El Mundial de Futbol 2026, celebrado en parte en México, ha dejado una estela de cifras que distan mucho de las expectativas iniciales. Si bien se generó una derrama económica de 2 mil 543 millones de dólares, lo que representa apenas el 0.12 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, este monto se quedó corto frente a las proyecciones de la consultora Deloitte, que anticipaba un impacto del 0.14 por ciento del PIB.
La firma especializada, en su análisis "¿Qué sucede después del Mundial? El efecto impacto económico en los negocios", detalló que la generación de empleos temporales también fue menor a la prevista, registrando un déficit del 10 por ciento. Este panorama subraya una realidad: el gran evento deportivo no se tradujo en el impulso económico que muchos esperaban.
Ventas por Debajo de las Expectativas
Los sectores que se suponía serían los grandes beneficiados del torneo, como la gastronomía y el alojamiento, vieron sus ingresos mermados en comparación con lo proyectado. En el ámbito de la restauración, las ventas sumaron 584 millones de dólares, un 20 por ciento menos de lo estimado por Deloitte. El sector hotelero no corrió con mejor suerte, al registrar ingresos de 328 millones de dólares, un 47 por ciento por debajo de las previsiones.
El transporte, otro pilar fundamental para la logística de un evento de esta magnitud, también experimentó una caída significativa. Las ventas en este rubro alcanzaron los 223 millones de dólares, lo que representa un 28 por ciento menos de lo anticipado. Estas cifras pintan un cuadro de oportunidades perdidas y de un potencial económico no capitalizado en su totalidad.
El Retail, Único Ganador
En medio de este panorama de cifras decepcionantes, el sector del retail emergió como el único sector que logró superar las expectativas. Con ventas de 433 millones de dólares, el comercio minorista experimentó un crecimiento del 10 por ciento por encima de lo proyectado. Este desempeño positivo, sin embargo, no logra compensar las deficiencias en otros rubros clave.
Ciudades Sedes: Luces y Sombras
Al analizar el impacto por entidad federativa, la Ciudad de México se posicionó como la capital que logró capitalizar el Mundial de manera más efectiva, con una derrama económica de 548 millones de dólares. Le siguieron Jalisco, con 290 millones, y Nuevo León, con 279 millones. No obstante, incluso en estas sedes principales, las cifras estuvieron por debajo de las expectativas, con reducciones del 35, 25 y 23 por ciento, respectivamente.
Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America, señaló que los partidos de la Selección Mexicana fueron el principal motor de consumo. El pico de actividad económica se registró durante el encuentro inaugural del equipo nacional, mientras que en los partidos subsecuentes, el impacto fue considerablemente menor. Esta dependencia del desempeño del equipo nacional pone de manifiesto la volatilidad inherente a eventos de esta naturaleza.
Contexto y Análisis del Desempeño Económico
Históricamente, la organización de eventos deportivos de gran envergadura como la Copa del Mundo ha sido vista como una oportunidad para impulsar la economía local, atraer turismo e inversión, y generar empleo. Sin embargo, los resultados del Mundial 2026 en México sugieren que las proyecciones deben ser manejadas con mayor cautela y realismo.
La infraestructura y los esfuerzos de promoción realizados para el torneo implicaron una inversión considerable. La pregunta que surge es si la derrama económica obtenida justifica plenamente dicha inversión, especialmente cuando las cifras finales se quedan cortas respecto a lo planeado. El análisis de Deloitte, aunque revela un impacto positivo, también pone de manifiesto las áreas donde las expectativas no se cumplieron.
Las implicaciones de este resultado son diversas. Para futuros eventos, podría ser necesario un replanteamiento de las estrategias de marketing y de la estimación de beneficios económicos. La dependencia del desempeño deportivo, como se observó con la Selección Mexicana, es un factor de riesgo que debe ser considerado en la planificación.
Además, la comparación con las proyecciones iniciales sirve como un llamado de atención para la industria del entretenimiento y el deporte. La capacidad de atraer y retener al público, así como de generar un impacto económico sostenible, requiere una planificación meticulosa y una ejecución impecable.
En retrospectiva, el Mundial 2026 en México deja una lección importante sobre la gestión de expectativas y la realidad económica. Si bien hubo un beneficio, este no alcanzó las alturas prometidas, obligando a una reflexión sobre cómo maximizar el potencial económico de futuros eventos de esta magnitud.