México enfrenta un desafío mayúsculo para reactivar su crecimiento económico: la necesidad imperante de disipar la incertidumbre que rodea las reglas de inversión y, con ello, reconstruir la confianza empresarial. Así lo señaló Vanessa Rubio, exsubsecretaria de Hacienda y excandidata a senadora, quien en una entrevista reciente con Expansión, lanzó una advertencia clara: el país está perdiendo terreno en la carrera internacional por atraer capitales.
Rubio, quien ahora se dedica a asesorar a corporativos con miras a establecer operaciones en territorio nacional, subrayó que la principal demanda de los inversionistas extranjeros es la previsibilidad. "Lo primero que te dicen es lo que necesito es que me den certidumbre. Certidumbre en las reglas, en el marco institucional, simplemente en la comunicación interior en una dependencia", enfatizó, poniendo de manifiesto la fragilidad del entorno actual.
Sectores Clave Bajo la Lupa
Las preocupaciones de los corporativos no son abstractas; se materializan en sectores estratégicos como la energía, la electricidad, las energías renovables y los servicios financieros. En estas áreas, las decisiones de inversión están intrínsecamente ligadas a la seguridad jurídica de los contratos existentes, la disponibilidad de infraestructura adecuada y la garantía de un suministro eléctrico confiable. La falta de certeza en estos pilares fundamentales paraliza la toma de decisiones y frena el flujo de capitales.
En este contexto, Rubio reconoció que iniciativas como el Plan México y los polos de desarrollo para el bienestar buscan ser imanes de inversión. Sin embargo, su éxito, advirtió, dependerá crucialmente de las condiciones reales que encuentren las empresas al momento de querer establecer sus operaciones. La retórica de atracción de inversiones debe ir acompañada de un entorno operativo tangible y seguro.
La Competencia Global Aprieta
La exfuncionaria pintó un panorama competitivo donde México no solo compite con sus vecinos latinoamericanos, sino también con economías emergentes en Asia. La captación de recursos para el desarrollo de nuevas tecnologías, la inteligencia artificial, la transformación digital y la construcción de centros de datos se ha convertido en una batalla global. "La pregunta que recibo en muchos espacios es ¿por qué habré de invertir en México y no en Centroamérica hoy? ¿O por qué habré de invertir en México y no en Brasil? ¿O por qué en México y no en Indonesia o en Malasia?", ilustró Rubio, evidenciando la presión externa.
Esta competencia internacional, según la especialista, obliga a México a una autoevaluación y a una mejora sustancial de sus condiciones internas. Dejar de ser un destino atractivo por default y convertirse en una opción preferente requiere un esfuerzo concertado para ofrecer ventajas competitivas claras y sostenibles.
Finanzas Públicas y Pemex: Pendientes Críticos
Más allá de la atracción de inversión extranjera, Rubio puso el dedo en la llaga de las finanzas públicas. Consideró indispensable avanzar en la reducción del déficit fiscal, un objetivo que requiere una revisión profunda tanto de la estructura de ingresos como de la composición del gasto público. Entre las alternativas planteadas, destacó la necesidad de fortalecer la recaudación del impuesto predial, mejorar la eficiencia del gasto público y optimizar la focalización de los programas sociales para incentivar la incorporación de más ciudadanos a las actividades productivas.
Asimismo, la exsubsecretaria insistió en la urgencia de revisar el modelo operativo y financiero de Petróleos Mexicanos (Pemex). La petrolera estatal, señaló, representa una presión constante para las finanzas públicas, y su viabilidad financiera debe ser una prioridad para evitar que se convierta en un lastre para la economía nacional.
Salario Mínimo y el T-MEC: Un Vistazo al Futuro
En el ámbito laboral, Rubio hizo un llamado a la prudencia al analizar los incrementos al salario mínimo. Si bien reconoció la importancia de mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores, advirtió sobre la necesidad de considerar cuidadosamente sus posibles efectos colaterales en la contratación de personal, en la dinámica de precios y en las decisiones de inversión a largo plazo. Los efectos acumulados de varios años de aumentos podrían empezar a manifestarse de manera significativa.
En cuanto a la relación comercial con Estados Unidos, la exsubsecretaria se mostró optimista, descartando un escenario de crisis similar al vivido entre 2016 y 2017, cuando la continuidad del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) estuvo en vilo. Según Rubio, el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se mantendrá como un pilar fundamental de la relación económica bilateral. "No estamos como estábamos en el 2016-2017, en donde la posibilidad era que nos quedáramos sin ese soporte del acuerdo comercial. Hoy tenemos acuerdo comercial para rato", afirmó con convicción.
No obstante, reconoció que las negociaciones sobre aranceles y condiciones comerciales seguirán siendo un tema recurrente. La clave, según su análisis, radicará en reducir la aplicación de aranceles y mitigar su impacto en el intercambio comercial, sin poner en riesgo la vigencia del acuerdo. La relación bilateral, además, ha evolucionado para incorporar temas de seguridad y migración, reflejando las prioridades de la administración estadounidense. "En el fondo, seguimos contando con el acuerdo. Y bueno, ahí la negociación no solo ha incluido lo comercial, sino dada la narrativa en Estados Unidos, también ha incluido temas de seguridad y temas en la parte migratoria", señaló.
En última instancia, la permanencia del T-MEC proporciona una base sólida para la integración económica de América del Norte. Sin embargo, la capacidad de México para atraer nuevas inversiones y capitalizar esta ventaja dependerá, en gran medida, de su habilidad para ofrecer certidumbre jurídica, condiciones operativas favorables y, sobre todo, la confianza que los inversionistas requieren frente a otros destinos globales.