La guerra entre Irán y Estados Unidos ha entrado en una nueva y tensa fase, marcada por la decisión de Teherán de reorganizar sus fuerzas militares para adoptar una postura más agresiva en el exterior. Este cambio estratégico se produce en un momento en que las conversaciones con Estados Unidos para poner fin al conflicto permanecen estancadas, lo que sugiere que Irán se prepara para una etapa prolongada de conflicto regional.
Cambio de Doctrina Militar
Una serie de nombramientos de altos mandos militares por parte del líder supremo, Mojtaba Khamenei, señalan un giro hacia una "doctrina ofensiva", según afirmó Mohammad Reza Naqdi, general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y asesor del nuevo comandante de esa fuerza. En una entrevista con la televisión estatal, Naqdi declaró que la capacidad militar iraní se orienta ahora a "llevar a cabo la operación en territorio enemigo" cuando las condiciones sean favorables y se dé la orden, contrastando con la doctrina previa a la guerra, que estaba "basada principalmente en la defensa y la preservación del país".
Estancamiento en Ormuz
Las declaraciones de Naqdi se producen en medio de escasas señales de avance en las negociaciones entre Irán y Estados Unidos sobre el control del estratégico estrecho de Ormuz. Ambas naciones reclaman la soberanía sobre esta vital vía marítima y exigen concesiones que parecen difíciles de aceptar para la otra parte. Aunque las hostilidades directas han disminuido tras seis meses de guerra, la posibilidad de una paz duradera, buscada activamente por mediadores internacionales como Pakistán y Qatar, se vislumbra cada vez más lejana.
Versiones Contradictorias y Negociaciones
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha mantenido una postura fluctuante durante meses, alternando entre amenazas de reanudar ataques contra Irán y expresiones de confianza sobre el progreso de las negociaciones. Recientemente, Trump afirmó tener "control total sobre el estrecho de Ormuz", una declaración que Irán ha refutado en repetidas ocasiones mediante ataques selectivos contra buques que transitan por la zona.
Antes del inicio de las hostilidades a gran escala el 28 de febrero, una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado mundial circulaba por el estrecho de Ormuz. Si bien el tránsito continúa, su volumen ha disminuido considerablemente en comparación con los niveles previos a la guerra, obligando a los productores a buscar rutas alternativas para abastecer el mercado global.
Mediación Internacional y Futuro Incierto
En medio de este panorama, el ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, sugirió recientemente que Estados Unidos e Irán podrían estar "cerca de algún tipo de acuerdo", aunque sin ofrecer detalles concretos. Por su parte, la oficina del ministro del Interior de Pakistán informó que se entregó un mensaje de los líderes pakistaníes a las autoridades iraníes, en un esfuerzo por facilitar las negociaciones.
En junio, ambas partes acordaron un pacto de paz provisional, que incluía un periodo de negociación de 60 días. Sin embargo, los enfrentamientos intermitentes y las interrupciones del tráfico marítimo han mermado la efectividad de dicho acuerdo, cuyo plazo de vencimiento se aproxima. El portavoz del Ministerio de Exteriores de Pakistán indicó que este plazo podría ser extendido.
Analistas como Wendy Sherman, ex subsecretaria de Estado de Estados Unidos, señalan un "punto muerto" en las negociaciones. Sherman sugiere que, a menos que Estados Unidos esté dispuesto a permitir peajes voluntarios o a conceder beneficios significativos a Irán mediante el levantamiento de sanciones y el desbloqueo de activos, será difícil mantener el estrecho abierto de forma sostenible. "Creo que la realidad es que, en el futuro previsible, si no para siempre, Irán controlará el estrecho de Ormuz", afirmó.
Negociaciones Paralelas y Bloqueo Naval
Paralelamente, se han reportado conversaciones avanzadas entre Irán y Omán sobre la posible reapertura de Ormuz para parte del transporte marítimo, según un portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar. Estados Unidos no participa directamente en estas conversaciones, pero ha reanudado un bloqueo naval de los puertos iraníes.
Mohsen Rezaee, recién nombrado secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, ha indicado que cualquier acuerdo con Omán se mantendría separado de las conversaciones sobre una reapertura total del estrecho. Las condiciones específicas que Irán podría exigir en estas negociaciones aún no están claras, pero se sabe que ha transmitido sus exigencias a Washington a través de intermediarios, incluyendo el fin de la guerra por parte de Estados Unidos y el levantamiento de sanciones.
La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo un foco de tensión global, con implicaciones significativas para el suministro energético mundial y la estabilidad regional. La reorganización militar de Irán y el estancamiento diplomático plantean un escenario de incertidumbre y la posibilidad de una escalada del conflicto.