La agencia calificadora Fitch Ratings ha emitido una advertencia sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), señalando que una posible renovación del acuerdo comercial, aunque probable, podría resultar menos favorable para México y Canadá.
Fitch destacó que la decisión de Estados Unidos de no proceder con una renovación automática del T-MEC por otros 16 años, optando en cambio por revisiones anuales, no fue una sorpresa para los mercados. La agencia indicó que esta postura, anunciada el pasado 1 de julio, si bien no representa una cancelación del tratado, sí genera un clima de incertidumbre comercial que podría prolongar y complicar las negociaciones futuras.
“Es improbable que Estados Unidos abandone el bloque comercial; sin embargo, las negociaciones podrían ser prolongadas y complicadas. De alcanzarse un acuerdo, este podría ser menos favorable para México y Canadá”, advirtió Fitch en su análisis.
En el contexto actual, México ya ha iniciado conversaciones bilaterales con Estados Unidos. La Secretaría de Economía, bajo la dirección de Marcelo Ebrard, ha puesto como prioridad la eliminación de los aranceles impuestos por la administración anterior de Donald Trump al acero, aluminio y al sector automotriz mexicano. La próxima reunión clave para abordar estos temas está programada para el lunes 20 de julio en la Ciudad de México.
Fitch también señaló que el proteccionismo exhibido por Estados Unidos ha tenido un impacto negativo en ciertos sectores de la economía mexicana y ha incrementado la incertidumbre que afecta las decisiones de inversión. El statu quo actual, según la calificadora, representa un escenario complejo para ambas naciones, dada la interdependencia económica que las caracteriza.
Estados Unidos se mantiene como el principal socio comercial de México, absorbiendo aproximadamente el 80 por ciento de las exportaciones mexicanas. Las reacciones del mercado ante el anuncio de no renovación automática del T-MEC reflejaron esta realidad. Ni los bonos soberanos mexicanos ni el peso mexicano experimentaron movimientos significativos atribuibles directamente a esta decisión, lo que sugiere que el mercado ya había anticipado este escenario.
Por su parte, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha expresado confianza en que se alcanzará un acuerdo para renovar el T-MEC. Durante su conferencia de prensa del 8 de julio, Sheinbaum afirmó que una renovación es posible en cualquier momento dentro de los próximos 10 años, periodo durante el cual el tratado se mantiene vigente según lo establecido. "Lo que puede ocurrir por los próximos 10 años es que los tres países nos pongamos de acuerdo para alargar otros 16", puntualizó.
Sheinbaum también negó que la decisión de Estados Unidos genere incertidumbre para los empresarios mexicanos. En contraste, sugirió que la mayor incertidumbre habría surgido de una posible salida de Estados Unidos del tratado, un escenario que, según ella, ya no parece ser el esperado. El Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, compartió esta visión a principios de mes, indicando que el escenario a esperar es diferente a una retirada estadounidense.
Un factor que, según Jamieson Greer, representante comercial de EU, influyó en la decisión de no renovar automáticamente el T-MEC, fue el déficit comercial que su país mantiene con México y Canadá. Los déficits comerciales de bienes de Estados Unidos con ambas naciones, así como con China, se incrementaron en mayo. El desequilibrio comercial con Vietnam, un país que se ha beneficiado del traslado de cadenas de suministro ante las tensiones comerciales entre EE.UU. y China durante el primer mandato de Trump, también se amplió.
Históricamente, el T-MEC, que reemplazó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entró en vigor el 1 de julio de 2020. Su estructura incluye cláusulas de revisión que permiten a los países miembros evaluar y, potencialmente, renegociar los términos del acuerdo cada seis años, con la posibilidad de extender su vigencia. La decisión de no renovar automáticamente por otros 16 años, como se contemplaba en el TLCAN, abre un periodo de mayor escrutinio y negociación para las futuras relaciones comerciales de la región.
El análisis de Fitch subraya la importancia de la relación comercial bilateral, donde México representa un porcentaje significativo de las exportaciones estadounidenses. Cualquier cambio en los términos del T-MEC podría tener repercusiones económicas importantes para ambos países, afectando sectores clave como el automotriz, el manufacturero y el agropecuario. La incertidumbre generada por las negociaciones podría influir en las decisiones de inversión a corto y mediano plazo.
La postura de la administración estadounidense, enfocada en reducir déficits comerciales, podría traducirse en demandas más estrictas durante las negociaciones. Para México y Canadá, el desafío será defender sus intereses y asegurar que cualquier modificación al acuerdo no comprometa los beneficios obtenidos hasta ahora, especialmente en lo que respecta al acceso a mercados y la estabilidad de las cadenas de suministro.
En este contexto, la diplomacia económica y la capacidad de negociación de México serán cruciales. La próxima reunión en la Ciudad de México servirá como un termómetro inicial de las intenciones de las partes y de la complejidad que podrían tener las futuras discusiones sobre la renovación y los términos del T-MEC.
La agencia Fitch Ratings continuará monitoreando de cerca el desarrollo de estas negociaciones, ya que los resultados tendrán implicaciones directas en la calificación crediticia de México y en la estabilidad económica de la región norteamericana. La capacidad de México para navegar estas negociaciones y asegurar un acuerdo favorable será un indicador clave de su resiliencia económica y su posición en el escenario comercial global.