Las operaciones bursátiles en la Bolsa de Valores de Nueva York (NYSE) registraron ganancias significativas tras la confirmación de la victoria demócrata en las elecciones de mitad de periodo en Estados Unidos, asegurando la mayoría tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.
Este escenario impulsó el apetito por activos de riesgo, llevando al Promedio Industrial Dow Jones a un avance de 3.03%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq sumaron 1.58% y 1.44% respectivamente. Analistas señalan que el temor inicial de que una corriente más radical tomara el control se disipó, prevaleciendo los demócratas "tradicionales", lo que calmó a los mercados.
Luis Gonzali, codirector de Inversiones en Franklin Templeton, destacó que el balance de poder en el Congreso, aunque no garantiza disciplina fiscal, sí podría limitar la necesidad de estímulos por parte del Ejecutivo, similar a los implementados durante la anterior presidencia. Esto, según el experto, ayudaría a moderar el deterioro de las finanzas públicas estadounidenses.
Por su parte, Jack Janasiewicz, estratega de portafolio en Natixis Investment Managers Solutions, consideró que el resultado electoral no es particularmente negativo para los mercados. La posibilidad de un bloqueo legislativo, si bien complejo, elimina riesgos indirectos y disipa una de las incertidumbres que pesaban sobre los inversionistas, como la estacionalidad histórica postelectoral.
Sin embargo, Janasiewicz advirtió que el panorama podría volverse más intrincado con riesgos significativos en el horizonte, incluyendo el financiamiento gubernamental, el techo de la deuda, negociaciones sobre el gasto público, aranceles y la situación en Irán. Se anticipan disputas presupuestales y enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso, que podrían generar volatilidad en los mercados, aunque no necesariamente alterar el ciclo económico subyacente.
Eduardo Caballero, analista bursátil en Signum Research, mantuvo la perspectiva de que los fundamentos del mercado estadounidense permanecen sin cambios drásticos. Subrayó que los resultados de las empresas de semiconductores, el nivel de las tasas de interés a medio y largo plazo, y los precios de los energéticos serán factores determinantes para la sostenibilidad de las valuaciones y la posibilidad de ajustes futuros.
En el frente petrolero, la expectativa de un Congreso con mayor contrapeso, capaz de limitar acciones militares de Estados Unidos hacia Irán, provocó descensos notables en los precios del crudo, que volvieron a cotizar por debajo de los 100 dólares el barril.
La Mezcla Mexicana de exportación registró una caída de 9.52%, cerrando en 81.69 dólares por barril. El Brent se desplomó 8.55% hasta los 94.74 dólares, y el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió 8.23%, cotizando en 88.18 dólares.
Claudio Galimberti, economista jefe en Rystad Energy, señaló a Bloomberg que con ambas cámaras con capacidad de aprobar resoluciones, retener fondos para la guerra y retrasar confirmaciones, la administración enfrentará un margen de maniobra política más reducido y mayor presión para alcanzar acuerdos sobre el Estrecho de Ormuz.
En el mercado cambiario, el dólar estadounidense se debilitó 0.35% según el índice ponderado, alcanzando su nivel más bajo desde finales de septiembre. Esta debilidad global del dólar impulsó a la mayoría de las divisas emergentes, incluido el peso mexicano.
El tipo de cambio en México cerró en 18.5669 pesos por dólar, lo que representó una apreciación de 1.44% o 27.16 centavos. Laura Torres, directora de inversión en IMB Capital Quants, atribuyó esta recuperación a la "sismo político" generado por el triunfo demócrata, que debilita al dólar y fortalece a las monedas emergentes ante la perspectiva de un gobierno dividido en EU, limitando la capacidad de la administración para imponer recortes fiscales agresivos o giros comerciales inesperados.
En el contexto de un gobierno dividido, los analistas prevén un periodo de negociaciones intensas y posibles fricciones entre el poder legislativo y el ejecutivo. La capacidad de ambos partidos para colaborar en temas cruciales como el presupuesto y la deuda será clave para la estabilidad económica y financiera de Estados Unidos en los próximos meses.
La reacción de los mercados financieros, aunque positiva en el corto plazo, refleja una cautela subyacente ante la incertidumbre política que un Congreso dividido puede generar. La atención se centrará ahora en la habilidad de los líderes políticos para navegar estas diferencias y evitar disrupciones económicas mayores.
La influencia de las políticas internas de Estados Unidos en los mercados globales es un recordatorio constante de la interconexión económica mundial. Los resultados electorales en la principal economía del mundo tienen repercusiones directas en los precios de las materias primas y las divisas, afectando a países y economías a nivel internacional.
Finalmente, la dinámica política interna de Estados Unidos, ahora marcada por un Congreso dividido, será observada de cerca por inversionistas y gobiernos de todo el mundo, quienes buscarán señales de estabilidad y previsibilidad en la toma de decisiones económicas y políticas.