La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha manifestado su inquietud ante el acelerado envejecimiento de la población del país, un fenómeno acentuado por la alarmante caída en la tasa de natalidad. Los datos más recientes de la Encuesta Intercensal del Inegi revelan una disminución significativa en el número de hijos por mujer, situando a México en una posición demográfica preocupante.

Desplome de la Fecundidad

Según las cifras presentadas, la tasa de fecundidad ha experimentado un descenso drástico, pasando de 1.9 hijos por mujer en 2019 a tan solo 1.2 en 2024. Esta cifra se encuentra muy por debajo de la tasa de reemplazo generacional, establecida en 2.1 hijos por mujer, que es el mínimo necesario para que una población se mantenga estable y pueda relevar a las generaciones futuras. La presidenta Sheinbaum calificó la situación como un tema que requiere un análisis profundo para determinar las acciones a seguir como nación.

"Hay que analizar qué está pasando y ya ver qué hacemos como país en torno a este crecimiento de la población", declaró la mandataria durante la conferencia matutina de este miércoles 23 de septiembre. La preocupación se extiende a nivel nacional, pero es particularmente aguda en la Ciudad de México, donde la tasa de fecundidad ni siquiera alcanza el 1 hijo por mujer, registrando un alarmante 0.8.

Otros estados del país también presentan cifras de fecundidad por debajo de la media nacional. Baja California se ubica con una tasa de 1 hijo por mujer, mientras que entidades como el Estado de México, Hidalgo, Morelos, Querétaro, Quintana Roo y Yucatán registran 1.1 hijos por mujer. Estas cifras dibujan un panorama de baja reproducción en diversas regiones del territorio nacional.

Acciones y Análisis

Ante la pregunta sobre si el gobierno implementaría medidas para incentivar la natalidad, la presidenta Sheinbaum optó por la cautela. Subrayó la importancia de un análisis exhaustivo antes de tomar decisiones apresuradas, mencionando que algunas estrategias implementadas en otros países, como la entrega de recursos económicos por hijo o campañas específicas, no siempre han arrojado los resultados esperados. "Muchas veces, las mujeres trabajamos y decidimos tener hijos más grandes", señaló, reconociendo la complejidad de las decisiones reproductivas en el contexto actual.

La reflexión de la mandataria pone de manifiesto la necesidad de comprender los factores socioeconómicos y culturales que influyen en la decisión de las parejas de tener o no tener hijos, así como el impacto de la incorporación de la mujer al mercado laboral y su desarrollo profesional.

Implicaciones Económicas y Sociales

El descenso en la tasa de natalidad tiene profundas implicaciones para la economía y la estructura social de México. De acuerdo con la Encuesta Intercensal del Inegi, la población total del país se situó en 130.91 millones de personas, una cifra inferior a la proyección de 133.4 millones que había estimado el Consejo Nacional de Población. Esta discrepancia no es menor, ya que las proyecciones demográficas son la base para la planificación de servicios esenciales.

Enrique Quintana, director general editorial de El Financiero, destacó en su columna que sobre estas proyecciones se planifica la sostenibilidad de las pensiones, la infraestructura de salud, la matrícula escolar y hasta las estimaciones del Producto Interno Bruto (PIB) potencial. Una población menor a la esperada puede generar desajustes significativos en estos rubros.

El Agotamiento del Bono Demográfico

La Encuesta Intercensal también arroja luz sobre el fenómeno del bono demográfico, ese periodo en el que la población en edad de trabajar crece a un ritmo mayor que la población dependiente, lo que puede impulsar el desarrollo económico. Sin embargo, este bono se está viendo mermado en México. La menor cantidad de nacimientos y la emigración de jóvenes están contribuyendo a su agotamiento.

Se reportó que en el último quinquenio, 1.26 millones de personas emigraron de México, un 57% más que en el periodo anterior. De este total, el 71% tenía entre 15 y 34 años, es decir, formaban parte del núcleo productivo del país. Siete de cada diez emigrantes fueron hombres. Este éxodo de población en edad de trabajar no solo acorta el bono demográfico, sino que, en parte, se está "exportando", lo que representa una pérdida de capital humano y potencial económico para la nación.

La situación demográfica de México, marcada por una baja natalidad y una creciente emigración de jóvenes, plantea desafíos complejos que requerirán políticas públicas integrales y de largo plazo para asegurar un desarrollo sostenible y el bienestar de las futuras generaciones. El análisis que ha pedido la presidenta Sheinbaum es el primer paso para abordar esta encrucijada demográfica.