Los fondos diseñados para amortiguar los golpes de las crisis económicas en México, tanto para el gobierno federal como para las entidades estatales, se encuentran operando con una fracción de sus capacidades máximas. Según datos recientes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), al cierre del primer semestre de 2026, el Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF) muestran crecimientos, pero aún se mantienen significativamente por debajo de sus picos históricos registrados en 2018.
FEIP: Un Colchón Financiero Apenas a Mitad de su Capacidad
El FEIP, cuya función primordial es compensar las mermas en los ingresos públicos, ya sea por una recaudación fiscal menor a la esperada o por la caída en los ingresos petroleros, reportó un saldo de 127,007 millones de pesos al cierre del primer semestre de 2026. Si bien esta cifra representa un incremento de casi 10,000 millones de pesos respecto al cierre de 2025, apenas alcanza el 55.3% de su máximo histórico. Este pico se alcanzó en 2018, cuando el fondo llegó a acumular 246,690 millones de pesos.
Históricamente, el FEIP se nutrió de los ingresos excedentes provenientes del petróleo, especialmente entre 2015 y 2018, lo que permitió alcanzar esos niveles récord. Sin embargo, el panorama económico comenzó a cambiar a partir de 2019, con un menor desempeño general de la economía. Ante esta situación, más del 96% de los recursos del FEIP fueron utilizados para cubrir el déficit presupuestario, mermando considerablemente su saldo.
La recuperación de los recursos del FEIP ha sido una tendencia al alza desde el cierre de 2024. Este repunte se debe, en gran medida, a las reformas aprobadas ese año con el objetivo de fortalecer sus fuentes de financiamiento. El Ejecutivo propuso, y el Congreso aprobó, modificaciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que incluyeron la adición de nuevas fuentes de recursos. Entre estas se encuentran los ahorros derivados del costo financiero de la deuda pública del país y aportaciones directas del gobierno federal, según consta en el dictamen aprobado en la Cámara de Diputados.
Adicionalmente, se reactivó la posibilidad de realizar aportaciones extraordinarias al FEIP durante el ejercicio fiscal, las cuales pueden consistir en activos financieros. Estas medidas buscan dotar al fondo de una mayor resiliencia ante futuras contingencias fiscales.
FEIEF: La Fragilidad de los Fondos Estatales
Por otro lado, el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), destinado a cubrir la falta de ingresos para los estados ante posibles crisis económicas, presenta un panorama aún más preocupante. Al cierre del primer semestre de 2026, este fondo reportó un saldo de apenas 13,291 millones de pesos. Este monto significó un incremento modesto de 458 millones de pesos en comparación con el cierre de 2025.
El saldo actual del FEIEF representa tan solo el 17.4% de su máximo histórico, que se situó en 76,348 millones de pesos en 2018. Esta cifra subraya la limitada capacidad de los estados para hacer frente a choques económicos severos sin recurrir a medidas extraordinarias o endeudamiento.
Al igual que el FEIP, el FEIEF vio sus recursos mermados significativamente ante los descensos económicos de 2019 y 2020. La crisis derivada de la pandemia de COVID-19 exacerbó esta situación, llevando a las administraciones locales y federales a modificar su estrategia ante emergencias financieras. En lugar de depender exclusivamente de los ahorros acumulados, se optó por la disposición de recursos a través de acuerdos políticos y la implementación de otras medidas.
En el contexto de la crisis sanitaria, se utilizó el 59% de los recursos disponibles del FEIEF en 2018, lo que dejó al fondo en una posición vulnerable. Para sortear las dificultades financieras, los gobiernos estatales han tenido que recurrir a otras estrategias, como la autorización de deuda de corto plazo para mantener la liquidez operativa y el impulso a la generación de ingresos propios a través de diversas políticas fiscales y administrativas.
Implicaciones y Contexto Económico
La situación actual de los fondos anticrisis pone de manifiesto la vulnerabilidad de la economía mexicana ante shocks externos e internos. Si bien las reformas de 2024 buscan fortalecer el FEIP, la recuperación de ambos fondos a sus niveles históricos óptimos parece ser un proceso a largo plazo.
En el contexto de 2026, con una economía global y nacional que enfrenta diversos desafíos, la baja dotación de estos fondos genera incertidumbre sobre la capacidad del país para responder eficazmente ante futuras recesiones, caídas abruptas en los precios del petróleo o cualquier otra contingencia que afecte los ingresos públicos.
Analistas económicos señalan que la dependencia de los ingresos petroleros, aunque reducida, sigue siendo un factor de riesgo. La volatilidad en los mercados energéticos puede impactar directamente en las finanzas públicas, y la limitada capacidad de los fondos de estabilización agrava este riesgo.
La estrategia de recurrir a deuda de corto plazo por parte de los estados, si bien puede ser una solución temporal para la liquidez, incrementa la carga financiera a mediano y largo plazo. Esto, sumado a la necesidad de potenciar la generación de ingresos propios, sugiere un panorama fiscal complejo para las entidades federativas.
La recuperación de estos fondos no solo depende de las reformas legislativas, sino también de un desempeño económico sostenido y de la disciplina fiscal tanto a nivel federal como estatal. La meta de alcanzar nuevamente los máximos históricos requerirá de un esfuerzo concertado y de condiciones económicas favorables que permitan la acumulación de excedentes fiscales de manera consistente.