La promesa de explotar yacimientos no convencionales de gas natural mediante la técnica del fracking en México se vislumbra como un proyecto a largo plazo, con estimaciones que apuntan a un mínimo de dos a tres años antes de que las primeras operaciones puedan siquiera iniciar. Especialistas en la materia, como Leticia Merino, integrante del Comité Científico sobre Soberanía Energética y Yacimientos de Gas Natural No Convencional, han señalado que el camino está plagado de estudios cruciales que aún deben realizarse.
Estudios Hídricos, Clave para el Futuro
Uno de los primeros y más determinantes pasos en este proceso será la evaluación exhaustiva de la disponibilidad de agua, particularmente agua salobre, en las regiones donde se contempla la aplicación de la fractura hidráulica. La preocupación principal, según Merino, radica en asegurar que los acuíferos a utilizar no tengan conexión alguna con fuentes de agua dulce destinadas al consumo humano o a las actividades agrícolas, un punto crítico para la sostenibilidad y la aceptación social de la técnica.
"Yo creo que esto llevaría por lo menos otros dos o tres años, se tiene que regular", afirmó Merino, quien ha participado activamente en las discusiones del comité que ha sostenido encuentros con la presidenta Claudia Sheinbaum para analizar la viabilidad de estos proyectos. Estos estudios hídricos, que se prevé inicien hacia finales de este año o principios del próximo, deberán ser meticulosos y abarcar diversas zonas dentro de las cuencas consideradas.
Viabilidad Económica y Exploración de Yacimientos
Paralelamente a los estudios sobre el agua, la fase de exploración de yacimientos es fundamental. El objetivo es determinar con mayor precisión si los recursos prospectivos identificados pueden ser efectivamente convertidos en hidrocarburos explotables. Más allá de la existencia del recurso, la viabilidad económica de su extracción bajo las condiciones regulatorias y de mercado que establezca el gobierno será un factor decisivo. Actualmente, si bien existen recursos potenciales, su volumen explotable de manera rentable aún no está completamente comprobado.
Decretos y Restricciones: El Marco Regulatorio en Construcción
En los próximos meses, se espera un avance significativo en la conformación del marco regulatorio. Se prevé la emisión de dos decretos clave. El primero estaría enfocado en formalizar la prohibición del fracking en la cuenca Tampico-Misantla, una decisión fundamentada en factores como la alta densidad poblacional rural, las condiciones de pobreza de las comunidades locales y la fuerte dependencia de la agricultura y el turismo en la región. El segundo decreto buscará establecer restricciones específicas relacionadas con el uso del agua, un recurso vital y a menudo escaso.
Diferencias Regionales y el Rol de la Iniciativa Privada
En contraste con la cuenca Tampico-Misantla, las cuencas del norte del país presentan una menor densidad poblacional en las áreas de interés para la técnica. Sin embargo, Merino enfatizó que esta característica no exime a estas regiones de posibles impactos ambientales, subrayando la necesidad de una evaluación rigurosa en todos los casos. Un aspecto aún por definir y de gran relevancia es la modalidad bajo la cual se desarrollarían los eventuales proyectos. La posibilidad de que estos se realicen mediante contratos mixtos o con la participación de empresas privadas es un tema crucial, dado que Petróleos Mexicanos (Pemex) podría enfrentar limitaciones financieras y tecnológicas para emprender por sí solo iniciativas de esta envergadura.
La complejidad técnica, la necesidad de salvaguardar recursos hídricos y la construcción de un marco regulatorio robusto son los pilares sobre los que se asienta el futuro del fracking en México. Los especialistas coinciden en que la prudencia y el análisis detallado son indispensables para garantizar que cualquier desarrollo energético futuro sea sostenible y beneficie al país sin comprometer sus recursos naturales ni el bienestar de sus comunidades.