Las estadísticas preliminares de defunciones registradas en México para el año 2025 pintan un panorama demográfico claro: el país está envejeciendo y las causas de muerte reflejan esta transformación. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó un total de 762 mil 494 fallecimientos, una cifra que, si bien representa una disminución del 7 por ciento respecto al año anterior, subraya una tendencia innegable hacia una población de mayor edad.

El dato más revelador es que casi seis de cada diez personas que murieron en 2025 tenían 65 años o más. Esto significa que el 58.7 por ciento de las defunciones ocurrieron en adultos mayores, consolidando la idea de que el "morir de viejo" es, en términos prácticos, una realidad cada vez más palpable en las estadísticas nacionales, aunque no sea una causa oficial en los certificados.

El Envejecimiento Poblacional: Un Cambio Demográfico Profundo

Este fenómeno no es reciente, sino el resultado de décadas de cambios en las condiciones de vida, la salud pública y la planificación familiar. Hace apenas dos décadas, en 2005, las personas de 65 años y más representaban solo el 5.5 por ciento de la población total. Las proyecciones más recientes del Consejo Nacional de Población (Conapo), basadas en datos de 2023, estiman que este grupo etario ya constituye el 8.2 por ciento, lo que se traduce en aproximadamente 10.8 millones de mexicanos.

Este incremento, cercano al 50 por ciento en poco menos de veinte años, demuestra una transición demográfica significativa. La mejora en la esperanza de vida, gracias a avances médicos, programas de vacunación más amplios, mejores sistemas de saneamiento y una mayor conciencia sobre la salud, ha permitido que una porción cada vez mayor de la población alcance edades avanzadas.

Las Enfermedades del Corazón y la Diabetes, Principales Causas de Muerte

Las principales causas de muerte en México en 2025 están intrínsecamente ligadas a este envejecimiento. Las enfermedades del corazón se mantuvieron como la primera causa de fallecimiento, con un total de 177 mil 673 decesos. De esta cifra, un abrumador 75.9 por ciento correspondió a personas mayores de 65 años, lo que evidencia la vulnerabilidad de este grupo ante padecimientos cardiovasculares.

Otras enfermedades crónicas y degenerativas también muestran un patrón similar. En el caso de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas, la proporción de adultos mayores fallecidos alcanzó el 91.3 por ciento, mientras que en las enfermedades cerebrovasculares, el porcentaje fue del 72.2 por ciento. Estos datos refuerzan la idea de que el desgaste natural del organismo, sumado a factores de riesgo acumulados a lo largo de la vida, son determinantes en las causas finales de muerte.

En conjunto, las enfermedades del corazón, la diabetes y los tumores malignos (cáncer) concentraron casi la mitad de todas las defunciones registradas en 2025, sumando el 49.4 por ciento del total. La diabetes, en particular, ha mostrado un crecimiento constante, pasando de alrededor de 67 mil muertes en 2005 a 106 mil 874 en 2025, un incremento que refleja tanto el envejecimiento poblacional como estilos de vida que favorecen su desarrollo.

Un Contexto de Mortalidad en Evolución

La tasa bruta de mortalidad en 2025 se ubicó en 584 defunciones por cada 100 mil habitantes. Si bien esta cifra es inferior a la registrada en 2024 (630 por cada 100 mil), la tendencia a largo plazo muestra un aumento respecto a 2005 (466 por cada 100 mil). Esta diferencia se explica, en gran medida, por la mayor proporción de mexicanos en edades avanzadas, quienes, por naturaleza, tienen una mayor probabilidad de fallecer.

Sin embargo, el panorama no es uniformemente sombrío en todas las etapas de la vida. En contraste con el aumento de las muertes por enfermedades crónicas en adultos mayores, las defunciones infantiles han experimentado una reducción drástica. A mediados de los años 2000, se registraban más de 30 mil muertes de menores de un año anualmente; para 2025, esta cifra se redujo a 12 mil 207. Este logro se atribuye a las mejoras en las condiciones de vida, la expansión de programas de vacunación, el acceso a agua potable y saneamiento, y una atención médica más eficaz.

Causas Externas: Un Desafío Persistente en Jóvenes

A pesar de las mejoras generales, las causas externas de muerte siguen representando un desafío significativo, especialmente entre la población joven. En 2025, estas causas provocaron 77 mil 984 muertes. Los accidentes se perfilan como la principal causa de fallecimiento entre los jóvenes de 15 a 24 años, un grupo demográfico que se encuentra en plena etapa productiva y de desarrollo.

Por otro lado, los homicidios, aunque registraron una tasa de 21.4 por cada 100 mil habitantes en 2025 —la más baja desde 2016—, siguen siendo una causa de muerte relevante, cobrando la vida de 27 mil 989 personas. Es importante notar que esta cifra, a pesar de ser la más baja en casi dos décadas, duplica la registrada alrededor de 2005, lo que indica que la violencia sigue siendo un factor de mortalidad considerable en el país, a pesar de las fluctuaciones anuales.

En conclusión, las estadísticas de 2025 confirman una tendencia demográfica clara hacia el envejecimiento de la población mexicana. Las enfermedades crónicas, particularmente las cardiovasculares y la diabetes, se consolidan como las principales causas de muerte, mientras que las mejoras en salud pública han logrado reducir significativamente la mortalidad infantil. No obstante, las causas externas, como accidentes y homicidios, continúan siendo un foco de atención, especialmente entre los sectores más jóvenes de la población.