Un exejecutivo de Meta, la gigante tecnológica detrás de Facebook e Instagram, ha sacudido los cimientos de la compañía al revelar en un juicio que la empresa era plenamente consciente de los graves daños que sus plataformas infligían a los usuarios jóvenes, pero optó por la inacción.

Arturo Béjar, quien dedicó seis años de su carrera a desarrollar herramientas de seguridad infantil en Facebook, confesó ante un jurado en California que hasta que su propia hija de 14 años abrió una cuenta en Instagram, no dimensionó la magnitud de las amenazas. La adolescente comenzó a recibir solicitudes de contenido sexual y fotos de partes íntimas de desconocidos, una experiencia que Béjar calificó de "impactante".

Este testimonio se produce en el marco de un histórico juicio en el que una coalición de fiscales generales estatales acusa a Meta de diseñar deliberadamente Facebook e Instagram para generar adicción en los jóvenes y de violar la ley federal al recopilar datos de menores de 13 años.

El Testimonio de un Ex-Insider

Béjar detalló que, durante su tiempo en la compañía, los altos ejecutivos estaban al tanto de los "daños significativos" que sufrían los jóvenes en sus redes. Sin embargo, según su declaración, se ignoraron repetidamente las oportunidades para implementar cambios o funciones que pudieran mitigar estos efectos.

"Los jóvenes, en particular, estaban sufriendo daños con mucha frecuencia y no recibían la atención, la investigación, el apoyo ni las medidas correctivas que necesitaban", afirmó Béjar, subrayando la falta de respuesta de la empresa ante problemas evidentes.

El exingeniero comenzó su labor en Facebook en 2009 como gerente de seguridad. Tras un receso para atender a sus hijos adolescentes, regresó a Meta en 2019 como contratista independiente, integrándose al equipo de "bienestar" de la plataforma, precisamente para abordar estas problemáticas.

La Defensa de Meta y las Implicaciones Legales

Durante el contrainterrogatorio, la defensa de Meta, representada por Brian Stekloff, intentó cuestionar la efectividad de Béjar para resolver los problemas de seguridad mientras estuvo empleado. Béjar respondió con una analogía contundente: "El daño no es una ecuación matemática que se resuelve hasta llegar a cero".

La salida definitiva de Béjar de Meta ocurrió en 2021, el mismo año en que Frances Haugen, otra exgerente de producto, filtró documentos internos que confirmaban el conocimiento de la empresa sobre los efectos perjudiciales de sus plataformas en los jóvenes, especialmente en niñas con problemas de imagen corporal.

Béjar se ha convertido en un testigo recurrente en demandas contra Meta y otras plataformas de redes sociales, habiendo testificado ante el Congreso en 2023 y en juicios anteriores en Los Ángeles, Nuevo México y Tennessee, donde Meta ha enfrentado veredictos adversos.

Obstáculos y Estrategias Legales

Meta intentó sin éxito impedir el testimonio de Béjar en el actual juicio federal en Oakland, California, argumentando que violó las normas de pruebas al usar aplicaciones de mensajería con autodestrucción para comunicarse con excolegas. La jueza federal de distrito Yvonne Gonzalez Rogers desestimó la petición de último minuto de la compañía.

La defensa también cuestionó a Béjar sobre la decisión de permitir que su hija, de 16 años y mientras él trabajaba como consultor para Meta, creara una cuenta pública de Instagram para compartir su pasión por los automóviles. Béjar defendió su postura, explicando que él y su hija enfrentaron juntos los episodios de acoso que surgieron, y que ella comprendía la naturaleza del daño y las posibles mejoras que la compañía podría implementar.

El juicio en Oakland se enfoca en las presuntas violaciones de las leyes de protección al consumidor y de privacidad de datos, con posibles sanciones económicas que oscilan entre los 193.000 millones y 1,4 billones de dólares, además de posibles órdenes judiciales que obligarían a Meta a modificar sus operaciones.

Contexto y Análisis

Este caso se suma a una creciente ola de escrutinio sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental de los jóvenes. Históricamente, las plataformas digitales han sido criticadas por priorizar el crecimiento y la retención de usuarios por encima del bienestar de sus audiencias más vulnerables.

Las implicaciones de este juicio van más allá de Meta. Podrían sentar un precedente para la regulación de la industria tecnológica y obligar a otras empresas a reevaluar sus prácticas de diseño y recopilación de datos, especialmente en lo que respecta a los menores de edad.

Analistas señalan que la estrategia de Meta de negar las irregularidades y calificar las sanciones propuestas como "desmesuradas" podría ser un intento por evitar un golpe financiero y reputacional devastador. Sin embargo, el testimonio de un exmiembro clave del equipo de seguridad infantil, sumado a la evidencia presentada, podría inclinar la balanza en contra de la corporación.

La defensa de Béjar, al afirmar que su rol como padre era apoyar a su hija para lidiar con el acoso, resalta la complejidad de navegar el mundo digital y la responsabilidad compartida entre padres, plataformas y usuarios. La compañía, por su parte, enfrenta el desafío de demostrar que ha tomado medidas suficientes para proteger a sus usuarios más jóvenes, a pesar de las acusaciones de haber diseñado sus productos para ser inherentemente adictivos y potencialmente dañinos.

El futuro de Meta y la forma en que las redes sociales interactúan con los menores podría definirse en este juicio, marcando un antes y un después en la era digital.