El Secretario de Hacienda, Edgar Amador, ha presentado un panorama alentador para la economía mexicana, destacando un notable impulso que se ha extendido hasta el tercer trimestre de 2026. Según sus declaraciones, el Producto Interno Bruto (PIB) ha mostrado una tendencia ascendente, registrando un avance anual del 3.4 por ciento en julio y del 3.5 por ciento en agosto. Este dinamismo, de confirmarse, se habría consolidado en septiembre con un crecimiento anual estimado del 3.7 por ciento, una cifra que no se veía desde septiembre de 2023.

Estos resultados positivos han llevado a los analistas económicos a revisar al alza sus proyecciones para el desempeño de México. Amador enfatizó durante el Simposio Global de Inversores del Milken Institute que la economía del país está experimentando un ciclo favorable, caracterizado no solo por un crecimiento cercano al 3 por ciento, sino también por una inflación en descenso y tasas de interés que se mantienen estables. Adicionalmente, el tipo de cambio ha evolucionado de acuerdo con las previsiones originales del gobierno, lo que contribuye a un entorno de mayor certidumbre.

En el contexto internacional, marcado por tensiones comerciales y el conflicto en Medio Oriente, México se encuentra en una posición de fortaleza. El país presenta un déficit fiscal decreciente, una inversión extranjera directa (IED) que ha alcanzado niveles récord y aranceles de importación más bajos en Estados Unidos en comparación con sus competidores. Estos factores, según Amador, otorgan a México una resiliencia considerable para navegar un panorama global complejo, donde la inflación ha aumentado y las previsiones de crecimiento se han ajustado a la baja, especialmente en naciones importadoras de energía.

El funcionario señaló que, a pesar de los choques externos, la actividad económica mundial ha demostrado una resiliencia mayor a la esperada, impulsada significativamente por el auge de la inversión en inteligencia artificial (IA). Particularmente, la inversión en centros de datos ha beneficiado la producción y el comercio de las economías más expuestas a los ciclos tecnológicos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reflejado esta tendencia al elevar su previsión de crecimiento mundial para 2026 de 3.0 a 3.1 por ciento en octubre.

Las perspectivas para México también han sido revisadas al alza por organismos internacionales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) incrementó su pronóstico de crecimiento para 2026 de 0.8 a 1.5 por ciento en septiembre. Posteriormente, en octubre, el FMI ajustó su propia previsión para México de 1.2 a 1.5 por ciento. Ambas cifras se sitúan dentro del rango de crecimiento del 1 al 2 por ciento proyectado por la Secretaría de Hacienda.

Amador identificó cuatro pilares fundamentales que sustentan el desempeño económico de México: el robusto mercado laboral, la recuperación de la inversión, el dinamismo de las exportaciones y la moderación de la inflación. En cuanto a la inversión, se observó un crecimiento anual del 10.2 por ciento en la inversión pública hasta julio, mientras que la inversión privada aumentó un 6.7 por ciento interanual en el mismo mes, marcando su mayor avance desde abril de 2024.

La inversión extranjera directa (IED) alcanzó un hito histórico al registrar 34 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026, consolidando a México como un destino atractivo para el capital foráneo. Este flujo de inversión es crucial para el desarrollo de sectores estratégicos y la generación de empleo.

En el frente externo, las exportaciones mexicanas han experimentado un crecimiento impresionante, con un alza anual del 30 por ciento de enero a septiembre. Los envíos de productos electrónicos y equipos de cómputo, en particular, han mostrado un crecimiento superior al doble de forma interanual cada mes desde marzo, sumando 26 meses consecutivos de expansión. Este desempeño subraya la creciente integración de México en las cadenas de valor globales, especialmente en sectores de alta tecnología.

México se ha posicionado como un proveedor clave para el mismo ciclo de inversión en IA que está impulsando el crecimiento económico a nivel mundial. La capacidad del país para producir componentes y ensamblar tecnología avanzada lo coloca en una ventaja competitiva. Amador destacó que aproximadamente dos tercios del valor de las exportaciones mexicanas se originan en el país, lo que indica un creciente valor agregado en la producción nacional y una menor dependencia de insumos importados.

El Secretario de Hacienda también abordó la situación de la deuda pública, descartando que represente un problema inminente. Si bien reconoció un alza en la deuda, enfatizó que se mantiene bajo control y dentro de los parámetros esperados, sin representar un riesgo para la estabilidad macroeconómica. La gestión fiscal prudente, combinada con el crecimiento económico, permite mantener la confianza de los mercados y los inversores.

La resiliencia de la economía mexicana se ve reforzada por su capacidad para adaptarse a los cambios en el entorno global. La diversificación de las exportaciones, la atracción de IED y el impulso a sectores de alta tecnología como la IA son estrategias clave que están dando frutos. El gobierno, a través de la Secretaría de Hacienda, continúa monitoreando de cerca los indicadores económicos para asegurar la estabilidad y el crecimiento sostenido del país.

En resumen, el mensaje del Secretario Amador es de optimismo fundado en datos concretos. El crecimiento del PIB, la baja inflación, las tasas de interés estables y una IED récord pintan un cuadro de una economía mexicana en ascenso, bien posicionada para enfrentar los desafíos globales y capitalizar las oportunidades emergentes, especialmente aquellas ligadas a la revolución tecnológica de la inteligencia artificial.