En un contexto sombrío marcado por una crisis humanitaria persistente, España ha anunciado un robusto programa de cooperación destinado a reforzar las capacidades de México en la crucial tarea de búsqueda e identificación de personas desaparecidas. La iniciativa, que busca dotar de herramientas y experticia a la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), surge ante la desoladora realidad de un país que enfrenta la desaparición de más de 130 mil de sus ciudadanos.

La secretaria de Estado de Cooperación Internacional de España, Eva Granados, detalló los pormenores de esta colaboración durante una reciente visita a la Ciudad de México. En un encuentro de trabajo con Alejandra del Moral, directora ejecutiva de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexcid), se delinearon los objetivos de esta alianza estratégica. Si bien no se especificaron los recursos financieros, mecanismos técnicos o plazos concretos para la implementación, el compromiso español es firme en su propósito de coadyuvar a la localización y eventual identificación de quienes han sido sustraídos de la vida pública y familiar.

El Peso de la Cifra: Una Crisis Sin Precedentes

El anuncio de esta cooperación internacional se produce en un momento crítico para México, que lucha contra una epidemia de desapariciones que ha conmocionado a la sociedad. El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) arroja cifras escalofriantes: hasta marzo pasado, se contabilizaban 132 mil 534 personas en calidad de desaparecidas o no localizadas. Este número se desglosa en dos vertientes: 2 mil 356 casos registrados entre 1952 y 2005, y una abrumadora mayoría de 130 mil 178 casos documentados a partir de 2006. Las propias autoridades han admitido las inconsistencias y la variabilidad en la calidad de la información contenida en los expedientes, lo que complica aún más la labor de búsqueda y esclarecimiento.

La tendencia, lejos de revertirse, parece agravarse. Las estadísticas oficiales revelan un preocupante incremento en el número de desapariciones registradas durante 2025, con 20 mil 621 casos documentados, superando los 17 mil 082 registrados en 2024. Esta alza de 3 mil 539 casos en un solo año subraya la urgencia y la magnitud del desafío que enfrenta el Estado mexicano y, por extensión, la necesidad de apoyo internacional.

Un Fondo Mixto para Impulsar la Cooperación

La colaboración en materia de desapariciones se enmarca dentro de una renovada agenda de cooperación bilateral entre España y México, que busca revitalizar el Fondo Mixto España-México. Este instrumento financiero ha sido históricamente un pilar para el desarrollo de proyectos conjuntos y de cooperación triangular con otras naciones de América Latina y el Caribe. Sus áreas de intervención son diversas y abarcan desde la igualdad de género y la cohesión social hasta la protección del medioambiente, la gestión del agua potable y el saneamiento.

Actualmente, la Cooperación Española mantiene una presencia significativa en México, con 35 proyectos en curso que superan los 29 millones de euros. El gobierno español ha destacado un incremento del 20.8% en los recursos destinados a estas iniciativas en comparación con el año anterior, lo que refleja una apuesta decidida por fortalecer los lazos y la colaboración en áreas prioritarias para el desarrollo y el bienestar social.

Más Allá de la Búsqueda: Agenda Bilateral y Cumbre Iberoamericana

La visita de la secretaria de Estado española a México no se limitó a la cuestión de las desapariciones. Granados aprovechó la ocasión para agradecer la participación activa de México en los preparativos de la próxima Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Madrid. Uno de los objetivos centrales de este importante encuentro será la aprobación de la Estrategia de Cooperación Iberoamericana 2027-2030, un plan que definirá las prioridades y líneas de acción para la colaboración regional en los próximos años.

Asimismo, la agenda de la funcionaria española incluyó un recorrido por Yucatán, donde tuvo la oportunidad de conocer de cerca proyectos financiados por la cooperación española. Estas iniciativas se centran en el acceso al agua y saneamiento en comunidades indígenas, así como en la investigación, recolección y aprovechamiento del sargazo, un fenómeno que ha generado importantes desafíos ambientales y económicos en la región.

En el contexto de la crisis de desapariciones, la intervención española se presenta como un salvavidas, aunque la magnitud del problema exige una respuesta integral y sostenida por parte de las autoridades mexicanas. La falta de resultados contundentes y la persistencia de la violencia y la impunidad son factores que continúan alimentando la desesperación de miles de familias que buscan respuestas y justicia. La cooperación internacional, si bien bienvenida, no puede sustituir la responsabilidad primordial del Estado en garantizar la seguridad y los derechos humanos de sus ciudadanos. La efectividad de esta nueva fase de colaboración dependerá, en última instancia, de la voluntad política y la capacidad de ejecución del gobierno mexicano para abordar las causas estructurales de esta tragedia nacional.