El Paquete Económico 2027 presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dibuja un panorama sombrío para la inversión pública, al proyectar un Presupuesto de Egresos de la Federación por 10.63 billones de pesos, de los cuales una abrumadora mayoría, 8.53 billones, se destinará a gastos ineludibles. Esto significa que, por cada 100 pesos del erario, más de 80 pesos estarán comprometidos en rubros como el pago de intereses de la deuda, las transferencias a entidades federativas, los salarios de los servidores públicos y las pensiones.
Aunque este porcentaje de gasto obligatorio (80.2%) representa una ligera disminución respecto al cierre proyectado para 2026 (82.4%), se mantiene peligrosamente por encima del umbral del 80%, erosionando significativamente el margen de maniobra para políticas públicas que podrían dinamizar la economía, como la inversión en infraestructura, salud, educación y el fortalecimiento del Estado de derecho.
El Peso del Pasado: Deuda y Pensiones Devoran Recursos
Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público en México Evalúa, advierte que esta alta proporción de gastos obligatorios limita severamente la capacidad del gobierno para implementar nuevas políticas, programas sociales o para incrementar la inversión. "Cada nuevo objetivo de política que el gobierno se plantee implica, o hacer recortes en algún otro lado, o aumentar la deuda, ese es el principal problema de que el espacio fiscal se haya venido reduciendo en los últimos años", señaló.
El costo financiero de la deuda pública acapara una porción considerable del presupuesto, destinándose 1.6 billones de pesos para el próximo año, lo que equivale al 15% del gasto público neto proyectado. México Evalúa detalla que, en relación con los gastos disponibles, el costo financiero se llevará el 69% de cada 100 pesos, una cifra alarmante que no se veía desde 1990, cuando representaba el 17%.
La situación se agrava al considerar que, de cada 100 pesos del gasto público, solo 35 se orientan al desarrollo humano y el crecimiento económico. En contraste, 39 pesos se destinan al pago de intereses de la deuda y a las pensiones del IMSS, ISSSTE, PEMEX, CFE y las Pensiones Bienestar. Esta brecha, aunque se reduce ligeramente respecto al año anterior (de 1.7 a 0.9 puntos del PIB), se mantiene en niveles históricamente amplios, evidenciando una prioridad por pagar el pasado en lugar de construir el futuro.
La Urgencia de una Reforma Fiscal Profunda
La lenta generación de ingresos tributarios, sumada al declive de los ingresos petroleros, ha exacerbado la estrechez fiscal. Iván Benumea, coordinador del Programa de Justicia Fiscal en Fundar, Centro de Análisis e Investigación, enfatiza la necesidad de una reforma fiscal integral. "Si no se modifica el sistema de pensiones, y no se avanza en ese sentido, y encima no se realiza una reforma fiscal, este margen va a continuar así de estrecho", afirmó.
Los ingresos del sector público en julio de 2026 ya mostraban un déficit de 170,306 millones de pesos respecto a lo programado, principalmente por una menor recaudación de impuestos, especialmente del ISR (-118,832 millones de pesos), y menores ingresos por la extracción y exportación de petróleo (-100,545 millones).
Benumea explica que el presupuesto, a pesar de los ajustes anuales, es inercial debido a que los gastos obligatorios impiden la implementación de nuevas políticas públicas. "En la medida en que logremos recaudar más, será más viable implementar otro tipo de programas sociales, de proyectos de inversión, por ejemplo, en materia de transición energética", comentó.
Prioridades Desenfocadas: Inversión Pública Rezaga
El análisis de México Evalúa subraya que las prioridades del gasto no están enfocadas en fomentar servicios esenciales ni en garantizar recursos que impulsen el crecimiento económico y generen oportunidades. El pago de intereses de la deuda en el primer semestre del año fue 1.8 veces mayor que el destinado a inversión en obra pública, como carreteras, escuelas, hospitales, aeropuertos y puertos.
Esta disparidad pone de manifiesto una asignación presupuestaria que privilegia el cumplimiento de obligaciones financieras pasadas sobre la inversión en el capital humano y la infraestructura necesaria para el desarrollo futuro del país. La tendencia al alza de la deuda pública sugiere que, sin cambios estructurales, esta brecha fiscal persistirá.
El Contexto de la Política Económica
Históricamente, la estructura del gasto público en México ha enfrentado el desafío de equilibrar las obligaciones financieras con la inversión productiva. Las crisis económicas y las reformas estructurales han moldeado la composición del presupuesto, pero la tendencia reciente muestra una creciente rigidez debido al aumento del gasto en pensiones y el servicio de la deuda.
La administración actual, al igual que las anteriores, se enfrenta a la disyuntiva de cómo generar mayores ingresos fiscales sin afectar el crecimiento económico ni la estabilidad social. La falta de una reforma fiscal profunda y la dependencia de los ingresos petroleros han limitado las opciones para reorientar el gasto hacia áreas estratégicas.
Implicaciones a Futuro
La persistencia de un alto porcentaje de gasto obligatorio en el presupuesto federal tiene implicaciones a largo plazo. Reduce la capacidad de respuesta del gobierno ante futuras crisis económicas, limita la inversión en sectores clave para la competitividad y el bienestar social, y puede generar presiones fiscales adicionales si no se toman medidas correctivas.
Analistas coinciden en que la única vía para revertir esta tendencia es una reforma fiscal que amplíe la base de contribuyentes, modernice la administración tributaria y revise la estructura del gasto, priorizando la inversión en capital humano e infraestructura. Sin estas acciones, el margen fiscal seguirá siendo precario, comprometiendo el potencial de desarrollo del país.
La Perspectiva de México Evalúa y Fundar
Ambas organizaciones coinciden en la gravedad de la situación y la urgencia de tomar medidas. México Evalúa enfatiza la necesidad de una reevaluación de las prioridades de gasto, mientras que Fundar insiste en la reforma fiscal como pilar fundamental para la sostenibilidad financiera y el desarrollo social. La discusión sobre el Paquete Económico 2027 pone de relieve la compleja encrucijada en la que se encuentra la política económica mexicana.
La propuesta de Hacienda para 2027, si bien busca mantener la disciplina fiscal, perpetúa una estructura de gasto que prioriza el pasado sobre el futuro, dejando a la inversión pública en una posición vulnerable y limitando las herramientas del gobierno para enfrentar los desafíos económicos y sociales del país.