
"No llegaría con un modelo que destruya lo que se ha hecho bien, pero sí hay que combatir lo que está mal", afirmó Nieto, detallando los problemas que aquejan al estado. Entre ellos, destacó la escasez de agua, las deficiencias en movilidad urbana y el elevado costo de vida, que no se corresponde con los ingresos de la población. Estos flagelos, según su análisis, están intrínsecamente ligados a las prácticas del "cártel inmobiliario" en Querétaro.
El aspirante de Morena busca primero consolidarse como coordinador de los comités de defensa de la "cuarta transformación" en el estado, para luego convertirse en el candidato oficial de la coalición que integraría a Morena, el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido del Trabajo (PT). Aseguró que ya ha iniciado acercamientos con estos partidos para allanar el camino hacia una alianza electoral.
Uno de los puntos más críticos de su discurso se centró en la seguridad. Nieto advirtió que Querétaro ha escalado hasta el "número 12 en incidencia delictiva", un retroceso significativo respecto a su anterior reputación de seguridad. "Su nivel de seguridad que tenía ya no existe y es importante revertir esta caída y pérdida de seguridad", sentenció, señalando la urgencia de revertir esta tendencia.
La acusación de Nieto sobre el "cártel inmobiliario" va más allá de la especulación de terrenos. Lo vincula directamente con la problemática del agua, la movilidad y el encarecimiento de la vida. "Es el cártel inmobiliario el que genera la problemática del agua, de la movilidad y eleva el costo de la vida", reiteró, pintando un panorama sombrío de la gestión estatal.
Además, Nieto puso el dedo en la llaga de la supuesta "fusión" entre el PRI y el PAN en Querétaro, a la que calificó como una "cuestión de familias". Citó como ejemplo la presencia de una diputada federal del PAN, cuya familia tiene vínculos históricos con el PRI, y la conexión de apellidos entre figuras panistas y priistas, incluyendo al actual gobernador Mauricio Kuri. "Y esto no es un cuestionamiento a ella, lo que quiero plantear es una diferencia muy grande que tiene que ver con la renovación de élites. Es por eso que digo que el PRIAN en Querétaro es una misma cosa", argumentó.
La propuesta de Nieto incluye también el desmantelamiento del "esquema de concesiones y multiconcesiones del agua". Denunció que este sistema genera "enorme disparidad en los procedimientos y costos", además de favorecer a empresas particulares y encarecer los servicios para los sectores menos favorecidos de la población. Esta medida busca democratizar el acceso al vital líquido y eliminar prácticas que considera inequitativas.
La estrategia de Santiago Nieto parece clara: capitalizar el descontento social y presentar a Morena como la alternativa para oxigenar la política queretana. Su discurso, cargado de señalamientos directos contra las élites gobernantes y las estructuras de poder establecidas, busca movilizar a la ciudadanía y posicionar a su partido como el agente de cambio necesario para enfrentar los "malos manejos" y las "élites" que, según él, han dominado la entidad.
El desafío para Nieto no será menor. Enfrentará a un PAN que ha gobernado Querétaro por tres décadas y que, a pesar de las críticas, presume de un desarrollo económico notable. La narrativa de "cambiar lo que está mal" deberá ser respaldada con propuestas concretas y una estructura política sólida que pueda competir en un estado con una fuerte identidad política y arraigada tradición de gobierno panista.
La incursión de Nieto en Querétaro es un movimiento audaz de Morena, que busca expandir su influencia en bastiones tradicionalmente opositores. La efectividad de su campaña dependerá de su capacidad para articular un mensaje que resuene con las preocupaciones de los ciudadanos y para movilizar a las bases de la "cuarta transformación" en un estado donde el PRIAN ha logrado mantener un control férreo, aunque Nieto insista en que esa hegemonía está a punto de romperse.
La promesa de combatir el "cártel inmobiliario" y las "élites" no es solo una declaración de intenciones, sino una estrategia para deslegitimar a los actuales gobernantes y presentar a Morena como la fuerza renovadora. La batalla por Querétaro promete ser una de las más reñidas en el panorama político nacional, con Santiago Nieto al frente de la carga morenista.