Una devastadora riada, que ha cobrado la vida de cientos de personas y dejado a miles desaparecidos en la frontera entre Nepal y el Tíbet, ha puesto de manifiesto la creciente amenaza que representan los glaciares del Himalaya ante el avance del calentamiento global. Expertos coinciden en que el colapso de un glaciar, y no un sismo como se especuló inicialmente, fue el detonante de esta catástrofe, enviando una masa de hielo y rocas a gran velocidad por un río, provocando una inundación masiva.

El Peligro Latente de los Glaciares

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y autoridades chinas han confirmado que el origen del desastre fue el desprendimiento de una considerable masa de hielo de un glaciar ubicado a miles de metros de altitud. Imágenes satelitales y análisis preliminares sugieren que esta avalancha de hielo y escombros cayó sobre un afluente, generando un aumento súbito y violento del caudal. Este fenómeno, descrito como un derrumbe glaciar y un flujo de detritos, recorrió aproximadamente 20 kilómetros en tan solo siete minutos, arrasando todo a su paso hasta alcanzar el puerto fronterizo de Gyirong.

La magnitud del evento ha sido comparada con otras riadas que han afectado la región del Himalaya en décadas pasadas, pero la conexión con el cambio climático es ahora innegable. La zona, conocida por su fragilidad ecológica, está experimentando un calentamiento acelerado, especialmente en altitudes superiores a los 4 mil metros. Este fenómeno provoca un balance de masa glaciar cada vez más negativo, haciendo que los glaciares pierdan volumen y se vuelvan más inestables.

El Himalaya, Zona Crítica del Cambio Climático

Científicos del Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD) han advertido que el aumento de las temperaturas está alterando drásticamente los glaciares, las condiciones de la nieve, el permafrost y la estabilidad de las laderas en toda la cordillera del Hindu Kush Himalaya. Los datos son alarmantes: los glaciares del Himalaya se derritieron un 65% más rápido entre 2011 y 2020 en comparación con la década anterior. Las proyecciones indican que la meseta tibetana podría perder más de la mitad de su masa glaciar para finales de siglo si las tendencias actuales continúan.

El ICIMOD ya había alertado en un informe de 2023 sobre el incremento de avalanchas, deslizamientos de tierra e inundaciones en esta región montañosa, que alberga alrededor de 200 lagos glaciares. Estos lagos, debido a la inestabilidad de las morrenas que los contienen, representan un riesgo constante de desbordamientos repentinos y catastróficos.

Un Futuro de Riesgos Incrementados

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), en su informe de 2022, corroboró esta tendencia, señalando un aumento en los desastres relacionados con el clima en regiones montañosas. Las proyecciones del IPCC son claras: un aumento de las temperaturas, incluso de 1.5 a 3 grados Celsius, intensificará las inundaciones y el número de lagos glaciares, exacerbando el peligro para las comunidades locales y las infraestructuras.

Expertos como Bethan Davies, catedrática de Glaciología y Geología Glacial de la Universidad de Newcastle, advierten que este tipo de catástrofes se volverán más frecuentes. "Es evidente que debemos esperar que este tipo de catástrofes continúe en los próximos años. Se prevé que nuestro clima se caliente significativamente en las próximas décadas, lo que contribuirá aún más a la desestabilización de estos entornos de alta montaña", declaró Davies.

La amenaza no es solo local. Un estudio publicado en la revista Nature en 2023 estima que al menos 15 millones de personas en todo el mundo viven bajo la amenaza directa de inundaciones repentinas causadas por el colapso de glaciares. De estas, aproximadamente 7.5 millones residen en los países que comparten la cordillera del Himalaya, una región que alberga una rica biodiversidad y culturas milenarias.

Kamal Kishore, director de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, ha enfatizado la vulnerabilidad de las comunidades de montaña a nivel global, desde los Alpes hasta los Andes y el Himalaya. "Sus vidas, sus modos de vida, su cultura y su patrimonio se ven amenazados", afirmó, subrayando la urgencia de tomar medidas ante la creciente intensidad y frecuencia de los riesgos asociados a la montaña, un fenómeno directamente impulsado por la crisis climática que exige atención global inmediata y acciones contundentes para mitigar sus efectos devastadores.