La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) ha optado por mantener sin cambios su tasa de interés de referencia, manteniéndola en el rango de 3.50 a 3.75 por ciento. Esta decisión, ampliamente anticipada por los mercados financieros, no estuvo exenta de tensiones internas, pues tres de sus funcionarios votaron a favor de un incremento de 25 puntos base. Esta división, poco común en el seno del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), subraya la creciente inquietud sobre la persistencia de las presiones inflacionarias y deja abierta la posibilidad de futuros ajustes al alza.
La votación final del FOMC se decantó por 9 votos a favor de mantener la tasa y 3 en contra, reflejando la complejidad del panorama económico actual. Los miembros que disintieron –Beth Hammack (Cleveland), Neel Kashkari (Minneapolis) y Lorie Logan (Dallas)– expresaron su preocupación por el riesgo de que la inflación se mantenga elevada por más tiempo del previsto, una señal inequívoca de que el banco central no descarta endurecer aún más su política monetaria si los datos así lo ameritan.
El Fantasma de la Inflación Persistente
En su comunicado oficial, la Fed reconoció que la economía estadounidense continúa expandiéndose a un ritmo sólido, a pesar de las incertidumbres globales, incluyendo el reciente conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, el organismo reiteró que la inflación se mantiene por encima de su objetivo del 2 por ciento. Se atribuyen parte de estas presiones a choques de oferta que han impactado diversos sectores, particularmente el energético, y reafirmó su compromiso inquebrantable de devolver la inflación a la meta establecida.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, en conferencia de prensa posterior a la reunión, calificó la decisión como respaldada por una "amplia mayoría" y enfatizó que el banco central no dudará en tomar medidas adicionales si la inflación no cede. Warsh sugirió que prefiere que los mercados financieros realicen parte del ajuste, señalando que los rendimientos de los bonos ya reflejan condiciones financieras más restrictivas sin necesidad de una intervención directa en la tasa.
Expectativas del Mercado y Análisis Económico
Las herramientas de análisis del mercado de futuros, como la CME FedWatch, indican una probabilidad del 63 por ciento de que la tasa de interés sea elevada en la próxima reunión de septiembre, situándola en el rango de 3.75 a 4 por ciento. Esta expectativa se fundamenta en la posibilidad de que las tensiones geopolíticas y el alza en los precios del petróleo continúen ejerciendo presión inflacionaria.
Sin embargo, no existe un consenso absoluto entre los economistas. Algunos analistas, como Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics, prevén que la tasa podría permanecer sin ajustes durante el resto del año, dependiendo de la evolución de los datos económicos. Pearce señala que la división en el Comité refleja debates sobre el impacto a largo plazo de los choques de oferta actuales –como aranceles, inversiones en infraestructura de inteligencia artificial y el alza en los precios de la energía– en la inflación.
Pearce argumenta que, a medida que el efecto arancelario se disipa y continúa la desinflación en servicios y salarios, la presión para aumentar las tasas debería disminuir. Su expectativa se mantiene en que la Fed conservará la tasa sin cambios durante un periodo prolongado.
Señales de un Balance Interno Más Restrictivo
Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex, interpreta la votación dividida como una señal clara de que el balance interno del Comité se ha vuelto significativamente más restrictivo, a pesar de que la tasa se mantuvo sin cambios. Quiroz considera que tres disidencias a favor de un alza son una señal poco común que confirma una preocupación creciente por el riesgo de que la inflación permanezca elevada por más tiempo, lo que podría reducir el umbral necesario para que la Fed reanude un ciclo de incrementos.
Quiroz añade que la probabilidad de un alza en septiembre ha aumentado, aunque aún no es el escenario base. El factor determinante serán los próximos reportes de inflación subyacente, empleo, salarios y precios de la energía, que deberán confirmar presiones persistentes para justificar una nueva subida.
Perspectivas Divergentes entre Analistas
Casas de análisis internacionales ofrecen visiones diversas. ING coincide en que fue la decisión más reñida en varios años y recuerda que los tres miembros disidentes ya habían mostrado una postura contraria en abril, oponiéndose a un sesgo hacia recortes en el comunicado. Sin embargo, ING cree que la desinflación en renta y la moderación salarial podrían atenuar las apuestas de alzas, manteniendo su escenario de una Fed sin cambios hasta bien entrado 2027.
Por su parte, Commerzbank subraya que esta fue la primera reunión con votos divididos bajo la presidencia de Warsh, lo que evidencia la "pelea familiar" que él mismo había anticipado. No obstante, también prevé que la tasa se mantendrá sin cambios en el corto plazo.
Mizuho Securities presenta la visión más contraria, sugiriendo que la tendencia de las comunicaciones de la Fed apunta hacia más alzas. Su escenario base contempla dos incrementos en los próximos trimestres, a medida que se agudizan las tensiones del doble mandato. A pesar de esto, Mizuho reconoce que el mercado ha reducido ligeramente su expectativa acumulada de alzas, de 2.2 a 1.9 movimientos, tras la reciente decisión.
En Banorte, los analistas han modificado su expectativa de política monetaria, reflejando la creciente incertidumbre y la posibilidad de que la Fed deba mantener una postura restrictiva por más tiempo del esperado, ante la persistencia de presiones inflacionarias y la volatilidad en los mercados energéticos globales.