Las obras del ambicioso proyecto del Tren de Pasajeros México-Querétaro han desenterrado un tesoro arqueológico en la terminal de Buenavista, ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se encuentran inmersos en la investigación de nueve osamentas y una vasta colección de piezas prehispánicas, incluyendo cerámica y herramientas de lítica, que podrían reescribir capítulos de la historia local.

El descubrimiento inicial se produjo el pasado 17 de septiembre, durante las labores de terraplén para el tendido de la vía ferroviaria. Los primeros restos óseos, hallados a una profundidad aproximada de 1.40 metros, han generado gran expectación. Entre los materiales recuperados se encuentran cráneos, mandíbulas, fragmentos de caderas, fémures, costillas y dientes, muchos de ellos en notable estado de conservación.

Un Posible Osario Bajo Tierra

El INAH ha comunicado que existe la posibilidad de que los restos humanos encontrados formen parte de un antiguo osario. Dos de las nueve osamentas identificadas presentan modificaciones craneales, un rasgo que podría ofrecer pistas sobre prácticas rituales o sociales de las culturas que habitaron la región. Además de los esqueletos completos, se han recuperado cinco mandíbulas y otros huesos grandes.

Posteriormente, a mayor profundidad, se localizó lo que parece ser un depósito funerario sin una relación anatómica clara, según informó Josué Castillo Sánchez, arqueólogo responsable en campo. Las muestras obtenidas serán sometidas a rigurosos análisis en el Laboratorio de Antropología Física (LAF) para determinar la edad, sexo y posibles causas de muerte de los individuos, arrojando luz sobre la vida y muerte en el Valle de México.

Tesoros de Cerámica y Lítica

Pero el hallazgo no se limita a restos humanos. Las excavaciones también han permitido recuperar una significativa cantidad de piezas de cerámica asociadas al periodo Azteca III (1350-1520 d.C.), una etapa crucial en la historia del Imperio Mexica. Entre los objetos de cerámica se incluyen platos, ollas y salineras, además de cinco malacates miniatura y dos figurillas.

Las herramientas de piedra, o lítica, también forman parte importante del acervo descubierto. Se han encontrado fragmentos de manos de metate y morteros, así como navajillas de obsidiana verde, cuya procedencia podría rastrearse hasta la Sierra de las Navajas, en el actual estado de Hidalgo. Estos objetos son testimonios directos de las actividades cotidianas y la tecnología de las antiguas civilizaciones.

El Antiguo Calpulli de Nonoalco

Los vestigios fueron encontrados en el área que corresponde al antiguo calpulli de Nonoalco, uno de los barrios prehispánicos de Tlatelolco. Su proximidad a la iglesia de San Miguel Nonoalco, construida en el siglo XVI, abre una ventana fascinante para investigar la transición entre los asentamientos prehispánicos y las primeras construcciones coloniales de la zona, ofreciendo una perspectiva única sobre el proceso de evangelización y la imposición de nuevas estructuras urbanas.

Ecos de Descubrimientos Pasados

Este descubrimiento en Buenavista evoca la rica historia de hallazgos arqueológicos que han acompañado la construcción de infraestructuras de transporte en la Ciudad de México. La construcción del Metro, iniciada en 1967, fue un catalizador para desenterrar vestigios de las antiguas civilizaciones que florecieron en el Valle de México.

Uno de los hallazgos más emblemáticos ocurrió en la estación Pino Suárez de la Línea 2, donde se descubrió un adoratorio circular dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl, el dios del viento. Esta estructura, un testimonio invaluable de la cosmovisión mexica, se conserva hoy en día en el transbordo de las líneas 1 y 2 del Metro.

La Línea 5 también reveló vestigios importantes, como un tramo de la antigua calzada que conectaba Tenochtitlan con el Tepeyac, y un asentamiento teotihuacano en la zona del Peñón de los Baños. Estos hallazgos subrayan la profunda huella histórica que yace bajo la urbe moderna.

Incluso restos de fauna prehistórica han emergido de las entrañas de la ciudad. En 1978, durante la construcción de la estación Talismán de la Línea 4, se descubrió una impresionante osamenta de mamut, que actualmente se exhibe bajo un domo en el acceso oriente de la estación, recordando la megafauna que alguna vez pobló la región.

Estos descubrimientos, tanto los recientes en Buenavista como los históricos asociados al Metro, demuestran cómo las grandes obras de infraestructura, lejos de ser meros proyectos de movilidad, se convierten en expediciones al pasado, recuperando fragmentos esenciales de la historia y la identidad de México. El INAH continuará su labor para desentrañar los secretos que estas tierras aún guardan.